Juan Santiago: Lo que está pasando en el mundo, tanto en el ámbito de los negocios, como en el aspecto económico y social, es que la humanidad está atravesando una seguidilla de desafíos muy grandes, muy juntos, muy rápido. Nos está costando a los seres humanos poder digerir este proceso de transición que en mi opinión, nos están imponiendo. No es un proceso de transición que nosotros estemos eligiendo transitar. Mi incomodidad con todo esto que está sucediendo hoy en el mundo con la nueva tecnología y la inteligencia artificial, es principalmente que nos están obligando a aceptar un nuevo estatus quo de la situación, nos guste o no nos guste, estemos o no de acuerdo, y quieren que lo hagamos de la manera en la cual un pequeño grupo de individuos ha decidido que tiene que suceder de esa manera determinada.
En esta nueva era de la tecnología no encuentro esa democracia que se pregona, que es como se supone que el mundo análogo debería funcionar, ya que dicen que las dictaduras están mal y que la democracia está bien. ¿Y por qué en este ámbito no hay democracia? ¿Por qué se están tomando decisiones de una manera dictatorial en este ámbito?
Entonces, lo que ha cambiado fundamentalmente en todo esto es que no nos están dejando tomar nuestras propias decisiones. Y nos están obligando a mantener una velocidad adaptativa a este proceso que es decidida por unas pocas personas. Nos quieren hacer comer un elefante en un bocado y como no se puede, la gente se indigesta, le hace mal, le da dolor de panza, no entiende por qué lo tiene que comer de un bocado.
P: ¿Podría darme algún ejemplo de esas decisiones dictatoriales que toman los que impulsan esta carrera tecnológica?
JS: Por supuesto, tengo un montón de ejemplos. De repente, ya no vamos a poder subir más a un avión si no accedes al reconocimiento facial. Antes no había una ley, era optativo. Otro caso: ya no te dejan entrar ni a tu casa en un country si no pones la cara y das tus datos y tu reconocimiento facial.
Los gobiernos nos están imponiendo que ya no va a haber más licencia de conducir en papel, ahora va a ser toda la licencia digital. Los trámites que vos podés hacer como ciudadano ya no van a existir más de forma real, es todo, digamos, digital. Entonces, los adultos mayores se quedan afuera, no entienden la tecnología como la entienden muchos. Un abuelo que quiere pagar una cuenta necesita un celular nuevo de último modelo, porque sino no puede bajar la aplicación. Y después de eso tiene que entregar todos sus datos.
Juan Santiago advierte que falta actualización en el liderazgo de las empresas.
Dicen que la tecnología llega para mejorar la calidad de vida del ciudadano, pero la realidad es que eso no sucede porque te fuerzan a tener que aprender cosas que quizás vos no tenés ganas de aprender, no querés disponibilizar tu tiempo, y es un problema enorme de seguridad, porque todos estos gobiernos, compañías y demás que están impulsando estos cambios tan radicales, lo están haciendo para controlar los datos de las personas.
P: ¿Cómo se expresa esa intención?
JS: Estamos en un proceso donde las personas tenemos cada vez menos control y tenemos más riesgo, porque todas las empresas que están haciendo y desarrollando estas tecnologías, están haciéndolo sin tener en cuenta el dolor de cabeza que le dan al ciudadano, si por ejemplo hackean sus servidores. Entonces, hay mucha inversión del lado del fronting y hay muy poca inversión del lado del backend.
Entonces, hay mucha espuma y marketing de los beneficios, de la velocidad con la que puede hacer ciertas cosas y la agilidad, pero no se están ocupando de la seguridad de la gente. Ahora un ladrón entra al servidor de un estado, roba 44 millones de licencias de conducir y la persona ahora tiene un problema que antes solamente lo hubiera tenido si le robaban la billetera.
Es como que las compañías están obligadas a subirse a esa carrera, pero el costo del desarrollo humano para adaptarse a esa transformación es altísimo, está dejando a mucha gente fuera del sistema y no hay plan B para contener la gente que se cae del sistema.
P: ¿En Santex, como empresa tecnológica, cómo están conciliando todo este conflicto de intereses?
JS: Santex es una compañía muy particular en el sentido de que nosotros no tenemos esta contradicción interna. Porque estos conceptos nosotros los tenemos embebidos en nuestro ADN como compañía. Es un ADN que está muy humanizado. Nosotros hemos trabajado mucho en el desarrollo de la humanización de nuestra cultura organizacional. Somos una empresa human centric, y en el centro está el humano, entonces todos los conceptos, las ideas, las cosas que desarrollamos en la compañía las hacemos siempre pensando con el humano en el centro.
Nosotros estamos convencidos de que la tecnología debe estar al servicio de la humanidad y no al revés. Entonces, cuando a nosotros se nos manifiesta esta nueva era de la inteligencia artificial, nosotros lo primero que vemos es amenazado ese concepto. Nosotros vemos el concepto de que ahora la humanidad está al servicio de la tecnología. Pero como empresa vemos que no estamos solos, que hay mucha gente que piensa como nosotros. Lo que pasa es que no todos tienen la posibilidad quizás de hacerse oír, de manifestarlo o de alguna manera pelearle al sistema el estatus quo.
Nosotros como compañía sí tenemos esa posibilidad de discutir y nos damos cuenta de que hay muchos beneficios, y de que el concepto human centric sigue siendo rentable en el negocio. Entonces nosotros en lugar de seguir la ola de la obviedad que nos agarren de las narices y nos lleven donde quieran, nosotros nos tomamos el trabajo de pensar y de diseñar modelos de negocio donde el humano sigue siendo relevante en el ROI y rentable para la compañía. Usamos la tecnología como copiloto del humano y no al revés como quieren que sea.
