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16 de octubre 2024 - 19:30

Tenía más de 30 perfiles en aplicaciones de citas y un listado de sus próximas víctimas: la historia del millonario asesino de Escocia

Una metodología criminal y una obsesión violenta que sorprendió incluso a los investigadores más experimentados.

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El escocés asesino que sorprendió a las autoridades por su obsesión.

Andrew Innes, un hombre escocés de 53 años, muy exitoso en el ámbito de la informática, precisamente desarrollando aplicaciones, resultó ser uno de los asesinos más obsesivos y morbosos encontrados en Escocia. Incluso los investigadores se sorprendieron por la brutalidad de sus actos.

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El ingeniero, llegó a tener 30 perfiles diferentes en aplicaciones de citas para conocer mujeres. Fue condenado por el crimen de Bennylyn Burke, una mujer Filippina de 25 años y su hija Jellica de 2, pero no descartan que haya podido cometer más crímenes anteriormente.

Andrew Innes

Quién es Andrew Innes el asesino con más de 30 perfiles en apps de citas

Andrew Innes nació a inicios de la década del 70 en Escocia y cursó su carrera profesional en la prestigiosa universidad de Aberdeen. No se caracterizaba por ser sociable pero tenía una gran habilidad para la computación. Fue tan sobresaliente que encontró trabajo muy rápido y pasó por distintas empresas como desarrollador de aplicaciones.

Elevó su nombre como ingeniero en el Reino Unido y se mudó a Japón unos años. Se casó con una mujer y tuvo una hija, pero fue deportado por motivos que no se hicieron públicos. En Dundee, regresó a su casa en la Avenida Troon, que había alquilado durante su estadía en Asia.

A pesar de ser solitario, buscó alguien para convivir. El conviviente fue un hombre de 43 años llamado Christopher Smith quien, según su testimonio, se sorprendió por las actitudes obsesivas de Andrew. La limpieza, que los objetos estén siempre en el mismo lugar y las etiquetas mirando al frente. También se sorprendió de lo rápido que el hombre generaba dinero.

A pesar de todas estas obsesiones decidió quedarse viviendo ahí. En el 2020, con motivo de la pandemia Andrew le pidió que se mudara argumentando que por otra condición temía al Covid porque podía ser mortal para él. Pero a su vez, tenía 30 perfiles diferentes en aplicaciones de citas.

En febrero de 2021 conoció a Bennylyn Burke, una Filippina que se había mudado al reino unido con su esposo e hija de 2 años. Pero que por motivos de violencia de género terminó separándose. Al ser tan atento con ella, llamó su atención. En un principio la contrató para que trabajara como community manager. Y aunque le insistió para que se trasladara con él ella no aceptó, porque podía trabajar a distancia.

De todas maneras, después de mucha insistencia ella aceptó que él la llevara a conocer Escocia. Esa fue su sentencia de muerte. Si bien la jornada empezó bien, terminó de la peor manera. La situación de por sí era extraña porque el hombre llevaba consigo a una niña de 7 años de la cual se desconocía la identidad. Después se descubrió que también abusaba sexualmente de ella.

Cuando llegaron a su casa, les dio la habitación para que durmieran y al otro día salir a pasear. La mañana siguiente, el hombre salió a la ferretería a comprar herramientas y regresó con un martillo de medio kilo. Cuando llegó a su casa y la vio a Bennylyn cocinando, se lanzó sobre ella y la mató a martillazos.

1 semana después, el ex esposo de Bennylyn, padre de Jelica se acercó a una comisaría para denunciar la desaparición de ambas. Al revisar las cámaras de seguridad, las autoridades notaron un automóvil yendo de Dundee a Bristol (donde vivían ambas). Por la pandemia no había demasiados autos en las calles, por lo que fue fácil dar con Andrew.

Al llegar a su casa, la situación fue tan sospechosa que la policía ingresó a pesar de las excusas que el hombre les daba. Allí encontraron a la niña de 7 años que Andrew no pudo explicar quién era. Ella luego confesó que él la abusó sexualmente y la tuvo secuestrada 2 semanas, y a raíz de eso comenzaron a interrogarlo más intensamente por el paradero de la mujer Filippina y su hija, por lo que terminó confesando que "estaban bajo su cocina". Las había enterrado ahí.

Al revisar su computadora, encontraron que el asesinato parecía premeditado y que buscaba actos sexuales con menores de edad y mujeres asiáticas. Además tenía cuadros de excel donde anotaba mujeres según sus características físicas. A Bennylyn la mató a martillazos y con una espada samurai, y a Jellica la asfixió porque no dejaba de llorar después de ver muerta a su madre.

La niña de 7 años, además de haber sido su víctima, fue testigo de varios crímenes, por lo que decidieron mantener su identidad privada. El juicio a Andrew terminó con una condena por 36 años de prisión efectiva, que está cumpliendo en una cárcel del reino unido.

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