La tradicional marca de fiambres Paladini, nacida en los alrededores de Rosario hace casi 103 años, tiene un largo recorrido en la historia económica argentina. Sobrevivió a todas las crisis que le tocó atravesar, logró expandirse a nivel nacional y pudo mantener la esencia familiar que se convirtió en su marca registrada.
Pablo Paladini: "La inflación está casi controlada, pero aún falta que estén alineadas las tasas de interés"
El CEO de la alimenticia santafesina Paladini analizó el impacto de la coyuntura económica del país en la actividad de la tradicional productora de fiambres que ya tiene más de 100 años de historia.
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Pablo Paladini, CEO de Paladini.
En una entrevista con Ámbito, el CEO de la compañía, Pablo Paladini, tercera generación familiar en la empresa, se refirió a los desafíos comerciales y productivos que genera el nuevo escenario económico nacional, con una inflación más previsible y nuevos hábitos de compra, pero con tasas de interés en niveles que condicionan las decisiones de inversión.
Periodista: Paladini está a punto de cumplir 103 años. ¿En qué situación se encuentra la compañía frente a este aniversario?
Pablo Paladini: Hemos estado presentes en la mesa de los argentinos durante más de 100 años y con un crecimiento permanente. Actualmente tenemos inversiones lanzadas. La inversión constante es algo que nos caracterizó siempre como empresa familiar. Tuvimos momentos donde fuimos quizás un poquito más osados al momento de invertir y en otros un poquito más medidos o cautelosos. Hoy estamos con un plan de inversión importante que es una ampliación de la productividad nuestra en la parte de jamones cocidos. Y también con una inversión fuerte en el área de logística y distribución.
P: ¿Este es un momento del país para ser osados o cautelosos al momento de invertir?
PP: Tenemos un contexto país que nos favorece en el tema inflacionario, que está sumamente controlado. La inflación tiende a un control mucho más estricto y estable por las políticas económicas del gobierno. Entonces esto nos da la posibilidad de hacer inversiones. Igual, hay otras cosas que tendrían que mejorar.
P: ¿Cuáles son esas cosas?
PP: Tendría que ir mejorando el nivel de las tasas de interés a medida que transcurran los tiempos que estamos viviendo. Ese es un tema que está sumamente complejo todavía. Lo que vemos favorable, obviamente, es la baja de inflación, mucho más controlada y previsible que la que estábamos teniendo en los últimos años en el gobierno anterior. Eso sí es un beneficio para nosotros. Y hablo ya como consumidor, no solamente como empresario.
P: ¿De cuánto es la inversión en la línea de jamón cocido?
PP: Esa inversión es de unos 30 millones de dólares, que para nosotros es muy fuerte. Uno se siente muy chiquito cuando escucha el nivel de inversiones impresionantes de los RIGI, pero esto para nosotros es un esfuerzo muy grande. En gran parte la financiamos con capital propio, y además estamos buscando líneas de financiamiento acordes para esa inversión, que pueden venir de bancos locales o bancos externos.
P: ¿Por la gestión de este crédito usted mencionó el tema de las tasas de interés altas?
PP: Exactamente, es un tema que nos toca de manera directa. Todavía las tasas no se han acomodado. Creo que tienen que ir a la baja si la inflación sigue bajando de los niveles actuales.
P: ¿Qué cambió para consumidores y empresarios con la baja de la inflación?
PP: Hoy somos mucho más racionales en la compra y no solamente compramos para ganarle a la inflación como pasaba antes. Y eso nos pasó como consumidores y también como productores. Antes como empresa, llegaba el día viernes y teníamos clientes que preferían tener un stock de productos nuestros en vez de tener pesos en la mano. Entonces esas ventas se disparaban por esa inflación que estaba poco controlada. Todo era un consumo desmedido y nadie sabía cuán rentable era la compañía o cuán rentable era el negocio. Eso nos pasaba a todos.
P: ¿Cómo afecta a su empresa la caída del consumo que está acompañando la caída de la inflación?
