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16 de agosto 2026 - 02:45

La otra economía que la Argentina necesita recuperar

La Argentina necesita volver a preguntarse quién produce, quién invierte, quién genera trabajo y, fundamentalmente, cómo hacemos para que el ordenamiento de la macroeconomía llegue alguna vez a la vida cotidiana de los argentinos.

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La Argentina necesita pasar de la estabilización al desarrollo.

El 16 de agosto, Día del Empresario Nacional, debería servir para discutir algo más profundo que una efeméride. La Argentina necesita volver a preguntarse quién produce, quién invierte, quién genera trabajo y, fundamentalmente, cómo hacemos para que el ordenamiento de la macroeconomía llegue alguna vez a la vida cotidiana de los argentinos.

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Equilibrar las cuentas públicas, controlar la inflación y estabilizar el dólar son condiciones indispensables. Pero ningún país se desarrolla solamente acomodando números. Una economía puede mostrar mejores indicadores fiscales mientras una familia sigue sin llegar a fin de mes, un comercio vende menos, una pyme posterga inversiones o un trabajador pierde su empleo. La estabilidad será verdaderamente exitosa cuando deje de ser una estadística para convertirse en bienestar.

Los datos advierten sobre esa distancia. La desocupación alcanzó el 7,8% en el primer trimestre de 2026; en mayo la actividad económica cayó 0,5% respecto del mes anterior y las ventas reales en supermercados retrocedieron 0,7% interanual. Las ventas minoristas pyme acumularon, además, una caída del 2,5% durante el primer semestre. Detrás de cada porcentaje existe una realidad mucho más dolorosa: menos consumo, menos trabajo y una clase media que continúa perdiendo capacidad económica.

Por eso debemos recuperar una convicción: no habrá desarrollo argentino sin empresarios argentinos. Y empresario no es solamente quien posee capital ni una casta con privilegios. Es quien arriesga sus ahorros, abre un comercio, crea una empresa, compra una máquina, incorpora tecnología, contrata trabajadores y apuesta por producir y comerciar en un país que demasiadas veces hizo difícil hacerlo.

La otra economía que debemos recuperar está, fundamentalmente, en nuestras ciudades. En el comercio, los servicios, la gastronomía, la construcción, el turismo, la tecnología, las industrias culturales, los cuidados y las pequeñas manufacturas existen miles de oportunidades para generar empleo rápidamente. Allí puede comenzar una verdadera reconstrucción de la economía urbana.

La Argentina necesita pasar de la estabilización al desarrollo. Menos obstáculos para producir, crédito para invertir, reglas previsibles, capacitación y políticas públicas que acompañen a quienes generan actividad.

Porque recuperar la economía no consiste únicamente en ordenar el Estado. Consiste también en reconstruir la clase media, recuperar el consumo y volver a crear trabajo.

Una persiana que se levanta, una pyme que incorpora un empleado y una familia que vuelve a proyectar su futuro son también indicadores económicos. Y son, en definitiva, los que más importan.

Exdiputado en la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en dos oportunidades, diputado (mc) en el Parlamento Mundial y presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE); político, escritor y ensayista, actualmente preside el Partido de las Ciudades en Acción y es promotor del proyecto Argentina Esperanza Azul.

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