ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

13 de julio 2004 - 00:00

Argentina necesita orden y justicia

ver más

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

La seguridad ciudadana, el orden social, la gobernabilidad no son en modo alguno incompatibles con el progreso social y la equidad como parecen creer algunos. Por el contrario, la justicia social y el respeto de la ley se necesitan recíprocamente.

La pobreza cayó verticalmente de 50% -el índice al que hoy ha retornado- a menos de 25% en la década del '90, y la indigencia había prácticamente desaparecido.

Pocos y muy concentrados programas sociales para los sectores más débiles y desprotegidos (madres solteras, niños en edad preescolar) aseguraron que ningún argentino padeciera la desnutrición y el abandono. Una moneda sana y estable aseguró durante esos años salarios dignos y seguros. Hacia el fin de mi gobierno, los salarios de los trabajadores eran los más altos de toda la serie histórica. Obsérvense los datos del INDEC. Era verdadero peronismo: buenos sueldos, consumo, inversión, ley y orden.


Néstor Kirchner, con esa intolerante, injusta y errónea diatriba contra los obispos, suma a su notoria tendencia a contrariar la unión de los argentinos, que es una de las condiciones indispensables para poder afrontar alguna posibilidad de éxito ante la crisis que padecemos, una de cuyas más dramáticas manifestaciones es que más de la mitad de nuestro pueblo está en la pobreza.

Los cristianos asumimos el principio del amor y de la justicia como el modo de construir la unidad en la diversidad y resolver los conflictos mediante la armonización de las diferencias porque sabemos que uno es Dios y la distinción real de las personas de la Trinidad Santa entre sí no divide la unidad divina.

Aceptamos que una es la Iglesia de Cristo, santa, católica y apostólica y que, si esa unidad se presenta con una gran diversidad procedente de la variedad de los dones de Dios y de la multiplicidad de las personas que los reciben, esa diversidad se une por la armonía forjada en el amor y no conduce a la división y la exaltación del conflicto.

Por último, el tono de la respuesta del doctor Kirchner a los obispos lo aleja de los principios del justicialismo que asignan un valor trascendente a la unidad, dado que nuestra doctrina y nuestra acción arraigan en la raíz cristiana de la filosofía que el general Juan Domingo Perón legó a nuestro movimiento.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias