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12 de abril 2007 - 00:00

"La economía de EEUU y su potencial capacidad de crecimiento se desaceleraron"

(El periodista dialoga con el especialista en mercados internacionales que se escuda en el seudónimo de Gordon Gekko, de la película «Wall Street». Según su visión, es cierto que mes a mes brotan nuevos puestos de empleo en Estados Unidos, pero esto no quiere decir que la economía esté fuerte. Todo lo contrario, «éste es el peor de los mundos, la economía se desaceleró y su capacidad potencial de crecimiento también», afirmó. Una de las razones está en que el empleo aumenta, pero su productividad se contrae.)

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PERIODISTA: El empleo no se detiene en los EE.UU. En marzo brotaron 180 mil nuevos puestos de trabajo y la tasa de desocupación se redujo a 4,4%, coincidiendo con su nivel más bajo en los últimos cinco años. No se sabía que la economía estuviera tan firme...

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Gordon Gekko: No lo está. Es el mercado de trabajo el que está firme, no la economía.

P.: Si uno mira la Bolsa, no advierte esa sutileza. Las cotizaciones celebraron la noticia de un empleo en alza como sinónimo de una economía más firme...

G.G.: Seguro. Pero las medidas duras de actividad no arrojan señales de un crecimiento superior a 2%. O sea, una ligera pérdida de altura con respecto a los últimos tres trimestres de 2006 y ya muy pronunciada en comparación con la velocidad crucero de 2004-2005.

P.: ¿Cómo es posible?

G.G.: El avance de la productividad del trabajo se ha moderado en forma muy marcada. Lo que no sabíamos era que había retrocedido tanto en los últimos tres meses...

P.: ¿De buenas a primeras?

G.G.: No. La productividad aumentó a un ritmo promedio de 3,4% entre 2000 y 2004, a pesar de la recesión de 2001. La merma comienza a percibirse a partir de la segunda mitad de 2004, 2005 cierra con un avance de 2,1% y el año pasado el registro declina a 1,6%. Dicho de otro modo, el valor más deprimido desde 1997.

P.: Y en enero-marzo habría descendido otro escalón...

G.G.: Correcto. Si -en forma tentativa-la economía creció 2% anualizado y las horas trabajadas aumentaron 1,5%, la contribución de la productividad es un incremento de 0,5%.

P.: ¿Desde cuándo no registrábamos un avance tan modesto de la productividad?

G.G.: Desde el tercer trimestre del año pasado. Como ve, estas lecturas son volátiles. Lo relevante es que si los números se repiten, es precisamente porque opera una tendencia de fondo que apunta al debilitamiento.

P.: ¿Se acabó la «nueva era» que se preconizaba en los tiempos de Greenspan? ¿El boom de la productividad ha tocado a su fin? ¿Cómo es posible si la tecnología todavía no ha agotado su inventiva?

G.G.: La productividad del trabajo no es la mejor herramienta para mensurar el boom de la productividad, por paradójico que parezca. No deja de ser una medida imperfecta.Es sensible a los vaivenes del ciclo, a la acumulación de capital por trabajador. Hoy por hoy está muy afectada por el cambio del mix de actividades. La industria languidece o se contrae y crecen los sectores de servicios. Esa migración reduce, por sí sola, la tasa medida de productividad. Sin embargo, con todas esas salvedades, diría que sí; que la «nueva era» está envejeciendo de prisa.

P.: ¿Cómo cree que influiráen la Fed?

G.G.: Lamento decirle que éste es el peor de los mundos. La economía se desaceleró, pero su capacidad potencial de crecimiento también. Estamos tan cerca del pleno empleo como estábamos un año atrás, a pesar de que ahora crecemos a una velocidad un punto porcentual más baja.

P.: ¿Cómo lo sabe?

G.G.:
Es lo que sugiere una tasa de desocupación de 4,4% que iguala los registros mínimos de los últimos cinco años. El mercado de trabajo opera en condiciones tirantes; usted mismo lo señaló...

P.: Entonces, será más difícil para la Fed decidir una baja de tasas de interés...

G.G.: Bajamos el techo, pero no movimos el piso. Creciendo a 2% estamos cerca de una recesión. A un shock de distancia.

P.: La inflación también está más próxima...

G.G.: Entiendo que la Fed piensa que la principal amenaza que se deriva de la caída de la productividad recae sobre los márgenes de ganancia antes que sobre la inflación. Pero es verdad, el riesgo inflacionario persiste en condiciones cercanas al pleno empleo.

P.: ¿Se refiere a la presión que pueden ejercer los costos laborales?

G.G.: En 2006 el costo laboral unitario subió 3,2% en el sector empresario no agrícola. En el cuarto trimestre, trepó 6,6%. Si la productividad decae, el costo aumenta. Si la mano de obra escasea y los salarios suben, también se eleva. Las dos fuerzas actúan hoy al unísono. Con los márgenes de rentabilidad en niveles récord absolutos y una economía cohibida, su erosión parece inevitable...

P.: Nada muy auspicioso para la Bolsa...

G.G.: Es una prueba exigente que tiene por delante.

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