El potencial de crecimiento de la empresa les permitirá ampliar sus contrataciones, para lo cual prevén abrir una oficina en Buenos Aires cuando la pandemia lo permita. Sobre el potencial del capital humano argentino, dejó en claro que “hay una enorme oportunidad de revalorizar el talento argentino y poner a la Argentina en el mapa del Siglo XXI con la economía del conocimiento”. “Estuvimos exportando granos por más de 100 años, es momento de exportar ideas”, agregó.
El emprendedor lleva en su espalda el haber fundado cuatro compañías, dos de ellas en Silicon Valley. Traspiés mediante previos, logró dar forma a una compañía que hoy es observada por inversores de distinto calibre. Respecto a la satisfacción que le genera mirar para atrás y ver lo logrado, señaló: “Me levanto todos los días dándome cuenta que soy un gran afortunado de poder hacer algo que me gusta. Si te gusta y sos más o menos bueno, sos un afortunado. Y cuando no lo disfrutas, es como un jugador de futbol: es el momento de pasar a otra cosa. Siguiendo esa analogía, siento que puedo entrenar todos los días y jugar los partidos. Cuando eso no sea así, pensaré”.
Periodista: ¿Cómo evolucionó la empresa en este año y medio de pandemia?
Alejandro Resnik: En principio los primeros meses fue una gran sorpresa. Nadie esperaba un cambio tan radical para la vida diaria. La última pandemia había sido hace 100 años. Fue un shock. Sin embargo nuestro modelo de negocios se vio favorecido. Lo que hizo la pandemia fue acelerar los negocios digitales. Si vos ibas a comprar una tienda con delivery, le fue bien. Si ibas a un restaurante con delivery también. Lo mismo pasó con lo nuestro. Mientras inmobiliarias tradicionales tuvieron que cerrar o dejar de hacer negocios presenciales, nosotros que tenemos una ventaja digital nos vimos favorecidos por que los usuarios se volcaron a nuestra plataforma. Fue un golpe de suerte, porque pudo hacer sido en forma contraria.
P.: ¿A qué velocidad crecieron?
A.R.: En 2020 crecimos al doble de velocidad. Nuestro target era hacerlo al 300% y finalmente crecimos al 550%. Fue casi más del doble de la tasa prevista.
P.: Imagino que eso los empujó a hacer cambios acelerados…
A.R.: Exacto. Tuvimos que acelerar el proceso de contrataciones, pero también nos vino bien el momento porque acá en EEUU hubo un momento de pico de desempleo, el mercado estaba muy abierto para contratar talentos porque lamentablemente mucha gente perdió su trabajo. Ahí pudimos crecer nuestro equipo de forma bastante agresiva para poder satisfacer la demanda. Ahora el mercado está totalmente recuperado. Hay más de 11 millones de puestos de trabajo que no se pueden llenar.
P.: ¿Cuántas personas utilizan el servicio?
A.R.: Tenemos 1.400 casas en este momento que utilizan nuestro servicio. Estamos en las ciudades más grandes de California como San Diego, Los Ángeles, San Francisco y acabamos de abrir en Seattle, en el Estado de Washington.
P.: ¿Tenían pensada esta nueva apertura o la pandemia aceleró los planes?
A.R.: Estaba en el plan cuando tuvimos la suerte de levantar nuestra última financiación Serie B en marzo, una ronda de u$s40 millones. El plan de expansión preveía abrir una ciudad más en California y expandir fuera del Estado.
P.: ¿El peso de la economía de California es uno de los factores que les permite esta ampliación acelerada?
A.R.: Totalmente. Para tener un contexto de tamaño, el PBI de California es similar al de Brasil, pese a tener 44 millones de habitantes. California sola es la séptima economía del mundo.
P.: ¿Eso los atrajo para establecerse allí?
A.R.: Fue una combinación. Por un lado, hay un mercado muy robusto, del tamaño de Brasil pero con las reglas de EEUU. Además es el centro tecnológico, que es Silicon Valley. Era bastante claro que teníamos que abrir acá. Yo ya vivía acá, pero para nosotros era claro que este era el mercado principal para comenzar.
P.: A principio de año registraban una facturación anual de u$10 millones, ¿en cuánto están actualmente?
A.R.: Ahora estamos pasando los u$s20 millones. Duplicamos la cifra de hace seis meses.
P.: ¿Y en cuanto esperan cerrar el año?
A.R.: Un buen target sería mantenerse en ese nivel por ahora. Si sucede bienvenido, pero por ahora no queremos que la empresa se “sobreacelere”. Quizá no sea algo que se escuche decir muy seguido, pero como la compañía tiene procesos reales, regulaciones que cumplir, no quisiera poner el carro delante del caballo.
P.: ¿Cómo se equilibra el hecho de tener un crecimiento acelerado con dar buena respuesta a una mayor demanda de clientes?
