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18 de junio 2023 - 00:00

Alerta por el consumo de drogas y alcohol en Argentina

Este artículo habla sobre cómo las personas "perciben" el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, y cómo eso influye en su forma de actuar, sentir y pensar al respecto, contrayendo un problema sanitario grave.

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Argentina ocupa el segundo lugar en el ranking de países con mayor consumo de drogas psicoactivas de la región, después de Uruguay. Así lo afirma un informe realizado por la Universidad Católica Argentina (UCA), que muestra el aumento del número de casos en el país, en comparación con América Latina. La muestra abarca a las sustancias legales e ilegales: alcohol, cocaína, marihuana, éxtasis, psicofármacos, entre otras.

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El informe mundial sobre las drogas 2022 de la ONU también destaca que Argentina tiene una alta prevalencia de consumo de marihuana, cocaína y éxtasis, entre otras sustancias. El podio de los tres países con mayor prevalencia anual de consumo de marihuana —la droga más consumida en la región— es primero Uruguay (14,6%), Chile (13,33%) y Argentina (8,13%)2. En cuanto al consumo de cocaína, Argentina se ubica en el cuarto lugar (1,6%), después de Chile (2%), Uruguay (1,8%) y Brasil (1,7%)2. Respecto al consumo de éxtasis, Argentina ocupa el tercer puesto (0,4%), detrás de Chile (0,6%) y Uruguay (0,5%).

Una hipótesis posible para entender esta realidad es concebir a las “representaciones sociales” que imperan en la región y la forma en que se fue gestando un narcomarketing que contribuye a establecer los pilares de una sociedad de consumo que vulnera al propio desarrollo social.

Las representaciones sociales son las formas de interpretar y valorar la realidad que comparten los miembros de una sociedad o grupo. Estas representaciones influyen en las actitudes, creencias y comportamientos de las personas, incluyendo el consumo de drogas y alcohol. El consumo de estas sustancias tiene graves consecuencias para la salud, la seguridad y el desarrollo de los individuos y las comunidades, por lo que es importante conocer y analizar las representaciones sociales que lo sustentan o lo cuestionan.

José Luis Solís Martínez, afirma que “en materia de drogas, las representaciones sociales, al actuar como referente, dictan cuál ha de ser el significado social de los usos y costumbres asociados a las drogas, actúan como vehículos legitimados de acción de construcción de significados atribuidos y como mecanismos fácticos que se retroalimentan de improntas socioculturales así como tendencias de consumo y hábitos individuales."

En Argentina y América Latina, existen diversas representaciones sociales sobre el consumo de drogas y alcohol, que varían según el tipo de sustancia, el contexto, el género, la edad y la clase social de los consumidores y los no consumidores. Algunas de estas representaciones son:

- El consumo de tabaco y alcohol es visto como una práctica socialmente aceptada, normalizada e incluso deseable, que facilita la integración, la comunicación y el disfrute en diferentes ámbitos. Sin embargo, también se reconoce que estos productos son nocivos para la salud y que pueden generar dependencia, problemas familiares, laborales y legales.

- El consumo de marihuana es percibido como una forma de experimentación, rebeldía o búsqueda de placer, que no implica mayores riesgos que el tabaco o el alcohol. También se asocia con valores positivos como la libertad, la creatividad o la espiritualidad. No obstante, algunos sectores lo consideran una conducta desviada, peligrosa o inmoral, que puede conducir al consumo de otras drogas más dañinas o al fracaso escolar o profesional.

- El consumo de cocaína es entendido como una manifestación de poder, éxito o prestigio, que otorga energía, confianza o diversión. También se relaciona con contextos de pobreza, violencia o marginalidad, donde la cocaína es una forma de escape o resistencia. Sin embargo, se admite que esta sustancia es muy adictiva, costosa y perjudicial para la salud física y mental, y que puede provocar delincuencia, corrupción o muerte.

Estas representaciones sociales no son fijas ni homogéneas, sino que están sujetas a cambios y contradicciones según las experiencias, los discursos y las políticas que se producen en torno al consumo de drogas y alcohol. Por eso, es necesario promover espacios de reflexión crítica, educación preventiva y atención integral que permitan cuestionar los estereotipos, mitos y prejuicios que rodean este fenómeno social.

FACTORES QUE INFLUYEN EN LA FORMACIÓN Y MODIFICACIÓN DE LAS REPRESENTACIONES SOCIALES

Los factores que influyen en las representaciones sociales del consumo de drogas y alcohol son diversos y pueden ser de distintos niveles: individuales, familiares, grupales, comunitarios y macrosociales. Algunos ejemplos de estos factores son:

- La edad: el consumo de drogas y alcohol suele iniciarse en la adolescencia o la juventud, como una forma de experimentación, búsqueda de identidad, rebeldía o integración con los pares.

