Aunque reconoció que «muy fuerte», la devaluación del real es un «reajuste» que el gobierno esperaba ocurriese en algún momento. Así se refirió Marco Aurelio García, el asesor en Asuntos Externos de Lula da Silva, a lo ocurrido en los últimos días con la moneda brasileña. Lo más importante, dijo, es mantener el crecimiento y controlar la inflación. El diálogo fue por radio «América».
PERIODISTA: ¿Qué evaluaciónhace de este escenariocon Brasil devaluando casi 40%?
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Marco Aurelio García: La cuestión cambiaria no creo que sea un problema tan grave. La realidad es que nosotros estábamos con el real muy sobrevaluado, lo que implicaba incluso cierta pérdida de competitividad en materia de exportaciones. Es un movimiento que se esperaba que en algún momento ocurriría, un reajuste. Por cierto que la devaluación del real fue muy fuerte, pero nosotros creemos que tan pronto empiecen a aparecer señales de arreglo de la situación de pánico, vamos a tener un equilibrio de la situación con un dólar por supuesto más fuerte. Acá era esperable, pero el gobierno no está muy preocupado por eso porque incluso los números de inflación están bajando. Se está acercando de nuevo a 4,5% que fue fijado para este año. Obviamente es una situación que preocupa, pero como yo tuve la oportunidad de discutir con nuestros amigos argentinos, uruguayos y chilenos hace pocos días ahí en Buenos Aires, nuestras economías están mucho más preparadas de lo que estuvieron en otras ocasiones cuando hubo la crisis del sudeste asiático en el 97, la crisis rusa en el 98, que tocaron fondo en nuestras economías.
P.: ¿Puede provocar un desenganche en las economías de la Argentina y de Brasil esta determinación del gobierno argentino de no acompañar medidas que se toman en el Brasil?
M.A.G.: Pero fíjese una cosa: en el caso brasileño nosotros venimos de un cambio flotante; es decir, la suba del dólar acá no corresponde a ninguna decisión de política de gobierno, sino que corresponde concretamente a los movimientos de mercado. Creo que cada país obviamente tendrá los mecanismos más adecuados a su realidad para protegerse de esta situación internacional. Pero no creo que eso vaya a producir grandes problemas en la relación económica entre Brasil y la Argentina. Hay un dato importante: nosotros firmamos un acuerdo por el cual el comercio entre la Argentina y Brasil se hará en moneda nacional, por lo tanto no estamos tan pendientes del dólar. Claro que de cualquier manera esa suba del dólar tendrá una influencia, pero no creo que eso vaya a crear una situación absolutamente crítica en las relaciones de los dos países.
Tampoco tenemos todavía claro cuál es el alcance de la crisis ni en qué medida es un gran movimiento de ajustes de los mercados provocados por esa desregulación del capital financiero que muchos preveíamos hace un largo tiempo.
P.: ¿Hay que pensar que el dólar se quedará más o menos estacionado en estos valores hacia fin de año?
M.A.G.: No creo que tanto, a lo mejor eso podrá bajar. Aquí, hace tiempo algunos economistas pensaban, más o menos con esa tasa, 2, 2,20 o 2,30 sería ideal. Cuando Lula fue elegido presidente el dólar alcanzó los 4 reales, una situación muy crítica.
P.: Los argentinos ya se están poniendo en guardia para lo que temen como una nueva invasión de productos brasileños...
M.A.G.: Este fenómeno de esta suba tan rápida del dólar fue un fenómeno de los 5 o 6 últimos días, además hay también acuerdos, mecanismos que fueron establecidosentre la Argentina y Brasilque pueden regular eso... Creo que lo más importante es que nosotros tengamos condiciones para mantener en nuestros países el crecimiento de la economía con inflación controlada porque eso es al fin y al cabo lo que va a contar en la economía real y la burbuja financiera tendría que en algún momento explotar.
P.: ¿Se imagina un escenario en el cual Estados Unidos pierda preponderancia en la economía mundial?
M.A.G.: No, yo no creo que ese sea el escenario ya. Ese era el escenario de los años 30 pero creo que el mundo aprendió con los años 30 y hay una cosa interesante a la que nosotros estamos asistiendo desde hace algunos años. Es un desplazamiento del centro de la acumulación capitalista mundial hacia otras partes del mundo: China, India, Rusia, América latina, América del Sur incluso.
P.: Brasil más que nada.
M.A.G.: Sí, pero nosotros queremos que ese movimiento sea un movimiento articulado con toda la región...
P.: ¿La economía se ha enfriado en Brasil o hay algún peligro de recesión?
M.A.G.: No, yo creo que por el momento la economía está bien, creciendo, desde hace casi cinco años. El gobierno ha decidido que no va a sacrificar nada de sus proyectos de inversión, sobre todo del plan de generación de crecimiento que tiene un efecto dinámico sobre la economía muy fuerte. Lo que sí ocurrirá es que habrá una disminución o quizás el alargamiento de plazos para ciertas inversiones extranjeras pero yo creo que el capital productivo, no el que está vinculado al área financiera, sabe que el mundo no va a cambiar y que la inversión que se haga ahora en la baja de la economía mundial será muy positiva dentro de un año o un año y medio cuando se restablezca un ciclo de expansión internacional.
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