Domaine Bousquet se ha consolidado como un emblema de la viticultura sustentable a nivel global, produciendo vinos de Alta Gama. El proyecto es el legado de una larga historia familiar con cuatro generaciones de tradición vitivinícola, provenientes de la región de Carcassonne, al sur de Francia. En busca de un lugar ideal para continuar esta herencia, la familia adquirió 400 hectáreas de tierra virgen en Gualtallary (Tupungato) en 1997, convirtiéndose en uno de los primeros emprendimientos bodegueros extranjeros en asentarse en el país y contribuyendo al boom de la vitivinicultura argentina desde fines de los años '90.
Anne Bousquet: "Queremos inspirar a otros actores de la industria para que elijan el camino de una producción más sostenible"
La empresaria, lider de Domaine Bousquet, la mayor exportadora de vinos orgánicos certificados de Argentina, detalla su enfoque de triple impacto, el legado familiar y el trabajo colaborativo en desarrollo sostenible, entre otros temas de conversación con Ámbito.
Anne Bousquet está hoy a cargo de la bodega iniciada por su padre.
Con raíces firmes en este prestigioso terroir, la bodega familiar a logrado transformar un paisaje originalmente árido en el mayor polo exportador de vinos orgánicos certificados de Argentina. Su enfoque de triple impacto no solo redefine los estándares de calidad en la copa, sino que demuestra que la producción a gran escala puede convivir en perfecta armonía con la preservación del medio ambiente y el desarrollo de su comunidad.
Al frente de esta misión se encuentra Anne Bousquet, quien lidera una organización con más de 150 colaboradores y un ecosistema que ha impulsado la certificación orgánica de 1.000 hectáreas pertenecientes a pequeños productores locales. Pioneros en Sudamérica al alcanzar la exigente Certificación Orgánica Regenerativa (ROC), la bodega asume hoy el desafío de "inspirar" a la industria mediante alianzas internacionales clave para alcanzar la huella de carbono neutral. En esta notata exclusiva, Bousquet repasa los pilares de una gestión de sustentabilidad 360º donde la salud del suelo, la producción de calidad, la equidad laboral y el trabajo colaborativo marcan la hoja de ruta hacia el futuro del vino.
El legado familiar
Cuando el padre de Anne Bousquet llegó a Mendoza a fines de los años noventa, encontró algo que lo fascinó: un terroir prácticamente inexplorado en el Valle de Uco. Convencido de su potencial, vendió la bodega familiar que tenía en el sur de Francia y compró un campo virgen en Gualtallary, a siete kilómetros de Tupungato.
"Todo el mundo pensaba que estaba loco", recordó Anne. Sin embargo, lo que entonces parecía una apuesta temeraria terminó convirtiéndose en una historia de visionarios.
La decisión que terminaría definiendo la identidad de la bodega nació incluso antes de que existiera el primer vino. Mientras planificaban los viñedos, la familia comprendió que las condiciones climáticas de Mendoza ofrecían una ventaja excepcional para la agricultura orgánica. La escasez de lluvias y la baja humedad reducían naturalmente muchos de los problemas sanitarios que enfrentan otras regiones vitivinícolas del mundo. Por eso, las viñas de Domaine Bousquet nacieron orgánicas.
"Muchas personas preguntan si es más costoso producir de manera orgánica. En nuestro caso no, porque nunca tuvimos que hacer la transición desde un viñedo convencional. Nuestras viñas crecieron así desde el comienzo", explicó Anne.
La Sustentabilidad 360º como pilar fundamental
El camino natural de la bodega evolucionó hacia una visión mucho más amplia. Para Domaine Bousquet, la sustentabilidad no se limita al cuidado ambiental, sino que implica una mirada 360, integral, capaz de generar impacto positivo en el entorno, promover el desarrollo económico y contribuir al bienestar de las comunidades locales.
“Es el corazón de nuestra ética”, afirma Anne. Desde los primeros años, la empresa entendió que el potencial vitivinícola de Tupungato debía ir acompañado por el desarrollo de infraestructura, oportunidades laborales y fortalecimiento del tejido social de la región. Lo que comenzó con la transformación de un paisaje árido se convirtió con el tiempo en un proyecto que busca generar valor a largo plazo para todos los actores involucrados y en un símbolo mundial de excelencia vitivinícola.
“Trabajamos para el desarrollo de un ecosistema sostenible”. El equipo de la bodega ha ayudado a pequeños productores del Valle de Uco a lograr la certificación orgánica de 1.000 hectáreas mediante el intercambio de conocimientos, el apoyo con los costos, la administración y el soporte técnico. Puertas adentro, la bodega acompaña a su más de 150 colaboradores con políticas de equidad, facilitando el acceso a la primera experiencia laboral para jóvenes de la región y apoyando proyectos de educación, salud y deporte.
