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10 de mayo 2006 - 00:00

Bilardo vs. monopolio

(El periodista dialoga, en la nueva fiebre del fútbol en todo el mundo, con el técnico Carlos Bilardo. No es común escuchar la voz de un profesional de esa actividad, quien puede hablar de la Selección -fue campeón y subcampeón mundial-, también del monopolio «Clarín», de Raúl Alfonsín o de política. Veamos.)

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PERIODISTA: ¿El momento de dar la lista definitiva para un Mundial es el momento de más tensión, de más presión para el técnico?

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Carlos Bilardo: Sí, de tensión sí. Pero yo nunca me sentí presionado. Siempre, toda mi vida, me guié por un concepto que me dejó el doctor León de Soldati, jefe de Cardiología del Hospital Alvear. Una vez, éramos diez alumnos alrededor de un enfermo y el profesor me preguntó qué tenía el enfermo. Lo ausculté y le dije el corazón está normal. Ausculta él y me dice hay un soplo. Entonces, lo vuelvo a hacer yo y le di la razón, porque entre mí me dije: «Si éste asegura que tiene un soplo...». Acá viene la enseñanza que me dejó, porque De Soldati me responde que no tiene nada, que el paciente tiene un corazón sano. Y me agregó: «Recuerde que el enfermo es suyo y lo va a tener que defender usted». A partir de ese momento, dije chau, decido yo. Escucho a todos, pero el que decide soy yo.

P.: Sin embargo, hay quienes dicen que Julio Grondona sugiere...

C.B.: No, conmigo nunca habló nada. Puede comentar, pero nunca da nombres. Nunca tuve compromiso ni con los jugadores ni con los dirigentes, ni con los periodistas, ni con los políticos. Siempre hice lo que creí necesario.

P.: ¿Se siente presionado un técnico por los medios o por los políticos?

C.B.: Sí; si no tiene experiencia, sí.

P.: Usted lo vivió y ya tenía experiencia...

C.B.: A mí los políticos antes del Mundial me quisieron echar. De fútbol opinan todos, pero uno es el que decide.

P.: Pero la prensa presiona también.

C.B.: En mi caso personal, lo viví con «Clarín». Y mi problema con estos periodistas viene mucho antes del '86. Viene desde 1965, con Estudiantes de La Plata. Son los mismos que ya se están por jubilar. Les debe faltar un año. Por suerte. La relación con esa gente sigue igual que en el año '65, pero con 40 años más cada uno. El tiempo dirá quién tuvo razón. Fue una lucha muy intensa. Yo estudié medicina seis años y a «Clarín» deportivo lo estudié más de 20. Yo sabía cuándo «Clarín» me empezaba a pegar, a dónde me iba a apuntar, cuándo iba a parar. Se lo dije hasta al presidente de la República.

P.: ¿Y con el doctor Raúl Alfonsín cómo quedó la relación?

C.B.: Con Alfonsín quedó todo bien. Es más, estuve en dos programas de televisión, y él mismo vino y me saludó. También lo vi a Marcelo Stubrin y le dije: «Quedate tranquilo que vos no estabas», porque a él lo habían metido en esto en un primer momento.

P.: ¿Tiene conocimiento si este tipo de presión lo vivió algún otro entrenador de la Selección?

C.B.: No, creo que no. Pero esto lo sabía desde antes. Dos años antes ya le había dicho a Grondona que eso me podía pasar. Se lo conté también a los periodistas Adrián Paenza y Macaya Márquez.

P.: ¿Cómo ve a la Selección?

C.B.: Primero hay que ver quiénes son los jugadores citados. Yo creo que el único problemita que tiene Pekerman es el de Heinze, que sufrió una lesión grave. Las demás no son graves. Comparadas con otras selecciones, Argentina está bien. Nosotros decimos que Brasil es el gran candidato, pero los brasileños están temerosos porque aseguran que les faltan defensores. Alemania tuvo problemas entre Beckenbauer y Klinsmann, y habrá que ver cómo quedó la cosa. Inglaterra es otro buen equipo, pero se le lesionó Rooney y, si llega, convertirá a la selección de su país en candidato. El otro es Italia, que tiene a Luca Toni, un goleador temible.

P.: ¿Pero llegará a las semifinales?

C.B.: Sí, haciendo un balance de todas las selecciones, Argentina puede llegar tranquilamente.

P.: Se lo nota optimista. Hay quienes dicen que no pasa la primera ronda.

C.B.: Jugadores hay, falta que se junten, conversen, y una vez que están allá, se terminaron todos los problemas. Tendrán 20 días de convivencia, y no muchos países gozaránde esa ventaja.

P.:
¿No cree peligroso armar el circuito futbolístico pura y exclusivamente alrededor de Riquelme?

