Es común escuchar por parte de los funcionarios del Gobierno, una y otra vez, casi como un mantra, que “la macro está en orden”. De esta manera, pueden llegar a reconocer que en la calle eso no se siente o que algunos sectores económicos que no viven la mejor situación, pero que, igualmente, el Gobierno va por el buen camino. En todo caso, aducen, que esos son problemas de la microeconomía.
¿La macro está en orden? Doce de las trece variables están desequilibradas y muestran lo contrario
Es común escuchar por parte de los funcionarios del Gobierno que “la macro está en orden”. Sin embargo, al hacer un repaso de las trece variables que componen la macroeconomía argentina veremos que doce de ellas no están en equilibrio sino en una mala situación.
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Sin embargo, al hacer un repaso de las trece variables que componen la macroeconomía argentina veremos que doce de ellas no están en equilibrio sino en una mala situación. Por lo tanto, la idea de que la “macro está en orden” o que la “economía marcha bien” debería ser revisada. Veamos esto.
1) Actividad en recesión. La semana pasada cuando se reveló el dato de actividad del mes de julio se informó una caída de un terrible 2,9%. Si bien todavía no es oficial, se descuenta que agosto y septiembre también la actividad caerá, pues todos los indicadores adelantados así lo señalan. Se suele decir que una economía está en recesión cuando la actividad cae dos trimestres seguidos. Por lo tanto, como el segundo trimestre del año ya cayó un 0,6% y el tercero va a en dirección a mostrar un número peor (con julio confirmado, y agosto y septiembre casi seguro), la economía quedará oficialmente en recesión.
2) Mercado de trabajo. Desde que asumió el gobierno de Milei el mercado de trabajo sufrió un notorio deterioro. Según el INDEC la desocupación en el segundo trimestre de 2026 fue de 7,9%. Sin embargo, al momento de asumir, en el cuarto trimestre de 2023, dicha tasa era del 5,4%. Lo que señala que en casi tres años de gestión el desempleo subió un 38%. Además, la cuestión laboral no solo se deterioró en magnitud sino también en calidad: aumentó el pluriempleo, cayó el trabajo formal, subió el subempleo y los derechos laborales fueron reducidos. Todos indicadores de una situación laboral en retroceso, por lo que es difícil ver aquí una variable o mercado en equilibrio.
3) Salarios y jubilaciones. La contracara el deterioro del mercado laboral es la situación salarial y distributiva. Aquí también se aprecian retrocesos. Los salarios registrados cayeron en términos reales un 8% desde noviembre de 2023, las jubilaciones un 12%, los informales un 20% y los trabajadores públicos un 37%. Incluso, uno de los temas tan repetidos por el gobierno de Milei, como la supuesta caída de la pobreza, si se utilizara otra canasta, muestra que está en una situación peor a la inicial y con tendencia a empeorar aun más hacia adelante. Por lo que los ingresos no mejoran, sino que retroceden.
4) Orden fiscal. Otro de los grandes mantras del gobierno, el supuesto superávit fiscal, que suele ser representado como el principal objetivo y ancla de la macro, también está en una mala situación. Por empezar, dicho superávit no es real, pues no incorpora el devengamiento por el pago de los intereses de las letras emitidas por el Tesoro. El propio FMI en un última evaluación señaló que de incorporarse esto el déficit fiscal sería del 0,8% con respecto al PBI. Además, la recaudación cayó en diez de los últimos once meses (solo subió en mayo, con la moratoria de ganancias). Sumemos que en algún momento la obra pública va a tener que empezar, que el gobierno deberá cumplir la ley de financiamiento universitario y recomponer en algo las jubilaciones, elementos que no permitirán esconder más la idea de que “hay superávit”. Todo lo cual también indica aquí una variable macroeconómica fuera de equilibrio.
5) Mercado de dinero. Este es sin duda uno de los mercados más claramente desarbitrados. Veamos. La tasa de interés pasiva, que es la que reciben los depositantes por un plazo fijo, se encuentra en 23%, cuando la inflación está en la zona del 30-35%. Es decir, se le paga una tasa real negativa, lo cual desincentiva el ahorro y le hace perder dinero al depositante. En cambio, la tasa activa, que es la que cobran bancos y financieras por prestar el dinero, se ubican en valores en tres dígitos (con un promedio en el sistema del 220%), siendo niveles reales positivos desorbitantes. Incluso, como se conoció, la billetera virtual Mercado Pago llegó a cobrar un préstamo personal a una tasa del 1400%. Todos valores muy por encima de la inflación, lo que genera dos enormes problemas. Por un lado, que se esté destruyendo la inversión (cayó un 7,9% según OFJ y la Inversión Extranjera Directa desde que asumió Milei es negativa en casi 2 MM dólares). Por otro, que se acumulen niveles de mora e irrecuperabilidad cada vez más altos. Claros indicios de ser variables fuera de todo equilibrio o lógica.
6) Inflación. Aquí se debe reconocer que la situación es bastante mejor a la inicial, siendo este, sí, un logro muy palpable. Sin embargo, la dinámica reciente no es buena. Claro, desde el 213% de 2023 la situación es fácil de comparar. Pero ahora se ve otra cosa. La inflación de 2025 fue de 31,5%, mientras que la inflación anualizada a agosto da una tasa del 33,5%. Es decir, está estancada y ya no baja, sino que incluso tiene una leve tendencia a subir. Por lo que vemos que aquí los logros ya se han detenido hace rato, mostrando el gobierno una enorme dificultad en resolver lo que había sido su principal mandato.
