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• Reestructuraciones prede-fault (Moldovia, Pakistán, Uruguay, Ucrania) versus posde-fault (Rusia, Ecuador, la Argentina en etapa de eventual levantamiento del estado de incumplimiento).
• Procesos de reestructuración donde el deudor llevó adelante amplios contactos con los acreedores en una etapa temprana (Uruguay) contra casos donde el deudor mantuvo sólo contactos limitados (Ecuador).
• Negociaciones activas con los acreedores sobre los términos de pago (Rusia) en lo que sería una oferta negociada como ofertas unilaterales sin ninguna negociación previa (Ecuador).
• Alcance comprensivo (Uruguay) versus reestructuraciones selectivas (Rusia).
• Negociaciones paralelas con los distintos tipos de acreedores (oficiales y privados) (Pakistán) o negociaciones secuenciales (Ecuador).
• Uso de instrumentos legales que incluyeron las denominados cláusulas de acción colectiva (mediante las cuales se pueden cambiar los términos de pago con mayorías de 66% o 75% y no con la unanimidad como es en la actualidad), cláusulas de consentimiento de salida (mediante las cuales los acreedores que aceptan la reestructuración modifican negativamente las cláusulas de los bonos de los que no la aceptan) y uso de agentes fiduciarios (para dificultar el inicio de acciones legales por parte de los inversores).
• En la mayoría de los casos, los superávit fiscales fueron superiores a 3,5%. El caso más exitoso ha sido el de Rusia. Asumiendo superávit fiscales de 5%, logró levantar el default en 18 meses, crecer sostenidamente desde entonces y alcanzar en poco más de tres años de regularizar su situación financiera la categoría de grado de inversión («investment grade») y vive una explosión de inversiones.
• Otras características comunes fueron: 1) el alto volumen del endeudamiento al momento del default; 2) el deterioro de la situación social, econó-mica y política al momento de negociar el levantamiento del default (lo que no impidió avanzar en esta materia); 3) la voluntad de llegar a un acuerdo con los acreedores lo más rápidamente posible aun en aquella situación; 4) la coordinación y buena relación con el FMI y el G-7; 5) la no implementación de programas de ayuda financiera de dichos países para mejorar la oferta a los acreedores; y 6) niveles de quitas no superiores al 45%-50% en valor presente (menores en valor nominal).
• Finalmente, en ningún caso el FMI puso dinero para rescatar a los inversores privados como sí había ocurrido en México en 1995, Corea 1997/8, Brasil 1998-2003 y Turquía 2000/2001, e incluso en la propia Argentina con el «blindaje.» En los de Rusia y Ecuador sólo hubo lo que ofrecieron los países, quienes no cerraron programas de ayuda financiera del Fondo sino luego de acordar con los privados el levantamiento del default. Uruguay sí recibió un préstamo puente del Tesoro de Estados Unidos por un monto de u$s 1.500 millones pero para fortalecer el sistema financiero local, no para ser usado para repagar a los acreedores privados. A continuación, las características de cada proceso.
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