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21 de julio 2022 - 09:53

¿Puede el Banco Central potenciar el actual plan económico?

Más allá de que esto sea la cúspide de un proceso más prolongado, lo cierto es que la situación actual parece acercarse a un punto de no retorno donde todas las variables.

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Desde fines de 2015 la Argentina viene sufriendo un acelerado deterioro de todas sus variables macroeconómicas: PBI per cápita, comercio exterior, inflación, endeudamiento.

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Más allá de que esto sea la cúspide de un proceso más prolongado, lo cierto es que la situación actual parece acercarse a un punto de no retorno donde todas las variables, tanto económicas como sociales, pueden eclosionar. La renuncia del ministro Guzmán ha sido poco feliz por su oportunidad y por el estado en que dejó la economía. La nueva ministra Dra. Silvina Batakis ha dado muestras de sensatez en cuanto al rumbo a seguir y las prioridades de la coyuntura.

Habiéndose alcanzado índices de pobreza y de aceleración de la inflación como los que se han manifestado en los primeros días de julio deberían implementarse con la mayor premura todas las herramientas posibles para que la nueva gestión tenga el tiempo suficiente para alcanzar las metas propuestas.

En ese orden el interrogante que nos planteamos es si hay alguna medida -que aunque parezca brusca y pueda ser perturbadora para alguno de los sectores de la actividad económica, incluso de la población que es afectada por dicha medida- resulte necesaria.

Como sabemos en la economía todo son vasos comunicantes. Cuando uno tabica diversos flujos para poder conducir determinadas situaciones sin que se descontrolen sabe que hay un límite que si se desborda lleva al descontrol y a la nulificación de toda la arquitectura instrumentada. Más allá de que los problemas se hayan exacerbado por el valor de los combustibles importados, si bien no podemos desconocer que estas importaciones se detendrán en no más de un mes y medio, la acumulación de reservas se presenta como de muy difícil o lenta realización. Además, la acumulación de deuda en el BCRA por más de 6 billones de pesos para esterilizar la moneda emitida a raíz del déficit del Estado se torna una bomba que necesita ser desactivada, con el inconveniente que los mecanismos -como son elevar las tasas de interés o emitir deuda indexada- para evitar que la misma se monetice y dispare la inflación potencian el riesgo del déficit cuasi fiscal. Si los que especulan, los mercados, no entienden que van a pagar un costo elevado por apostar a la inflación y contra el peso, va a ser muy difícil aventar el riesgo que estamos corriendo.

El rol ordenador del Banco Central

Es aquí donde nos preguntamos en qué medida el Banco Central puede ayudar aún más al éxito del actual plan económico. Si tenemos en cuenta que entre importaciones de bienes terminados y gastos de turismo consumimos mensualmente entre 1.500 y 2.000 millones de dólares, desdoblar el mercado de cambio para estos bienes quitándole la posibilidad de acceder a los dólares del BCRA forzando así a los demandantes de los mismos a recurrir al “contado con liquidación” produciría varios efectos.

El flujo positivo de dólares del Banco Central se incrementaría en un monto de 18 a 24 mil millones de dólares al año, monto suficientemente elevado para recomponer las reservas del Banco Central y dotarlo del poder necesario para afrontar las importaciones que hacen a la producción fluidamente.

El BCRA podría arbitrar parte de los dólares que acumule vendiéndolos en el “contado con liqui”, con lo cual no solo moderaría el valor de esos dólares, sino que además absorbería liquidez de pesos; lo que ayudaría a controlar la masa crediticia que debe renovar.

Imaginemos que el Ministerio de Economía reduce el déficit fiscal limitando así la emisión del Banco Central y que por un tiempo el BCRA destina el 50% de los dólares que acumula al “contado con liqui”; imaginemos que lo hace con U$S 750 millones mensuales, a los valores actuales estaría absorbiendo unos 121.5 mil millones de pesos (U$S Millones 750 x ($ 290 - $ 128) = U$S Millones 750 x $ 162 = 121.5 Mil Millones) mensualmente, es decir casi 1.5 billones al año, esto es casi un 40% de la base monetaria actual o el 25% de la deuda en pesos del BCRA.

Desde el punto de vista del impacto en la inflación este sería inicialmente marginal ya que básicamente solo afectaría a bienes suntuarios que además en la mayoría de los casos ya tiene incorporado el valor de dicho dólar. Y sería beneficio en el mediano y largo plazo.

Desde el punto de vista de la brecha entre el dólar oficial y el “contado con liqui” y el valor de los títulos de deuda argentina, el efecto debería ser benéfico por este efecto de vasos comunicantes.

Con respecto a la actividad manufacturera, ésta se beneficiaría aumentando su competitividad ante el mayor flujo de importaciones y sería desafiada a agregar valor, ya que la importación de bienes terminados se concentraría en bienes de alto valor agregado.

A su vez mejoraría la recaudación dado que estas importaciones a valor “contado con liqui” tenderán a duplicar lo recaudado actualmente, ayudando así a controlar el déficit fiscal.

Ciertamente esto representaría un muy importante esfuerzo para los que viajan al exterior y para los importadores de bienes finales, pero podría ayudar a galvanizar los esfuerzos para ir ordenando la economía y evitar el colapso.

Presidente Sir Home SA

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