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26 de agosto 2026 - 14:35

Las alimenticias recuperan rentabilidad, pero el consumo no despega: qué muestran los balances

Molinos dio vuelta su balance y Arcor casi duplicó sus ganancias, mientras Mastellone profundizó el rojo y Ledesma redujo sus pérdidas. La mejora llegó por ajuste de costos y eficiencia, pero la demanda interna sigue débil.

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No hay una recuperación homogénea del sector. Hay una mejora de la rentabilidad en varias empresas, mientras el consumo todavía sigue siendo el gran interrogante.

Imagen: Freepik

Las grandes alimenticias argentinas empiezan a mostrar una foto diferente a la de un año atrás. Los balances dejaron atrás parte de los números rojos, mejoraron los resultados operativos y varias compañías volvieron a generar caja, aunque todavía falta una pieza para hablar de una recuperación plena: que el consumidor vuelva a comprar más.

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Los resultados de Molinos Río de la Plata, Arcor, Mastellone y Ledesma muestran una realidad bastante más heterogénea que la de 2025. Algunas empresas lograron dar vuelta sus resultados; otras achicaron las pérdidas y también hay negocios donde la demanda interna continúa siendo el principal límite.

La comparación con los balances del año pasado marca un cambio. En 2025, el denominador común era la combinación de consumo débil, precios que no acompañaban a los costos y márgenes comprimidos. Ahora, en cambio, las empresas llegan con estructuras más ajustadas y una mayor capacidad para defender resultados, aunque los volúmenes domésticos todavía no muestran una recuperación contundente.

Molinos dio vuelta el balance: de perder $26.000 millones a ganar $37.500 millones

El caso más contundente es Molinos Río de la Plata. La compañía cerró el primer semestre de 2026 con una ganancia neta de $37.571 millones, cuando en igual período de 2025 había registrado una pérdida de $26.022 millones. El resultado operativo también cambió de signo: pasó de un rojo de $27.033 millones a una ganancia de $30.088 millones.

La mejora resulta todavía más relevante porque no estuvo acompañada por un fuerte salto del volumen. En alimentos, Molinos vendió 218.096 toneladas, apenas por debajo de las 219.673 toneladas del primer semestre de 2025. En el mercado local incluso hubo una leve mejora: pasó de 203.787 a 204.299 toneladas. El retroceso se concentró en las exportaciones, de 15.886 a 13.797 toneladas.

La compañía atribuye buena parte del cambio al trabajo realizado sobre su estructura. En su reseña informó que los gastos centrales bajaron 23,4%, lo que representó un ahorro de $37.023 millones. El proceso de modernización de los sistemas administrativos, productivos y logísticos también permitió reducir el capital de trabajo y la deuda.

La generación de caja muestra el cambio de escenario: las actividades operativas pasaron de consumir $22.650 millones en el primer semestre de 2025 a generar $45.390 millones este año.

En total, Molinos tuvo ventas por $544.029 millones y una ganancia neta de $37.571 millones.

El contexto, sin embargo, todavía no es de boom. La propia compañía señala que el mercado de consumo masivo cayó 2,9% interanual durante los primeros seis meses del año. En ese escenario, la estrategia fue sostener el volumen y destinar parte de los ahorros a mejorar la accesibilidad de sus marcas.

Hacia adelante, Molinos anticipa que seguirá con el foco puesto en productividad, eficiencia, marcas y consumidor, con el objetivo de crecer y ofrecer productos más accesibles.

Arcor gana más con menos ventas y el mercado local todavía es el problema

En Arcor, la recuperación también aparece, aunque por una vía diferente. El grupo cerró el primer semestre con ventas consolidadas por $2,78 billones, un 2,7% menos que en igual período de 2025. Sin embargo, el resultado operativo subió de $169.886 millones a $193.967 millones, y el margen operativo pasó del 5,9% al 7% de las ventas.

La ganancia neta prácticamente se duplicó: pasó de $78.184 millones a $148.208 millones.

Pero hay un dato que explica una parte importante de la mejora: el resultado financiero pasó de una pérdida de $52.488 millones a una ganancia de $76.946 millones. La propia empresa vinculó este efecto con la apreciación real del peso frente al dólar en un contexto de inflación todavía elevada.

También mejoró con fuerza la caja. Arcor generó $291.073 millones a través de sus operaciones, contra $129.738 millones un año atrás.

Pero cuando se mira el negocio de consumo masivo aparece nuevamente el límite del mercado argentino. Durante el primer semestre, Arcor produjo 387.000 toneladas en sus divisiones de consumo masivo, contra 405.000 toneladas un año antes. Las ventas locales bajaron de 373.000 a 361.000 toneladas, mientras que las exportaciones pasaron de 12.000 a 11.000 toneladas.

La compañía reconoce que el semestre siguió presentando desafíos vinculados con los costos de insumos, energía y combustibles, la competencia y la recuperación del consumo. Aun así, algunas categorías de golosinas, chocolates y galletas mantuvieron una evolución positiva en volumen.

La foto, entonces, es clara: Arcor vende menos, pero consigue ganar más. La eficiencia permitió mejorar el resultado operativo, mientras que el resultado financiero aportó un impulso adicional.

Para lo que viene, el escenario que describe la empresa sigue siendo cauteloso. Arcor advierte sobre un contexto internacional de crecimiento moderado, tensiones geopolíticas, volatilidad en materias primas y condiciones financieras restrictivas. En la Argentina, además, el consumo masivo continúa siendo un desafío.