A.R.: Es algo con lo que tenemos que lidiar por la velocidad de la que estamos hablando. Es una empresa que el primer año creció diez veces, el segundo al 5.5 y al tercero lo estará haciendo a más de tres veces. A nivel facturación es más elevado el número. Una empresa que se multiplica tres veces en un año significa que está creciendo a más del 20% por mes. Es fuerte.
P.: ¿Qué representa para ustedes el apoyo que recibieron en la ronda de inversión de principios de año?
A.R.: Tuvimos la suerte de tener el aval de fondos de inversión importantes de acá en Silicon Valley que nos da un gran respaldo. Nada está garantizado y todo está por demostrarse, pero si tuvimos la suerte de poder trabajar con los mismos fondos que le dieron las rondas de inversión a AirBnb, Pinteres y otras empresas de más de u$s50.000 millones de valuación. Tener esos inversores nos da tranquilidad y seguridad de que podemos seguir desarrollando nuestra misión, pero como siempre digo no hay nada asegurado. Por algo se llama capital de riesgo, por lo que tenemos que probar todos los días que este sueño se puede conseguir.
P.: A nivel de exigencias, ¿Qué tan grande es el salto?
A.R.: Cuando uno toma capital de riesgo hay una especie de contrato implícito que es crecer rápido porque el horizonte de los fondos son de siete a diez años, cuando esperan un retorno que sea de diez o vente veces de lo que aportaron. Eso está implícito. Pero sí tenemos inversores muy maduros. El principal es Jeff Jordan, que fue quien hizo el acuerdo entre eBay y Mercado Libre en su momento, como presidente de eBay, y conoce muy bien el ecosistema.
P.: Respecto a los planes de abrir una oficina en Buenos Aires, ¿Cómo está la situación?
A.R.: Por ahora tenemos más de 20 personas en Latinoamérica y queremos ampliarlo a 80 personas para mediados de 2022. Todavía no abrimos la oficina por la situación de la pandemia, pero seguimos totalmente comprometidos con el talento argentino. Nuestro plan es tener el equipo de ingeniería en Latinoamérica con Argentina teniendo más del 50% del equipo. Estimo que para mediados del año que viene tendremos por lo menos 40 ingenieros en Argentina, y acelerando. Esperamos tener muchos más.
P.: ¿Tienen pensado traer el servicio al país?
A.R.: En Argentina todavía no lo estamos implementando y no está en los planes de corto plazo para 2022, pero sí tenemos pensada una expansión internacional en los años posteriores. Ahí seguramente el país estará en la consideración. Respecto a Argentina, por ahora estamos enfocados en el talento que ofrece una gran ventaja.
P.: ¿Cómo ves la situación en Argentina respecto al desarrollo de estos servicios tecnológicos?
A.R.: Lo que veo es que hay cada vez más apetito por el talento argentino. Creo que el gobierno tiene una enorme responsabilidad y también oportunidad, precisamente porque las ideas y el software no tiene frontera. No son elementos físicos que hay que pasar por la aduana. Esto va a suceder con apoyo o sin apoyo, porque la gente talentosa o se va a ir o va a conseguir empleo remoto. Hay una enorme oportunidad de revalorizar el talento argentino y poner a argentina en el mapa del Siglo XXI con la economía del conocimiento. Cuanto antes se haga, nuestros hijos podrán tener un país mejor. La posibilidad y la situación están, pero para eso hay que cambiar la mentalidad de exportar granos a exportar ideas. Estuvimos exportando granos por más de 100 años, es momento de exportar ideas.
P.: Como se suele decir, la tecnología puede ser para Argentina la soja del futuro…
A.R.: Exactamente. Se pasó de una idea de ser agroexportador, para luego tratar de agregar valor y exportar productos de industria nacional, pero realmente eso en la actualidad económica no tiene ninguna tanta importancia. En EEUU, el 70% de la economía es servicio y la manufactura no se hace en el país. Todos sabemos qué clase de economía tiene EEUU. En Argentina está la misma oportunidad porque el talento está, pero tenemos que generar las condiciones para que ese talento se pueda exportar sin que la gente se vaya del país, sino la riqueza se ira del país. El talento está y hay que seguir nutriéndolo.
P.: Además del talento argentino, ¿Qué otros aspectos crees que nos permitirán posicionarnos mejor?
A.R.: Hay una ventaja competitiva cambiaria, pero también enorme en el uso horario. Es decir, estamos un uso horario compatible con la economía más grande del mundo. Eso para la economía del conocimiento es gigantesco. Comparado a países como India, China o de Europa del Este, donde los costos son parecidos o mayores, tienen 12 horas de diferencia y eso hace que los equipos tengan que trabajar en forma asincrónica. Nosotros tenemos una oportunidad gigantesca en ese sentido también y no podemos dejarla pasar. Este es el tren del siglo XXI y si lo perdemos va a ser muy complicado. No lo podemos dejar pasar.
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