Creemos que se puede innovar y se puede ser eficiente a grandes niveles sin necesariamente hacer un disposing del ser humano. No hay transformación tecnológica si no hay transformación humana. Es imperativo que el ser humano se transforme junto con el proceso evolutivo tecnológico de la compañía. Y es una de las razones por las cuales fracasan muchas de las inversiones que hacen las grandes compañías en tecnología.
P: ¿Puede ampliar ese comentario sobre el fracaso de las inversiones en IA?
JS: Hay procesos que no llegan a adaptarse y a implementarse porque el concepto de la persona que trabaja en la compañía no está aggiornado. Esto es una transformación integral, que no se puede hacer de una sola vez en una única área.
El problema principal que tienen las compañías no es la tecnología. La tecnología es la solución. El problema es que falta el aggiornamiento de los líderes que lideran esas organizaciones, que siguen viendo la tecnología como un gasto necesario para poder seguir existiendo y no abrazan el concepto de que ellos son una empresa tecnológica de core y que la tecnología es una inversión estratégica para mantener el posicionamiento de su valor elevado en el nuevo mundo, en la nueva economía.
Las empresas tienen que entender que la inteligencia artificial por sí sola no es lo que les va a transformar el negocio, si no entienden cómo tienen que transformarse ellos mismos, su gente y su cultura. Ahí es donde está la madre del borrego.
P: Sin embargo parece que muchas empresas suponían que la incorporación de inteligencia artificial de inmediato se iba a traducir en más ganancias y menores costos. ¿Qué está pasando con eso?
JS: Hubo una época que fue el principio de la IA, que fue el hype, en donde todo el mundo salió corriendo a comprar tecnología, a tratar de no quedarse fuera de la ola, y eso definitivamente causó muchísimos más problemas que beneficios, porque la tecnología y la IA, sobre todo la IA, lo que hace cuando uno la incorpora es amplificar lo bueno y lo malo. Entonces, si vos tenés muchos problemas internos, de procesos, es muy probable que ese problema se haya agrandado por la incorporación de la tecnología.
Y eso le pasó a un montón de compañías. Y tardaron mucho en darse cuenta. Más o menos el 88% de las compañías en el mundo han adoptado de una manera u otra la IA. Lo que pasa es que hay mucha adopción y poca madurez. Entonces, se dice que los niveles de madurez reales, en donde estas eficiencias se han llegado a concretar de manera sólida en la compañía, sigue siendo de un dígito. O sea, estamos hablando de aproximadamente entre el 1% y el 2% de ese 88% ha podido llegar a conseguir los resultados buscados.
Y eso sucede porque han adoptado tecnologías sin criterio. Han adoptado tecnologías sin modernización. Han adoptado tecnologías sin revisar sus procesos. Han traído un elefante al circo y no tienen dónde ponerlo. Entonces, ahora dicen correme los leones, correme los tigres, vamos a ver qué hacemos con este elefante. Y se empiezan a plantear si no deberían haber diseñado un espacio propio, una jaula para el elefante. Y ahora en el circo todos los animales están molestos porque tienen un amigo nuevo que no pidieron, no lo quieren, no lo entienden, y encima les come la comida y les ocupa de espacio.
Todo esta improvisación genera una fricción que ha estresado la operación de las compañías. Y hay mucha gente enojada porque ha expuesto a los líderes de organización de maneras muy obvias de que han salido a hacer cosas sin diseñarlas previamente.
Y eso trajo una enorme cantidad de ineficiencias y le generó una enorme cantidad de retrabajo a las compañías. Por ende, todas las eficiencias que obtuvieron de un lado las perdieron del otro en costos, enojo de la gente, etc. Y eso es lo que hemos aprendido los empresarios en estos primeros tres años de esta revolución.
P: Lo llevo a un debate muy actual ¿La IA llega para complementar la tarea humana o para reemplazarla?
JS: Creo que se dan las dos cosas a la vez. El que diga una sola, está mintiendo. La IA viene a reemplazar y viene a reconfigurar el talento, la demanda del talento. O sea, hace las dos cosas. Porque hoy por hoy las compañías necesitan un reset del talento de sus colaboradores para poder seguir evolucionando y adoptando inteligencia artificial. Y por otro lado, hay cosas que inevitablemente ya no hacen falta y no tiene ningún sentido lógico que las haga un humano. Por eso, creo que la IA va a dejar afuera al que no se adapte, al que pelee contra lo obvio. Ese perdió la batalla antes de empezar. Entonces todo lo que es un trabajo rutinario, un trabajo de pocas habilidades necesarias, todo el trabajo que se pueda automatizar, todo el trabajo que es repetitivo, eso es un trabajo que la IA ya lo reemplazó.
Pero otra vez hay un problema con el tema de la velocidad. Este proceso va tan rápido que no le está dando tiempo al sistema educativo, o de preparación del talento, a aggiornarse. Entonces todavía hoy hay un montón de chicos y chicas en el mundo que están estudiando carreras que ya no existen. Están en primer año y cuando lleguen a quinto año le darán un diploma de una carrera que ya no existe en el mercado laboral. Así se va a generar una bola de nieve de frustración y de problemas económicos para el mundo y los Estados. Hoy nadie está pensando en un plan B. Los gobiernos no están actualizando sus modelos educativos para que esa conversión de talento suceda en tiempo y forma, y le han dejado un poco la responsabilidad a la empresa, que es la mayor interesada.