Mastellone profundiza el rojo, aunque las exportaciones ganan peso

La situación de Mastellone, dueña de La Serenísima, es bastante más delicada y funciona como el contrapunto dentro del grupo.

La compañía tuvo ingresos por $1,003 billones en el primer semestre, frente a $1,061 billones un año antes. La caída estuvo concentrada en el mercado local: las ventas de bienes en Argentina bajaron de $857.818 millones a $764.416 millones.

En cambio, los mercados externos crecieron de $189.057 millones a $222.793 millones. Es decir, mientras el negocio doméstico perdió facturación, las exportaciones ganaron participación.

El problema aparece con claridad cuando se mira la rentabilidad. Mastellone pasó de una pérdida neta de $1.161 millones a un rojo de $4.790 millones. El resultado antes de impuestos también empeoró, de una pérdida de $3.491 millones a $4.158 millones.

La estructura de costos explica parte de la presión. El costo de ventas fue de $716.242 millones, frente a $745.747 millones un año antes, pero los gastos de comercialización y administración llegaron a $317.687 millones, por encima de los $309.491 millones del mismo período de 2025.

Hay, sin embargo, algunos datos que permiten matizar el rojo. Mastellone terminó junio con $27.470 millones de efectivo y equivalentes, contra $15.702 millones a fines de 2025.

Además, redujo su deuda financiera neta. Pasó de $314.326 millones a $239.418 millones, una baja explicada por el aumento del efectivo y la reducción de los préstamos corrientes, aunque tomó nueva deuda no corriente.

La estructura financiera también tuvo movimientos importantes durante el semestre. En junio, Mastellone emitió una ON Clase 2 por u$s42 millones, con vencimiento en 2028, y una Clase 3 en pesos con vencimiento en 2027.

Y hay otro dato que cambia completamente la lectura hacia adelante: el balance todavía no incorpora el cambio de control que se produjo después del cierre. Al 30 de junio seguían pendientes algunas autorizaciones regulatorias para la adquisición del 51,3233% de Mastellone por parte de Bagley Argentina. La operación se concretó el 7 de julio de 2026 por u$s150 millones.

A esto se suma la asociación con Danone para el negocio lácteo. Las compañías constituyeron en junio La Serenísima Unida S.A., con un capital de $30 millones suscripto en partes iguales.

Mastellone llega así al segundo semestre todavía con números negativos, pero con una nueva estructura societaria, menor deuda financiera neta y un negocio externo que gana peso.

Ledesma redujo pérdidas, pero el azúcar siguió en rojo

Ledesma cerró su ejercicio económico 2025/26 con una pérdida neta de $18.437 millones, una mejora significativa frente a los $33.539 millones del período anterior. La compañía logró achicar el rojo pese a que sus ingresos cayeron 6,5%, hasta $973.464 millones, gracias principalmente a una reducción de los gastos y de los costos financieros. Los gastos de comercialización bajaron 9%, los administrativos 14% y el resultado financiero pasó de un costo de $28.705 millones a $8.952 millones.

El principal desafío continuó siendo el negocio de Azúcar y Alcohol, que profundizó su pérdida: pasó de un rojo de $21.273 millones a $25.961 millones. Los ingresos de la unidad también retrocedieron, de $551.171 millones a $515.304 millones. El desempeño estuvo condicionado por un mercado interno con alta competencia y márgenes ajustados, mientras que el buen desempeño exportador permitió sostener parte de la actividad.

Durante el ejercicio, Ledesma vendió 477.730 toneladas de azúcar, un 7% más que el año anterior. Las exportaciones representaron más de la mitad de ese volumen, con 248.200 toneladas, frente a las 228.889 toneladas del período previo. También aumentaron con fuerza las ventas de azúcar fraccionada de sus principales marcas, aunque el segmento industrial mostró dificultades y las ventas a fabricantes de alimentos y bebidas cayeron 6%.

El balance fue más favorable en otras unidades. Papel y Librería pasó de perder $6.391 millones a ganar $2.764 millones, mientras que Frutas y Jugos obtuvo una ganancia de $6.640 millones, contra una pérdida de $197 millones un año antes. Agropecuario, por su parte, elevó su resultado positivo de $2.300 millones a $6.819 millones.

En Papel, la empresa produjo 101.536 toneladas, un 12% más, aunque enfrentó un mercado interno marcado por demanda débil, precios bajos y mayor competencia importada, especialmente desde Brasil. Frutas y Jugos, en cambio, tuvo uno de los mejores desempeños de la compañía, con una fuerte actividad exportadora de limones, naranjas, jugos y aceites esenciales.

Así, el balance muestra una Ledesma que todavía no volvió a ganar dinero, pero logró reducir de manera importante sus pérdidas. El resultado estuvo sostenido por el ajuste de costos, la mejora financiera y el aporte de negocios que compensaron parcialmente el mal desempeño del azúcar, que continúa siendo el principal foco de presión sobre las cuentas de la compañía.

Una recuperación que todavía no llegó del todo a las góndolas

La comparación con los balances de 2025 deja una conclusión bastante más interesante que decir que las alimenticias simplemente “salieron del rojo”.

No hay una recuperación homogénea del sector. Hay una mejora de la rentabilidad en varias empresas, mientras el consumo todavía sigue siendo el gran interrogante.

La foto de agosto de 2026, entonces, ya no es la misma que la de un año atrás. El ajuste interno empezó a dar resultados y las empresas están más preparadas para defender sus balances, aun cuando no todas logran vender más.

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