PP: Nosotros venimos con una mejora en comparación con el año anterior, en crecimiento del volumen. Hoy hay que reaccionar mucho más rápido a algunas situaciones determinadas. En este contexto, hay un consumidor mucho más racional, al que hay que hablarle a través de los productos. Hoy necesitamos tener productos diferenciados para poder ganar en la góndola a un competidor nuestro. Tenemos que trabajar mucho sobre los costos internos, sobre las inversiones, sobre todo en maquinarias que optimicen la materia prima y que optimicen el ahorro energético. Todo eso hace que se pueda llegar a un consumidor con un mejor producto y a un costo relativamente óptimo.
P: ¿Cree que el consumidor está empoderado de otra manera en este momento?
PP: Nosotros, es importante decirlo, somos una empresa que está en la mesa de los argentinos desde hace muchos años. Y vemos que ahora, con las redes sociales, el consumidor tiene un poder que no tenía antes. Antes una empresa hablaba a través de una campaña y el consumidor recibía esa campaña, le gustaba o no le gustaba. Pero hoy existe un ida y vuelta permanente que es muy bueno. Las marcas buscamos que los consumidores nos quieran. Y eso sucede a través de pautas publicitarias, pero fundamentalmente a través de la calidad del producto. Entonces, uno puede generar nuevos productos, pero nosotros mantenemos la consigna de que lo importante es la calidad sobre todo lo demás. Esto hace que el consumidor te quiera y te defienda, y a veces hasta hace un esfuerzo para consumir tu producto, porque tenés un precio diferencial.
P: ¿Cómo se expresa esa necesidad de diferenciación en la estrategia de lanzamiento de productos?
PP: Fuimos haciendo una evolución como compañía. Hoy no sólo tenemos productos cárnicos, también tenemos hamburguesas de línea vegana, 100% vegetal, tenemos empanados de pollo. Hace unos años que tenemos una línea de quesos, lanzamos pizzas y empanadas. Y también terminamos de lanzar ahora milanesas de cerdo, un producto que nos generó mucha expectativa porque es muy noble. Es simplemente una milanesa que hay que poner en un airfryer o en un horno para que esté lista. En esa línea también tenemos milanesas de soja. Vamos leyendo el mercado y trabajamos sobre cada necesidad del consumidor.
Nuestros productos emblemáticos son la mortadela, el jamón cocido, las salchichas, pero hay un montón de productos que ofrecemos. Tenemos ahora papas congeladas, papas prefritas congeladas. En algunos casos son productos que lanzamos nosotros y en otros son productos que tercerizamos, con formulaciones nuestras y con control de calidad en la línea de producción en el momento en que se producen. Eso garantiza los estándares de calidad que tenemos, que son sumamente elevados, más las exigencias que le hacemos nosotros a estos proveedores.
P: ¿Y cuánto influye en la oferta de nuevos productos el cambio de hábitos hacia un consumo más saludable?
PP: El consumidor, como decía antes, ahora es más racional. No sólo en el precio. En un momento determinado empieza a mirar algunas cuestiones de su cuidado personal y busca opciones saludables. Siempre tiene que haber un consumo equilibrado en la dieta de todos los argentinos.
Hoy el cerdo está tomado como una muy buena fuente de proteínas y ya está instalado el producto en la mesa de los consumidores, también puede ser por una cuestión de precios versus la carne vacuna. Y en este segmento ofrecemos productos bajos en sodio, como el jamón cocido. Venimos trabajando hace muchos años en la baja del sodio a través de nuestra gerencia de control de calidad. En ese sector se trabaja muchísimo y con la gente de investigación y desarrollo.
P: ¿Cómo está estructurada la parte productiva de la compañía?
PP: Estamos ubicados al sur de Rosario, en la localidad de Villa Gobernador Gálvez. Tenemos las plantas industriales acá y tenemos una planta industrial en Pergamino, donde tenemos la marca Espuña, que es una marca que se compró a la familia Espuña de España, que incluyó la planta y la marca, donde hacemos toda la línea de curados, jamones y salames. Y en las plantas productivas de Santa Fe tenemos la parte de proceso de fiambres, de faena de cerdo y faena de vacunos. Además tenemos la planta de tratamiento de efluentes, más la planta de investigación y desarrollo. Hay siete plantas industriales en este predio de 50 hectáreas que tenemos acá.
P: ¿Cuánta gente emplean?