Esa visión se encuentra respaldada por algunas de las certificaciones más exigentes de la industria. En 2022, Domaine Bousquet se convirtió en la primera bodega argentina y la cuarta del mundo en obtener la certificación Regenerative Organic Certified (ROC), un estándar basado en tres pilares fundamentales: la salud del suelo, el bienestar animal y la equidad laboral. A ello se suman certificaciones como Ecocert y Demeter para prácticas orgánicas y biodinámicas; Fair for Life y B Corp, que validan su compromiso con un modelo de triple impacto.
La búsqueda constante de nuevos estándares también llevó a la bodega a convertirse en 2018 en la primera fuera de Estados Unidos en obtener la certificación orgánica USDA, que exige la elaboración de vinos sin sulfitos agregados. Actualmente, las líneas Virgen Vineyards y Alavida se producen bajo este protocolo. Además, todos los vinos de Domaine Bousquet cuentan con certificación vegana otorgada por VEG Argentina, mientras que la línea LO CA responde a la creciente demanda de opciones de bajas calorías y bajo alcohol.
El enfoque colaborativo para alcanzar la Sustentabilidad Global
Sin embargo, para Anne Bousquet los grandes desafíos de la sustentabilidad no pueden abordarse de manera individual. El cambio climático, la gestión eficiente del agua y la transición hacia modelos agrícolas regenerativos requieren necesariamente de la colaboración entre empresas, instituciones y organismos de investigación.
En materia de acción climática, Domaine Bousquet fue la primera bodega argentina en incorporarse a International Wineries for Climate Action (IWCA), una organización global enfocada en la reducción de emisiones de carbono dentro de la industria vitivinícola. A través de este espacio, la compañía participó en la adaptación regional de herramientas para medir la huella de carbono y avanzó en el desarrollo de un plan de descarbonización alineado con los objetivos de Race to Zero.
La colaboración también se extiende a otras iniciativas internacionales como Sustainable Wine Roundtable (SWR), de la cual la bodega es miembro fundadora, y el el Protocolo de Porto, una plataforma global de intercambio técnico enfocada en agricultura, eficiencia hídrica y acción climática. Uno de los resultados concretos de este trabajo conjunto fue la adhesión al Bottle Weight Accord, que permitió reducir el peso de las botellas y disminuir las emisiones asociadas a la producción de materiales y al transporte.
A nivel local, las alianzas con organismos como INTA y CONICET, junto con espacios colaborativos como Vinodinámicos, han contribuido a acelerar la implementación de prácticas regenerativas adaptadas a las condiciones específicas de los viñedos del Valle de Uco.
Una historia de visionarios
La decisión, tomada hace más de dos décadas, resultó visionaria. Hoy la bodega lleva más de 25 años certificada y se convirtió en una referencia internacional dentro de la categoría. Sin embargo, para Domaine Bousquet el desafío siempre fue demostrar algo más: que el vino orgánico no implica resignar calidad.
Durante años existió la percepción de que los vinos orgánicos pertenecían a una categoría distinta, más asociada a la sustentabilidad que a la excelencia enológica. Domaine Bousquet decidió desafiar esa idea. La bodega acumula reconocimientos internacionales y en 2023 obtuvo uno de los mayores hitos de su historia al recibir el premio al Mejor Productor de Vino Tinto del Mundo en el International Wine & Spirit Competition, una de las competencias más prestigiosas de la industria. El reconocimiento fue particularmente significativo porque convirtió a Domaine Bousquet en la primera bodega argentina y orgánica en obtener esa distinción.
La apuesta continúa. En los últimos años la empresa profundizó inversiones orientadas a los segmentos de alta gama, incorporando estudios geológicos detallados de sus viñedos y desarrollando nuevas instalaciones para la elaboración de vinos premium.
El futuro del vino
A pesar de los logros alcanzados, Anne observa con preocupación los desafíos que enfrenta la industria global. La caída del consumo de alcohol, especialmente entre los jóvenes, está obligando a las bodegas a replantear estrategias y modelos de negocio. Según señala, el fenómeno no distingue fronteras y afecta por igual a regiones históricas como Burdeos, el sur de Francia o Mendoza.
Frente a ese escenario, considera que la única respuesta posible es la innovación. "Tenemos que escuchar más que nunca al consumidor", sostuvo.
Esa búsqueda incluye nuevos formatos de envase, propuestas más sustentables y productos adaptados a hábitos de consumo diferentes.
Casi treinta años después, aquella intuición parece haber encontrado su recompensa y es una prueba concreta de que sustentabilidad, innovación y alta gama pueden convivir en una misma botella.




