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17 de agosto 2026 - 10:06

Una muerte conmociona a la universidad de Cambridge: acusaciones de plagio, denuncias de acoso y una "vorágine racista"

Las acusaciones de plagio formuladas contra Jason Arday, el profesor negro más joven en la historia de la institución, lo indujeron a la muerte. Ahora el caso continúa.

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Fachada de la Universidad de Cambridge, investigada por su actuación en el caso del académico Jason Arday.

El rector de la Universidad de Cambridge, Chris Smith, denunció que las acusaciones de plagio formuladas contra Jason Arday, el profesor negro más joven en la historia de la institución, provocaron una “vorágine racista” antes de que el académico fuera hallado muerto en su domicilio de Londres.

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Arday, de 41 años, fue encontrado muerto el viernes, luego de varias semanas de cuestionamientos públicos sobre su tesis doctoral. El académico había presentado su renuncia a Cambridge el 5 de agosto, después de que distintos medios difundieran acusaciones según las cuales habría plagiado fragmentos de ese trabajo.

En declaraciones a la BBC, Smith remarcó que las denuncias deben ser examinadas y consideró importante que cualquier sospecha de plagio sea “investigada rigurosamente”. Sin embargo, planteó que ese proceso no debe convertirse en una persecución personal ni alimentar ataques discriminatorios.

El rector llamó a “negarse a participar en una vorágine racista en torno a un determinado académico”. Aunque no nombró directamente a Arday en esa parte de la entrevista, sus declaraciones fueron interpretadas en relación con el caso que conmocionó a la universidad británica.

Las acusaciones de plagio y la renuncia de Jason Arday

Arday había alcanzado reconocimiento dentro de Cambridge al convertirse en el profesor negro más joven de la historia de la universidad. Su trayectoria quedó bajo escrutinio después de que comenzaran a circular acusaciones sobre la originalidad de distintas partes de su tesis doctoral.

La controversia se amplificó en medios de comunicación y derivó en cuestionamientos sobre su nombramiento y su trabajo académico. Frente a la presión, Arday decidió abandonar su cargo el 5 de agosto.

Al comunicar su renuncia, afirmó que había “llegado al límite de lo que razonablemente se puede esperar que soporte cualquier persona”. Días después fue encontrado muerto en su domicilio de Londres.

La familia del académico atribuyó lo sucedido a una “campaña de desinformación”. También comenzó a reclamar respuestas sobre el tratamiento público del caso y el impacto que tuvo la exposición de las acusaciones antes de que concluyera una investigación formal.

Andy Burnham, primer ministro y antiguo alumno de Cambridge, calificó la muerte de Arday como una “tragedia en tantos niveles”. Su pronunciamiento se sumó a las expresiones de conmoción y a los pedidos para determinar cómo actuaron tanto la universidad como los medios que difundieron las denuncias.

Recaudación, protestas y reclamos por una investigación pública

La repercusión del caso se trasladó rápidamente fuera del ámbito universitario. Una campaña de recaudación creada para ayudar a la familia de Arday había reunido más de 146.000 libras, equivalentes a unos u$s198.000, hasta la mañana del lunes.

Al mismo tiempo, una petición para exigir una investigación pública sobre la cobertura mediática del caso había conseguido cerca de 32.400 firmas. La iniciativa busca revisar el tratamiento que recibió Arday durante las semanas previas a su muerte y determinar si existieron componentes racistas en la exposición de las acusaciones.

El grupo Stand Up To Racism convocó para este lunes por la tarde dos concentraciones. Una de las manifestaciones fue organizada en Trafalgar Square, en Londres, mientras la segunda tuvo como escenario la ciudad de Cambridge.

Las movilizaciones incrementaron la presión sobre las autoridades universitarias. Los reclamos no apuntan solamente a la cobertura periodística, sino también a la respuesta institucional frente a las denuncias y al acompañamiento que recibió el académico durante el proceso.

Cambridge enfrenta cuestionamientos por su actuación

La Universidad de Cambridge quedó en el centro de un número creciente de preguntas sobre la forma en que gestionó las acusaciones y el trato dispensado a Arday.

Antes de que se hiciera pública su muerte, la vicerrectora de la institución, Deborah Prentice, había anunciado una investigación sobre las circunstancias de su nombramiento y sobre su trayectoria profesional dentro de la universidad. El proceso busca determinar cómo se realizaron las verificaciones previas y qué controles se aplicaron durante su incorporación.

James Cleverly, diputado conservador de la oposición y exministro británico de Educación, Relaciones Exteriores e Interior, consideró que “es muy posible” que parte del escrutinio al que fue sometido Arday haya estado motivado por el racismo.

Cleverly, cuya madre nació en Sierra Leona, también cuestionó los procedimientos de las instituciones académicas. Según sostuvo, la situación no habría alcanzado esa dimensión si Cambridge y otras universidades hubieran realizado las comprobaciones exhaustivas y la debida diligencia que corresponden al nombramiento de un académico de alto nivel.

Las declaraciones reflejan los dos ejes que atraviesan el caso. Por un lado, el pedido para que las acusaciones de plagio sean investigadas con criterios académicos y garantías institucionales. Por el otro, la denuncia de que el proceso derivó en una exposición pública atravesada por ataques racistas y una presión personal creciente.

Mientras avanzan las investigaciones internas, Cambridge enfrenta reclamos para esclarecer las condiciones del nombramiento de Arday, el tratamiento que recibió después de las denuncias y la respuesta de la universidad durante las semanas que precedieron a su muerte.

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