PP: Tenemos 2.200 personas en forma directa y otras 1.600 en forma indirecta. Somos una empresa con presencia a nivel nacional. Somos la segunda transportadora en cadena de frío. Y tenemos un ecosistema de pymes que son unos 250 transportadores o fleteros, ya que no tenemos camiones propios. Ellos distribuyen a nivel nacional nuestros productos en las nueve sucursales que Paladini tiene en el país. En algunos casos vamos a las sucursales y en otros casos vamos directamente a los centros logísticos de las grandes cadenas.
P: ¿Tienen algún canal de venta directa al consumidor?
PP: Sí, tenemos una red de locales que están ubicados en la ciudad de Rosario y en Villa Gobernador Gálvez, que nosotros llamamos la línea Paladar, donde se ofrece toda la línea de nuestros productos. Es una vidriera de marketing más que quizás un gran negocio. En algún momento hablamos de franquiciar esta línea, pero no lo hicimos porque tiene sus complejidades, pero es un negocio de venta directa nuestro.
Tanto en caso de proveedores como de clientes, no somos una empresa que aparece y desaparece en un sector por una cuestión solamente de precio. La calidad nos importa, no solamente en el producto sino también en cómo está envasado, cómo llega el pack a un supermercado, eso para nosotros es tan importante como el producto en sí que llega al consumidor final. Los supermercados valoran muchísimo la calidad de nuestros empaques. La clave en productos refrigerados es llegar con el frío acorde a los estándares que tenemos establecidos. Eso hace a veces que el producto tenga un costo diferencial. Nada es casualidad. Tenemos 88 personas trabajando en nuestra Gerencia de Calidad.
Yo digo muchas veces que si el producto en la góndola pudiera hablar, diría muchas cosas, más allá de que si es rico o no, sobre todos los atributos que tiene como producto para llegar a ese consumidor de manera sumamente confiable en su trazabilidad y en sus ingredientes. Esto es algo que Paladini no negocia. Por algo está nuestro apellido puesto en la marca. No hay muchos casos en la Argentina de empresas que tengan el apellido en su marca. Eso genera una carga emocional y una carga empresarial distinta.
P: ¿Usted es la tercera generación familiar al frente de la compañía?
PP: Si. Y ya hay cuarta generación en la compañía. Tenemos un protocolo vigente que está muy bueno porque ayuda a que la línea funcione. Hay un directorio compuesto por familiares y después existe una línea ejecutiva que está integrada por profesionales, sin familiares trabajando ahí. Eso te da la posibilidad de tomar decisiones mucho más rápidas. No hay la interferencia que pueda haber en otros estadios en los que sí fue necesaria la presencia familiar en la línea. Gracias a ello, Paladini está donde está.
P: ¿Existe algún tipo de mandato familiar para que todos se vayan sumando a la empresa?
PP: No. Tenemos muchos integrantes de la familia que han seguido su camino por fuera y han sido exitosos en sus emprendimientos. Yo soy apasionado en el tema de empresas familiares. Y siempre digo que estos protocolos son trajes a medida, porque el que me sirve a mí puede no servir a otra compañía, y viceversa.
Pero tenemos que trabajar desde la organización para capacitar a nuestros familiares como accionistas o futuros accionistas, para que sepan cómo funciona una compañía, cuáles son las necesidades que tiene la empresa, y cuáles son los planes de inversión. Como para que ellos sepan el día que tienen que venir a una asamblea o a una reunión, de qué estamos hablando. Porque el afecto que le tuvieron los fundadores no es el mismo que le tengo yo. Es algo que va cambiando. Es muy difícil querer algo que no se conoce. Entonces, hay que primero conocer a la compañía, y después entender cómo funciona.
P: ¿A lo largo de toda la historia de la empresa tuvieron propuestas para venderla?
PP: Sí, hubo muchas propuestas. En la década del 90 hubo una importante. Yo no estaba en la compañía en ese momento. Siempre hubo rumores o nos han llegado ofertas para comprar la compañía. Pero sigue siendo una empresa 100% familiar. Y nos sentimos cómodos así. Obviamente somos hombres de negocios y no vamos a hacer oídos sordos a alguna propuesta que nos llegue, pero así estamos muy cómodos.



