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18 de mayo 2004 - 00:00

Deuda: ¿qué es la "buena fe"?

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Hay un término que tiene mucha influencia en la reestructuración de la deuda con los privados y en la relación de la Argentina con el FMI: «negociaciones de buena fe». Mucho se ha escrito y discutido sobre el tema. A continuación, trataré de explicar su origen, fundamento y contenido.

De acuerdo con las políticas de crédito del organismo, el FMI no puede financiar a un país que esté en cesación de pagos con sus acreedores privados. Las políticas del Fondo en esta materia se denominan «lending-into-arrears», es decir, «prestar en mora».

Durante la década del '80, tras la crisis de la deuda, en la cual la mayoría de los países latinos tenía atrasos con los bancos privados acreedores, el FMI les exigía a dichas naciones que, para ayudarlas financieramente, primero debían alcanzar con los acreedores privados un «acuerdo preliminar» de refinanciación de las obligaciones en cesación de pagos (es decir, compromisos de levantamientos de los defaults).

Durante la década del '90, el FMI cambió el requisito para mantener los programas de ayuda a países en default con los privados. Desde entonces (y en la actualidad), ya no se exige más que haya un «acuerdo preliminar» con los privados, sino algo que está un paso atrás de ese estándar: negociaciones de buena fe con aquellos que sean tendientes a levantar el default.

En setiembre de 2002, el FMI emitió un documento donde precisó que debe entenderse por «negociaciones de buena fe»: (1) cuando un país decide reestructurar su deuda, debería embarcarse en un temprano diálogo con sus acreedores y continuar este diálogo hasta que la reestructuración se complete; (2) el país debería compartir información relevante no confidencial con sus acreedores en tiempo real. Esta información debería permitir a los acreedores evaluar la necesidad del país de reestructurar la deuda y su consistencia con los programas fiscales y financieros propuestos; y (3) el país debería darles a los acreedores una temprana oportunidad para hacer aportes en el diseño de las estrategias de reestructuración, y cuando los acreedores hayan conformado comités de negociación, se espera que el país negocie de buena fe con dichos comités.







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