- La baja asertividad: se refiere a la dificultad para expresar los propios sentimientos, opiniones y deseos, lo que puede llevar a ceder a la presión social o a buscar refugio en las sustancias.

- La falta de conformidad con las normas sociales: se relaciona con el deseo de transgredir las reglas establecidas por la sociedad, la familia o la escuela, lo que puede generar un atractivo por el consumo de drogas y alcohol como una forma de resistencia o protesta.

- El ambiente familiar: el clima afectivo, la comunicación, el apoyo, el control y la supervisión que se dan en el seno familiar pueden influir positiva o negativamente en el consumo de drogas y alcohol. Por ejemplo, un ambiente familiar conflictivo, violento o negligente puede favorecer el consumo, mientras que un ambiente familiar armónico, protector y educativo puede prevenirlo.

- La disponibilidad y fácil acceso de drogas: la oferta y el costo de las sustancias psicoactivas pueden facilitar o dificultar su consumo. Por ejemplo, el alcohol y el tabaco son sustancias legales y ampliamente accesibles, lo que puede favorecer su consumo. En cambio, otras sustancias ilegales pueden tener una menor disponibilidad o un mayor precio, lo que puede desalentar su consumo.

- La tolerancia social hacia el consumo de determinadas sustancias: se refiere al grado de aceptación o rechazo que tiene la sociedad frente al consumo de drogas y alcohol. Por ejemplo, el consumo de alcohol suele ser el más aceptado socialmente, mientras que el consumo de cocaína, éxtasis o paco suele ser el más rechazado. Esta tolerancia social puede variar según el contexto, el género, la edad y otros factores.

- La falta de recursos, difusión o facilidades para el empleo saludable del ocio: se relaciona con la escasez de oportunidades o alternativas para ocupar el tiempo libre de manera satisfactoria, creativa y productiva. Esto puede generar aburrimiento, frustración o vacío existencial, lo que puede impulsar al consumo de drogas y alcohol como una forma de escape o diversión¹.

- La publicidad de drogas legales: se refiere a los mensajes e imágenes que transmiten los medios de comunicación sobre el consumo de sustancias como el alcohol o el tabaco. Estos mensajes suelen asociar el consumo con valores positivos como el éxito, la felicidad, la belleza o la libertad, lo que puede generar una imagen distorsionada o idealizada del consumo y sus efectos.

Estos factores pueden interactuar entre sí y generar diferentes representaciones sociales del consumo de drogas y alcohol. Estas representaciones pueden cambiar a lo largo del tiempo, según las transformaciones sociales, culturales y políticas que se produzcan.

RIESGOS SOCIALES FRENTE A LA PANDEMIA DEL CONSUMO DE DROGAS Y ALCOHOL.

El consumo de drogas y alcohol tiene múltiples consecuencias para la salud física, mental y social de las personas. Estas consecuencias pueden variar según el tipo, la cantidad, la frecuencia y la forma de consumo de las sustancias, así como según las características individuales y contextuales de los consumidores. Puede afectar a las relaciones familiares, afectivas, laborales, educativas y comunitarias de las personas.

Algunos efectos sociales del consumo de drogas y alcohol son: aislamiento, conflictos, violencia, rupturas, pérdida de confianza, deterioro del rendimiento o la asistencia al trabajo o al estudio, problemas legales o económicos, estigmatización o discriminación, etc.

El consumo de drogas y alcohol también puede influir en la participación social y política de las personas, así como en sus valores, creencias, proyectos e identidad.

Estas consecuencias pueden tener un impacto negativo no solo en la salud individual, sino también en la salud colectiva, ya que pueden generar costos sociales, económicos y ambientales para la sociedad en su conjunto.

José Luis Solís Martínez afirma que "Las representaciones sociales sobre el consumo de drogas son formas de conocimiento socialmente elaboradas y compartidas que tienen una finalidad práctica y que contribuyen a la construcción de una realidad común a un conjunto social. ".Estas representaciones pueden ser el germen de una pandemia social, que promueven una cultura de consumo.

Por lo tanto, lo que se propone para prevenir y atender el consumo problemático de drogas en los jóvenes, es necesario conocer y analizar las representaciones sociales que lo sustentan o lo cuestionan, y diseñar estrategias educativas y comunicativas que promuevan el desarrollo de actitudes críticas, reflexivas y responsables frente a este fenómeno social. Gestándose así una cultura preventiva, que logre ser inmune frente a los esterotipos de consumos gestados desde el Narcomarketing.

Psicólogo. Presidente de CIMACUP – Docente UAI

Referencias bibliográficas:

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