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30 de noviembre 2025 - 12:37

El nuevo mapa del desarrollo inmobiliario: cómo se redefinen las zonas estratégicas del real estate argentino

En los últimos años, distintos barrios comenzaron a consolidarse como polos propios de actividad, donde la vivienda, el trabajo y el ocio conviven de forma más equilibrada.

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Buenos Aires está redefiniendo su geografía inmobiliaria. Durante años, Palermo, Caballito, Belgrano y Recoleta concentraron la mayor parte de los desarrollos gracias a su infraestructura, oferta cultural y una amplia demanda sostenida. Según datos de Zipcode, estos barrios continúan mostrando alta actividad inmobiliaria, aunque ya no son los únicos focos del mercado. La escasez de suelo disponible para nuevas obras, junto con el auge del trabajo remoto y una creciente preferencia por viviendas más espaciosas, tranquilas y conectadas con la naturaleza, están desplazando el interés hacia nuevas áreas donde el valor se construye de otra manera.

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Hoy, la Ciudad de Buenos Aires ya no gira exclusivamente en torno a un único centro urbano. En los últimos años, distintos barrios comenzaron a consolidarse como polos propios de actividad, donde la vivienda, el trabajo y el ocio conviven de forma más equilibrada. Esta tendencia, cada vez más intensificada, impulsa un desarrollo urbano basado en espacios más caminables, accesibles y conectados, pensados para facilitar la vida cotidiana. Así, se redefine la manera en que habitamos la ciudad y se amplía el mapa de oportunidades para vivir e invertir.

Los factores que explican estos movimientos son claros: la movilidad redefine la jerarquía de los barrios; los usos mixtos en los desarrollos generan entornos más completos; los nuevos hábitos residenciales impulsan la demanda por espacios verdes y amenities; y la infraestructura urbana actúa como catalizador del valor. Hoy, algunas unidades en barrios como Núñez comercializan en valores cercanos a los USD3.000 a 3.200/m²; mientras que en áreas de zona norte como LaLucila y VicenteLópez algunos desarrollos superan los USD3.500/m².

Por ejemplo, en los últimos años, Vicente López comenzó a consolidarse como un nuevo polo laboral dentro del AMBA. Muchas empresas están trasladando sus oficinas cruzando la avenida Libertador, impulsadas por su accesibilidad, el entorno urbano y la proximidad con la Ciudad de Buenos Aires, que acompaña este crecimiento corporativo. A esto se suma la articulación entre planificación urbana, infraestructura y calidad ambiental, que permitió que Vicente López se consolidara como un ejemplo de desarrollo urbano equilibrado dentro del AMBA. Además, su costanera recuperada y su conectividad directa con la Capital lo convirtieron en el puente natural entre la ciudad y el corredor norte, anticipando una valorización sostenida hacia el futuro.

Dentro del partido, barrios como La Lucila y Olivos dejaron de ser enclaves exclusivamente residenciales para convertirse en núcleos de vida urbana completa. La mejora en la movilidad, la consolidación de polos gastronómicos y el aprovechamiento del frente costero generaron un ecosistema que combina tranquilidad con servicios de alto nivel. Este cambio responde a una demanda creciente de familias y profesionales que buscan amplitud y contacto con la naturaleza sin resignar cercanía a la ciudad. El desafío para los desarrolladores es pensar proyectos con identidad, escala adecuada y sentido de comunidad.

En la Ciudad de Buenos Aires el principal ejemplo es Núñez, que hoy funciona como punto de encuentro entre los barrios tradicionales porteños y las nuevas dinámicas urbanas impulsadas por la expansión hacia el norte metropolitano. En los últimos años, el barrio se consolidó como un referente para desarrollos de mediana escala, con foco en el diseño arquitectónico, la eficiencia energética y el uso racional del espacio. Al igual que los desarrollos que avanzan en La Lucila y Olivos, su proximidad al corredor ribereño, la presencia de espacios verdes y una conectividad estratégica lo ubicaron entre los barrios más activos en nuevos desarrollos.

En el desarrollo inmobiliario actual, construir valor implica reconocer los nuevos patrones de movilidad, comprender los cambios culturales en la forma de habitar y anticipar la infraestructura que acompañará ese crecimiento. El nuevo mapa del Real Estate argentino no se define por la expansión indiscriminada, sino por la lectura precisa de las dinámicas urbanas. Las zonas que crecen no son las que solo ofrecen más metros, sino las que logran articular calidad de vida, conectividad y una identidad barrial sólida. Comprender hacia dónde se mueve Buenos Aires y su área metropolitana no solo permite planificar proyectos con visión de futuro, sino también imaginar la ciudad que habitaremos en los próximos años.

Director comercial de GCH.

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