(Para Gordon Gekko, el experto en mercados internacionales escudado en el personaje del banquero de la película «Wall Street», el boom inmobiliario en los Estados Unidos se acabó, y ello se reflejó en la suba de los alquileres, que terminó impactando en los índices inflacionarios. Según Gekko, esto ya lo contempló el titular de la Fed, Ben Bernanke. Pero pese a los índices de inflación, Gekko cree que el dato de empleo de mayo decidirá si hay otra suba en la tasa de interés de corto de la Fed. Este fue el diálogo que mantuvo con este diario.)
PERIODISTA: La inflación acecha. Los malos registros de marzo y abril señalan que ya está tocando a la puerta...
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Gordon Gekko: Mire la reacción de las tasas largas, de los commodities e inclusive la del talismán de uso más popular para protegerse del mal -hablo, es obvio, del oro- y encontrará una convicción sorprendente en estas circunstancias...
P.: Lejos de subir, todos ellos respondieron con bajas...
G.G.: La idea subyacente no es difícil de desentrañar: aunque la inflación golpee a la puerta, no le abrirán, no será sencillo que pase...
P.: ¿Cómo se entiende? Tanto tiempo lucrando con la amenaza de la inflación y cuando ésta asoma, los activos que deberían encenderse titubean...
G.G.: El barril de petróleo costaba 10 dólares en 1999, 25 dólares en 2003. La fuerza que lo ha traído a la región de los 70 dólares no ha sido la inflación -que, después de todo, no la ha habido hasta ahora y ya el precio se multiplicó por 7-, sino la fortaleza creciente de la economía mundial. Lo mismo vale para los metales. Y también explica el reciente empinamiento de las tasas de largo plazo.
P.: Aun así, no es la reacción que hubiera imaginado...
G.G.: La clave pasa por las expectativas. La inflación asomó las uñas y, sin embargo, las expectativas de inflación no se han desplazado...
P.: ¿Cómo lo sabe?
G.G.: Es observable. Las tasas nominales del Tesoro y las reales -a 5 y a 10 años de plazo- no son distintas de las que regían antes de conocerse el informe de precios minoristas.
P.: De hecho, la tasa de los bonos largos declinó...
G.G.: Cayó la tasa real. En igual magnitud. Las expectativas de actividad real son las que acusaron el impacto. Es obvio que ello lastimó a las acciones...
P.: ¿Cómo responderá la Fed? Ha perdido un grado de libertad, ¿o no? Queda obligada ahora a proseguir con la suba de tasas de corto plazo...
G.G.: Pienso que no. Toda la evidencia apunta a que -más allá de los comentarios de café- su credibilidad permanece intacta.
P.: ¿Eso también es observable? No coincide para nada con lo que uno lee. Las críticas a la Fed de Bernanke están a la orden del día...
G.G.: Las expectativas de inflación están bien ancladas. La inflación de marzo y abril no lo estuvo. Pero aun así, el veredicto de las cotizaciones es que este rapto alcista no será un fenómeno persistente. Con un barril de petróleo merodeando en torno a los 70 dólares, no me parece que la reputación de Bernanke haya salido mal parada de este examen.
P.: Subir la tasa en junio ayudará a conservar un buen nombre.
G.G.: Es interesante comprobar que los mercados no han aumentado sensiblemente las probabilidades asignadas a que la Fed corrija las tasas en la reunión de junio. Ha sido un voto de confianza no condicionado. Entiendo que la Fed mantiene su agenda abierta. No se le ha cerrado ningún curso de acción...
P.: La Fed anunció que la reunión de junio se iba a resolver en línea con la evidencia que arrojaran los indicadores económicos. ¿No tenemos acaso una nueva pieza de información muy relevante? Los precios minoristas -sin contar la energía- acumulan ya dos meses consecutivos de alzas demasiado impetuosas...
G.G.: Ben Bernanke -el año pasado- advirtió que la lectura de la inflación subyacente estaba parcialmente contenida por el boom inmobiliario. Los alquileres estaban deprimidos porque la gente prefería comprar una vivienda y beneficiarse de su apreciación. Había menos inquilinos y más propiedades disponibles que lo normal...
P.: Esto se acabó...
G.G.: Y ello explica la suba de los alquileres y el aumento del costo de ocupar una vivienda tal cual se lo computa en la canasta minorista. Nada novedoso para Bernanke.
P.: ¿Qué cree que hará entonces la Fed cuando se reúna a fines de junio?
G.G.: Si la reunión fuese mañana, creo que subirían la tasa un cuarto de punto. Si la creación de empleo de mayo decepciona como el mes pasado -sumado ello a la notoria fragilidad inmobiliaria-, ahí no me sorprendería que decidieran dar un paso al costado. Aunque Jeff Lacker -el titular de la Fed de Richmond- ya haya «cantado» su voto a favor de aumentar las tasas...
Dejá tu comentario