Cambiar de estado dentro de Estados Unidos puede tener consecuencias importantes para quienes reciben ingresos por millones de dólares y enfrentan impuestos locales muy diferentes. Vivek Ramaswamy quedó en el centro de uno de esos casos, luego de dejar Nueva York y establecerse en Ohio poco antes de recibir una de las mayores ganancias de su carrera.
El empresario había construido buena parte de su fortuna alrededor de Roivant Sciences, la compañía farmacéutica que fundó en 2014. Una operación cerrada años después multiplicó sus ingresos personales y convirtió el lugar donde tenía fijada su residencia en un detalle decisivo para su factura fiscal.
La mudanza a Ohio ocurrió apenas semanas antes de que Roivant cerrara una operación clave para su fortuna.
Instagram de Vivek Ramaswamy
La mudanza clave: el 'timing' perfecto de Ramaswamy
A fines de 2019, Ramaswamy todavía tenía fuertes lazos con Nueva York, donde había desarrollado buena parte de su carrera. En diciembre puso a la venta su departamento de Manhattan y compró una casa por u$s420.000 en West Chester Township, una zona ubicada en las afueras de Cincinnati.
También se registró para votar desde su nueva dirección en Ohio. El momento llamó la atención por lo que ocurrió apenas unas semanas después: Roivant estaba a punto de completar un acuerdo multimillonario con la farmacéutica japonesa Sumitomo.
El trato se cerró el 27 de diciembre de ese año. Poco después, el directorio de Roivant autorizó un programa para recomprar hasta u$s1.000 millones en acciones de la propia empresa, que comenzó en febrero de 2020. Ramaswamy participó y obtuvo una ganancia de capital extraordinaria.
Su declaración federal de 2020 mostró ingresos totales por u$s176,7 millones, de los cuales u$s174,5 millones correspondieron a ganancias de capital. Fue un salto enorme frente a lo que había acumulado durante sus años anteriores como inversor y empresario.
La mudanza resulta relevante porque Nueva York y Ohio aplicaban cargas muy distintas. Además, West Chester Township no cobraba un impuesto local sobre los ingresos de sus residentes, algo que ampliaba todavía más la diferencia.
El cálculo detrás de los 12 millones de dólares
Si Ramaswamy hubiera seguido siendo residente de Nueva York durante 2020, sus ingresos habrían quedado alcanzados por el impuesto estatal y por el tributo adicional de la ciudad de Nueva York.
Sobre los u$s174,5 millones de ganancia de capital, la obligación estimada con el estado habría rondado los u$s14,4 millones. A eso se sumaban unos u$s6,3 millones correspondientes a la ciudad, donde la tasa máxima llegaba entonces al 3,876%. La cuenta total se acercaba así a u$s20,8 millones.
Ohio también cobraba impuestos estatales sobre esos ingresos, por lo que mudarse no significó quedar libre de obligaciones fiscales. Para un residente durante todo 2020, la carga estimada rondaba los u$s8,5 millones antes de aplicar eventuales créditos.
A esa cifra se agregarían alrededor de u$s30.300 correspondientes a ingresos salariales que todavía podían quedar sujetos a impuestos de Nueva York. La diferencia entre ambos escenarios deja un ahorro estimado de aproximadamente u$s12,3 millones.
La clave está en el tratamiento que Nueva York aplica a las inversiones de quienes ya no residen allí. Las acciones suelen considerarse bienes intangibles y, en términos generales, el estado no grava la ganancia obtenida por un no residente al venderlas como si fuera un ingreso generado dentro de su territorio.
El ahorro, de todos modos, surge de una estimación basada en información pública. Las declaraciones estatales de Ramaswamy no son públicas y determinados ajustes, créditos o deducciones podrían modificar la cifra final. Su entorno sostuvo que el regreso a Ohio respondió a motivos familiares y a la intención de vivir cerca de sus padres antes del nacimiento de su primer hijo.
La gran diferencia apareció porque Nueva York gravaba esas ganancias de una forma mucho más pesada que Ohio.
Instagram de Vivek Ramaswamy
La alianza clave con Sumitomo y el camino hacia los US$ 1.000 millones
La operación que estuvo detrás de aquella enorme ganancia personal había comenzado varios meses antes. Roivant y Sumitomo Dainippon Pharma anunciaron en septiembre de 2019 un principio de acuerdo para formar una alianza, que luego quedó plasmado en un contrato definitivo.
Sumitomo pagó alrededor de u$s3.000 millones en efectivo. A cambio, recibió la participación que Roivant tenía en cinco compañías farmacéuticas, además de acciones de la propia empresa y opciones para comprar participaciones en otras seis subsidiarias.
El acuerdo fue uno de los mayores negocios en la historia de Roivant y dejó a la compañía con una enorme cantidad de efectivo. Parte de ese dinero terminó destinado al programa de recompra de hasta u$s1.000 millones del que participó su fundador en 2020.
Ramaswamy había creado Roivant en 2014 después de trabajar como inversor especializado en biotecnología. Su idea consistía en buscar medicamentos que grandes farmacéuticas habían dejado de desarrollar, adquirir sus derechos e intentar llevarlos nuevamente hacia ensayos y posibles aprobaciones.
Una de sus primeras grandes apuestas fue Axovant, que salió a bolsa en 2015 con una valuación de u$s2.200 millones. Su principal medicamento experimental había sido adquirido por apenas u$s5 millones, aunque años después terminó fracasando en un ensayo clínico.
Roivant siguió creciendo con otros proyectos y finalmente salió a bolsa en 2021. Ramaswamy comenzó a reducir progresivamente su participación y a diversificar el dinero obtenido hacia otras inversiones. El valor de sus acciones, las ventas realizadas y el resto de su cartera hicieron que su patrimonio superara posteriormente la barrera de los u$s1.000 millones.