(El nuevo presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, debutó ayer hablando por radio. El magistrado adelantó criterios -no opinión- sobre tres temas polémicos: la Corte debe reducirse a siete miembros, aval a la pesificación protegiendo el derecho de propiedad y qué quiso decir la Corte en el caso de la filicida Tejerina.)
PERIODISTA: ¿Qué se propone hacer como presidente de la Corte de Justicia?
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ricardo Lorenzetti: Ver cómo acercarla más a los problemas del ciudadano común. En eso hay un acuerdo básico entre todos los ministros, lo cual facilita luego elegir quién estará a cargo, pero menos protagonismos y más consensos, ¿no?
P.: Protagonista va a ser, como cabeza de uno de los tres poderes...
R.L.: Uno está a cargo, pero nosotros en la Corte somos un cuerpo colegiado, somos todos ministros, somos pares. Hay algo muy significativo: nosotros nos reunimos para tomar decisiones en una mesa redonda, que no tiene una cabecera donde haya uno que elija, ¿no? Somos como los caballeros de la mesa redonda... No hay un rey, hay un grupo de pares y uno que coordina; es el que tiene que hacer que todos los músicos toquen bien la sinfonía.
P.: Es lo más difícil.
R.L.: El tema es que la ley dice claramente que los ministros de la Corte son nueve. Esa ley se reformó durante el gobierno del anterior presidente porque los ministros eran siete, y se amplió a nueve. Esa reforma fue muy criticada en su momento, y motivó incluso la renuncia del doctor Baqué, que era ministro de la Corte Suprema en rechazo de esa reforma. Cuando son nueve, obviamente, la mayoría es cinco; ahora, como hay dos vacantes que se han producido hace un año y meses, entonces somos siete. Hasta ahora se ha seguido la regla de decir bueno, si los miembros son nueve, debemos juntar cinco votos, y por eso es que resulta difícil en algunos casos juntar esos cinco votos.
P.: ¿Qué propone?
R.L.: Hay que tener nueve miembros, como dice la ley, o bien, modificar la ley y volver al número de siete.
P.: Es una definición política que debiera tomarse ya...
R.L.: Sí, claro, estamos bastante atrasados. La realidad es que esto se debió resolver hace mucho tiempo, pero nosotros debemos ser respetuosos, porque la Constitución asigna esta facultad de nominar al presidente, y la de reducir, al Congreso.
P.: ¿Uds. qué opinan?
R.L.: Nosotros hemos manifestado la necesidad -y creo que todos coinciden con nosotros- de que lo mejor sería reducir. Pero bueno, es una facultad que corresponde a los otros poderes.
P.: ¿Qué perjuicios causa esta situación?
R.L.: Realmente tenemos que hacer un gran esfuerzo y tomar decisiones. Si usted observa la trayectoria de la Corte en este último año, hemos tomado muchas decisiones por unanimidad, y también por mayoría. Este trabajo de ir buscando consensos internos...
P.: Tienen pendiente el fallo sobre la pesificación...
R.L.: En cuanto a la pesificación, la Corte ha dicho ya claramente que no va a haber una dolarización de la economía. Esta sería, luego de cuatro años, una decisión casi razonable. Otra decisión generaría un gran caos económico. En ningún tribunal del mundo se ha hecho eso, y ya la Corte hace un tiempo respaldó en materia de bonos externos la pesificación en el sentido de que la regla general de cambiar dólar a pesos es válida. Es una de las facultades que tiene el Congreso, y eso nadie lo ha cuestionado.
P.: ¿Qué se discute ahora?
R.L.: El derecho de propiedad, es decir, si el ahorrista tiene que tomar ese 100 por ciento de sus depósitos en pesos, o bien, el 80 por ciento en pesos, que es más o menos la diferencia que hoy puede haber. Es un tema muy importante y ahí todavía persisten algunas diferencias. Pero estamos haciendo esfuerzos, porque realmente nosotros somos todos muy conscientes de que la gente necesita una solución.
P.: La Corte pidió la revisión del fallo que condenó a una mujer que mató a su hijita...
R.L.: Ella fue condenada por un tribunal. El tribunal de apelación dice: «No podemos tratar esto hasta tanto se resuelva otro caso, que es justamente donde se acusa al violador». Esto genera una demora casi indeterminada, porque no se sabe bien cuándo se va a resolver el otro caso. La Corte dice que todas las personas tienen derecho a ser juzgadas en un tiempo razonable. No entramos al fondo del asunto. La Corte no dice si en este caso hay inocencia o hay culpabilidad; eso fue fallado ya por el tribunal y tiene que ser revisado por el tribunal superior. Lo que decimos es que esta medida de no revisar, no tratar la relación porque hay otra causa, no debe ser así, debe entrar y decir, bueno, confirma o no confirma la decisión.
Dejá tu comentario