9 de octubre 2021 - 16:30

Etiquetado frontal para poner un freno a las fake news de la comida 

De lo que se trata no es de otra cosa que de terminar con las fake news de la comida para que por fin dejemos de optar por productos que nos enferman pensando que son saludables.

etiquetado frontal diputados  (1).jpeg

El martes pasado nos hicieron perder la oportunidad histórica de sancionar la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, más conocida como de Etiquetado Frontal de Alimentos, una herramienta clave para que sepamos lo que estamos comiendo y recuperemos el poder de decidir sobre algo tan básico y elemental como nuestra alimentación, y por ende, nuestra salud.

En el menú de variadas y hasta contradictorias excusas que puso la oposición para no dar quórum, apareció nuevamente la cuestión de las prioridades. “Hay un millón de chicos que pasan hambre y la prioridad es la Ley de Etiquetado?”, lanzó -no inocentemente- María Eugenia Vidal para abonar un prejuicio cliché en el intento de justificar lo injustificable. En el mismo sentido se pronunció el jefe de la bancada del PRO: “Para elegir, primero hay que comer”.

Esto de presentar la preocupación por la calidad de los alimentos como un lujo y una cuestión secundaria respecto del acceso a una alimentación suficiente, es una falacia absolutamente funcional a los intereses de las grandes empresas alimenticias que concentran la venta de este tipo de productos ultraprocesados que son cada vez más caros y de peor calidad. La fórmula no importa, el resultado siempre es el mismo: negar derechos.

Ya no debería hacer falta aclarar que comer no es alimentarse y que en Argentina la malnutrición es un problema que afecta a todas las capas sociales pero sobre todo a quienes menos ingresos tienen.

Las estadísticas son alarmantes: 7 de cada 10 adultos y 4 de cada 10 niños y niñas padecen malnutrición por exceso, lo que se constituye en uno de los principales problemas de salud pública porque esta condición se asocia directamente a la proliferación de las enfermedades crónicas no transmisibles que en Argentina cuestan 140 mil muertes al año.

Y en gran medida, esto sucede porque los cambios en los patrones alimentarios nos están llevando a comer cada vez más pero a nutrirnos cada vez menos. Los argentinos y argentinas consumimos excesivas cantidades de azúcares, grasas y sodio y la mayor parte de las veces, esto ocurre sin nuestro consentimiento.

Aquí llegamos al objetivo principal de La Ley de Etiquetado Frontal que no apunta a prohibir ni demonizar ningún alimento sino a que accedamos de forma sencilla y transparente a la verdad que ocultan las estrategias de marketing y publicidad engañosa con diseños, paquetes de colores, personajes famosos y sabores adictivos.

De lo que se trata no es de otra cosa que de terminar con las fake news de la comida para que por fin dejemos de optar por productos que nos enferman pensando que son saludables. ¿Esto va a hacer que dejemos de consumir comida chatarra? Por supuesto que no. Digamos que los seres humanos somos un poco mas complejos y no necesariamente abandonamos hábitos y conductas sólo por saber que son insalubres. Pero tendremos la información necesaria para hacerlo con conocimiento de causa sin necesidad de llevar una lupa al supermercado o hacer un curso de nutrición para comprender la letra chica de un producto. Y eso nos dará la libertad de decidir, porque no hay decisión si no es informada. Además, esta es una ley que protege a los niños y niñas que son una de las principales víctimas de la publicidad engañosa y la falta de regulación que habilita a un puñado de empresas a manipular sus deseos escondiendo cantidades siderales de azúcares y nutrientes críticos en aparentemente inofensivos juguitos de fruta, yogures, galletitas o cereales para el desayuno.

Finalmente, la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable se basa en evidencia científica libre de conflicto de interés y en las recomendaciones de las máximas autoridades en materia de salud y derechos de niños, niñas y adolescentes como la OMS y UNICEF. También recoge las mejores experiencias y aprendizajes de los países de la región que ya implementaron medidas de este tipo con muy buenos resultados en una herramienta integral que incorpora la regulación de la publicidad y de los entornos educativos para la protección de las niñeces. Además resulta de un arduo trabajo de síntesis de más de 30 proyectos de distintas bancadas y se ha construido en conjunto con las organizaciones de nutricionistas, profesionales, trabajadores de la salud y militantes ambientales que vienen desde hace mucho tiempo reclamando por esta causa a lo largo y ancho del país.

Por especulación política o por defensa de intereses inconfesables, la oposición nuevamente nos privó de festejar la conquista de un derecho tan urgente como prioritario. La sociedad tiene que estar muy atenta a estas maniobras y exigir a los legisladores y a quienes pretenden representarla que cumplan con el deber de dar un debate frontal y sincerar su postura. Ya no hay tiempo para seguir dilatando esta cuestión ni esconderse detrás de las cortinas. Por el derecho a decidir sobre nuestra alimentación y nuestra salud, necesitamos Etiquetado Claro YA.

Diputada nacional del Frente de Todos por la provincia de Buenos Aires y vocal de la comisión de Acción Social y Salud Pública

Dejá tu comentario

Te puede interesar