C.B.: Los equipos giran siempre alrededor de uno o dos jugadores, que son los del centro del campo. Antes giraba alrededor de Verón y ahora lo puede hacer a través de Riquelme.

P.: Le hago esta pregunta porque hay quienes opinan que lentifica el juego...

C.B.: Es así. Pero hay dos clases de jugadores en ese puesto en la Argentina: Ortega, Gallardo, Riquelme, Aimar y D'Alessandro. No hay ningún país en el mundo que tenga esta clase de jugadores. Se acabaron esos futbolistas y por eso aplican el sistema 4-4-2. Pero Argentina los tiene. Si uno quiere velocidad para el mediocampo, tendría que ir Insúa. Pero mientras Insúa juega a cien por hora, Riquelme lo hace a 20. Mientras Insúa pierde 4 de cada 10 pelotas, Riquelme pierde sólo una de 10. Insúa es más vertical, encara y se va dentro del arco. Son jugadores similares, pero distintos. Hay que ver lo que quiere Pekerman para la Selección.

P.: Agüero, Palacio, Bilos... ¿tendrían que estar en la lista?

C.B.: Acá valen los momentos. Bilos fue la gran figura el campeonato pasado, pero después se olvidaron todos. Figueroa hizo dos goles, lo pidieron y lo llevaron a la Selección, pero a los dos meses no se acordó más nadie. Samuel era el superhombre de la Selección, pero faltó un par de partidos y nadie lo notó. Ahora está el caso de Agüero y de Palacio. El delantero de Boca es un gran jugador, pero deberá luchar el puesto con Saviola. Ahora, el que tiene que definir es el técnico. El que para mí va es Cruz.

P.: ¿Pero para usted quién tendría que ir: Palacio o Saviola?

C.B.: No, no. Hay que convivir con ellos. Vivir un año con ellos y conocerlos. Mirarle la cara en los entrenamientos, en los partidos. A mí me tocó llevar a Brown, que no tenía club; a Cucciufo; a Garré, que lo insultaban hasta en los partidos a beneficio. Pero para mí eran útiles y estuvieron bien convocados.

P.: ¿Sigue con la idea de ser presidente de la Nación?

C.B.: Nooo. No tengo plata. Para ser presidente, uno tuvo que tener un cargo alto en la política o una empresa grandísima, tipo Berlusconi.

P.: ¿Tipo Macri?

C.B.: Sí, tipo Mauricio; si no, no llega. Yo me gasté toda la plata, porque tenía que alquilar los locales y si iba a ver gente para que me apoyaran, me decían: «Sí Carlos, pero usted tiene que decir esto...». Y yo respondía: «No, no puedo decir nada». Para llegar, hay que llegar virgen y no se llega virgen. Hay que hacer alianzas, y yo no quería alianzas con nadie, por eso terminé sin plata.

P.: ¿Pero si lo tientan de un partido político?

C.B.: Noooo. No quiero partido. A mí me gustaría gobernar como lo hace Kirchner. Cuando tenía la idea de ser presidente, éramos 10 o 15 todos los que hablamos, pero yo les decía que acá el que elige es uno. Cambiamos de opiniones entre todos, pero no íbamos a votación. No, el que manda es el uno y los demás tendrán que aceptar lo que dice el uno. Porque el uno se va querer asegurar y se va a tener que rodear de gente amiga y que sepa. Es así; otra solución no tiene. Después, tendrá que chocar, como el actual presidente, contra muchas cosas. Es una lucha.

P.: ¿Lo tienta la presidencia de la AFA?

C.B.: A mí me gusta el fútbol, lo conozco bien. Pero no sé, tendría que pensarlo. Pero que conozco, conozco, y apoyo tendría. No se olvide de que pertenezco a la FIFA. Pero creo que Grondona está bien y maneja las cosas bien..., pero en el futuro se verá.

P.: Entonces, va a haber Bilardoperiodista por muchos años, ¿o será presidente de Estudiantes?

C.B.: No, presidente de Estudiantes, no. Vamos a ver. Me veo todavía para dirigir. A mí me agarra de golpe. Primero salió para dirigir en España y, cuando terminé, me dije nuncamás. Pero después llegó la posibilidad de Boca, la selección de Libia, Estudiantes y, siempre, al final, dije no dirijo más. A mí me agarran en un día con ganas y... Estuve a punto de dirigir Australia antes del repechaje. Debía jugar, según mis cálculos, con Uruguay, Colombia o Chile, y me dije noo, otra vez a la pelea no. Era sólo para el Mundial. Ahora tengo nuevamente la posibilidad de dirigir en Australia o en Georgia..., pero no, es muy lejos... Estoy ahí, podría darse en Europa. Hay que ver...

P.: ¿Y si le sale algo acá, en la Argentina?

C.B.: ¿Acá, en la Argentina? Es difícil. Acá es muy duro. Acá, dos partidos y lo echan a la mier...

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