7) Fuga de capitales. Esta es una variable central para evaluar el nivel de apoyo con el que cuenta el gobierno. Su evaluación es dispar. Por un lado, es verdad que los depósitos en dólares han subido mucho, estando en máximos históricos. Pero su contracara, más peligrosa aun, también en cierta. Desde que se eliminaron los controles de cambios para personas humanas la compra de dólares por particulares ha tocado niveles altísimos. En agosto pasado, un mes “tranquilo” y lejano a las elecciones, se adquirieron 2.800 millones de dólares. El promedio mensual se está ubicando en compras similares, llevando el número a casi 40 mil millones en un año. En 2027, año electoral, seguramente todos estos valores crezcan. Lo que nos indica que la desconfianza es muy alta y que no es una dinámica sostenible en el tiempo.
8) Tipo de cambio. Esta tal vez sea la variable macroeconómica más importante. Pero su evaluación deja mucho que desear. El valor del dólar actual es apenas un 4% superior al de comienzo del año, cuando ya se cuenta con una inflación acumulada en estos meses cercana al 25%. Lo que indica un claro nivel de atraso real y un nivel de inflación en dólares impresionante. A su vez, según el Tipo de Cambio Real Multilateral elaborado por el Banco Central, el valor actual de la divisa es el mismo que el de noviembre de 2023, cuando el mismo Milei dijo que estaba muy atrasado y procedió a devaluar un 118% para corregir esa situación. Otra vez, vemos que aquí no hay una variable equilibrada.
9) Reservas. Este año el gobierno de Milei hizo la compra más grande de reservas de la historia. Lleva comprados casi 15 mil millones de dólares y promete comprar unos 5 mil más antes de fin de año. Sin embargo, dos tercios de lo comprado se utilizó para pagar deuda, quedando apenas un tercio en el Central. Incluso más, a pesar de todo el esfuerzo, las reservas netas hoy son cero o negativas. Las compras este año fueron posibles principalmente por la gran emisión de Obligaciones Negociables (ONs) de empresas privadas en el exterior (tomaron dólares afuera que luego liquidaron localmente). Ahora bien, la pregunta es cómo proseguir con esta dinámica cuando hacia adelante no habrá nuevas emisiones de ONs.
10) Deuda pública. El próximo año vencen 27 mil millones de dólares de deuda. La gran pregunta es cómo va a hacer el gobierno para pagarla. Ya no dispone de privatizaciones para hacerlo. Como vimos, tampoco nuevas emisiones de ONs como las de este año. El mismo gobierno informó que no se endeudará en el exterior y ya no está pudiendo licitar localmente los AO29 por las altas tasas que le exige el mercado para ello. Aquí puede apelar a nuevos salvatajes extraordinarios de Trump o bien a comprar reservas. El problema es que lo primero es el algo muy incierto y lo segundo empujaría el tipo de cambio a tal punto de acelerar la inflación, que es justamente lo que no quiere que ocurra el gobierno. Estos dilemas son solo posibles porque dicha variable luce inmanejable en el actual esquema macroeconómico. Es por eso que el riesgo país en los últimos dos meses subió un 55%. La desconfianza no para de subir.
11) Tarifas y naftas. Cuando llegó a la presidencia Milei comenzó una agresiva tarea de suba en las tarifas públicas para reducir los subsidios del Estado, buscando corregir precios y que la población pague lo que cuestan los servicios. El problema con eso es que hizo caer el salario y obligó a rebalancear rentabilidades sectoriales. Ahora esa política se ha detenido justamente por eso: de seguir subiendo, los salarios, la actividad y el consumo, caerán más, como también empujará la inflación. Pero de no corregir, los subsidios estatales volverán a crecer deteriorando la situación fiscal. Por dar un solo ejemplo, hoy la nafta, guerra mediante, tiene un atraso de un 30/40%. Vemos así otra variable desequilibrada.
12) Empresas en quiebra. Desde que asumió el gobierno de Milei ha habido un cierre neto de 31.000 empresas. Esta situación nos habla claramente de que la situación microeconómica no está funcionando correctamente. Pues son más las empresas que cierran que las que abren. Si a nivel agregado la micro anda mal es por culpa de la macro. Esto se debe a todo lo repasado hasta ahora: las altas tasas de interés, la caída del consumo, el retroceso de la actividad, los bajos salarios, la suba de las tarifas, los alquileres impagables o del tipo de cambio atrasado. Todos elementos de las variables macroeconómicas en desorden.
13) Comercio exterior. Finalmente la única variable macroeconómica positiva es el resultado de la balanza del comercio exterior. Aquí sí, por fin hay algo que funciona bien. El país está exportando más de lo que importa. Si bien es un logro muy importante a considerar, se debe destacar que no es suficiente para sostener la economía en el mediano y largo plazo, pues los desafíos próximos son muy importantes.
El gobierno ya tuvo tres salvatajes: el blanqueo de 2024, el desembolso del FMI por 20 MM y luego la ayuda de Besentt. Que una economía deba recurrir una y otra vez a estas situaciones para no explotar nos habla de una macroeconomía totalmente desequilibrada que en orden. Ya parece tarde para poder tener un orden macro sano. El tiempo dirá el resultado de todo esto.
Economista. Autor del libro Crisis económicas argentinas. De Mitre a Macri.
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