Para Carlos
Melconian,
el actual
modelo
económico
es más
vertiginoso
que virtuoso,
lo cual
termina
generando
errores. Lo
dijo en el
InvestShow,
que por
primera vez
se desarrolló
en
Rosario.
«Otro año de acumulación de precios atrasados sólo servirá para echarle más leña al fuego. No digo que habrá un nuevo rodrigazo, pero es un esquema del que resulta cada vez más difícil salir.» Así lo aseguró el economista Carlos Melconian en su presentación en el marco del InvestShow que se realizó en Rosario.
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En su disertación «El modelo económico argentino, actualidad y futuro», Melconian destacó que «la clave de la política económica es la apuesta oficial de tender un puente de tiempo con los controles de precios hasta que maduren las inversiones y la oferta alcance el nivel de la demanda». Claro que al mismo tiempo advirtió que «hoy no se percibe un salto inversor en equipos de envergadura. Hay una inversión global razonable que acompaña a la demanda, pero no lidera».
En el auditorio de la Bolsa de Comercio de Rosario, donde se realizó el evento durante dos jornadas, también se presentó Orlando Ferreres. El ex viceministro de Economía se ocupó principalmente del funcionamiento de los fideicomisos como impulsores de la actividad inmobiliaria. También concurrieron, entre otros, el presidente del Mercado de Valores de Rosario, Daniel Nassini; y el flamante titular del Rofex, Luis Ossola.
A continuación, los principales pasajes de la exposición de Melconian:
No puede hablarse de un nuevo modelo argentino. En realidad, en la región el sol sale para todos los países de América latina, que más allá de sus ideologías presentan altos niveles de crecimiento. No sé si se aprovechará la oportunidad histórica, pero es suficiente para evitar una nueva crisis.
El presidente Néstor Kirchner es muy difícil de encasillar. Lo que se hace es cortoplacista, no hay plan y tampoco equipo. Pero es un muy buen administrador en estos tiempos de holgura.
Estamos en una etapa vertiginosa de la economía, no virtuosa. Y este apresuramiento puede llevar a situaciones anormales.
El gobierno tiene que hacer malabarismo para mantener un modelo de dólar alto, salarios altos, tasa de interés baja e inflación baja. Por eso, precisa cada vez más de los controles de precios. Países que tienen esquemas similares como Venezuela o Rusia blanquearon una inflación de 15% anual.
Cada vez pesa más el mercado interno para empujar el crecimiento. Pero es evidente el conflicto entre aumento de consumo y baja inflación. El consumo representaba hace un par de años 50% del aumento del PBI, ahora es 67%.
El Tesoro Nacional prácticamente no está ayudando al Banco Central para sostener el dólar.
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