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6 de enero 2005 - 00:00

Los riesgos para la economía en 2005

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1) Riesgos externos

• Cambios en el escenario internacional

La combinación crecimiento mundial-precios de exportación-tasas de interésdólar de los últimos 3 años fue la mejor de los últimos 50. Pero los precios de exportación han caído y los pronósticos indican que tales precios han llegado para quedarse. Sólo la continuidad de la depreciación del dólar podría ayudar para que aquéllos muestren alguna mejora. Al mismo tiempo, la posibilidad de una corrección de los desbalances de la economía global genera incertidumbre sobre las perspectivas de crecimiento, inflación y tasas de interés internacionales.

Un escenario de tasas de interés crecientes podría complicar el panorama financiero y monetario, y tener consecuencias negativas sobre las economías emergentes en general y sobre la economía brasileña en particular. Si bien no está del todo claro cuál será finalmente el mecanismo que corrija los desbalances de la economía mundial, lo cierto es que el viento de cola externo ya no será el mismo que catapultó la performance económica argentina a las primeras páginas de algunos medios internacionales.

• Fin de la complacencia internacional

Las últimas escaramuzas entre las autoridades argentinas y las del FMI y algunos dichos y señales del G-7 y otros gobiernos interesados en la cuestión argentina han puesto de manifiesto que el trato que recibirá la Argentina durante 2005 no será el mismo que recibió hasta aquí. La respuesta del gobierno frente a esta situación no ha sido la más constructiva. En efecto, por ahora se ha limitado a expresar la voluntad de no tener que enfrentar nuevos compromisos y renovados monitoreos eligiendo pagarle puntualmente al FMI. La Argentina necesita mucho más que eso para contar con un clima de negocios que favorezca la inversión y despeje los interrogantes sobre la capacidad de transformar la recuperación económica en crecimiento.

2) Riesgos internos de naturalezaeconómica

• Límites de la capacidad instalada

La utilización de la capacidad instalada de varios sectores industriales (entre ellos, los más dinámicos) está en el límite. Mientras la política económica ha privilegiado la recuperación económica y la estabilidad nominal, con una caja fiscal récord y una política monetaria acorde, el desprecio por la construcción de un marco de incentivos pro negocios impone límites explícitos a las posibilidades de expansión de la producción.

• Restricción energética Un ejemplo de mala micro ha sido la política energética. Producto de las distorsiones de precios relativos y del incumplimiento de los contratos de parte del Estado, la Argentina seguirá viviendo al filo de una crisis energética. De tener que restringir las exportaciones de gas a Chile o de electricidad a Uruguay, ahora se cae en la restricción de los envíos de gasoil a Bolivia. Toda la política energética (y por ende el abastecimiento) está atada con alambres. Sin contratos y sin un marco de incentivos adecuado, la restricción energética llegó para quedarse algunos años.

• Restricción externa La continuidad de la recuperación económica seguirá reduciendo el saldo comercial y los dólares que ingresan por esa vía deberán ser sustituidos por los provenientes de la cuenta capital. Pero, ¿cuántos son los capitales que estarán dispuestos a ingresar en la Argentina? Porque atención, la configuración económica actual no es muy distinta de la de otros episodios de los '70 y los '80, cuando la Argentina lograba crecer durante cortos períodos hasta que el sector externo decía basta (ciclos conocidos como de «stop and go»). Una resolución tardía, desprolija y agresiva del default, junto con la falta de un esquema institucional sólido que minimice la discrecionalidad del Estado son aspectos que restringen las posibilidades de captar capitales en el mediano plazo.

• Riesgos inflacionarios El BCRA dispuso hasta el momento de varias herramientas para absorber los pesos excedentes en circulación y evitar así la aparición de presiones sobre los precios y/o la tasa de interés. Además de la tradicional emisión de instrumentos de esterilización (Lebac y/o Nobac), la autoridad monetaria reinstauró el mecanismo de pases pasivos, al tiempo que dispuso de la «ayuda» del Tesoro Nacional, que con el excedente fiscal compró dólares, reduciendo así el exceso de oferta de divisas dentro del mercado cambiario doméstico.

En 2005, la política monetaria verá disminuir los efectos positivos de la demanda de pesos (la cual se ha venido desacelerando) y del superávit primario (el cual estará en línea con los compromisos previstos) y deberá lidiar con la aparición de presiones inflacionarias por el lado de los costos (salarios y tarifas). Es de esperar que en dicho contexto, las autoridades económicas convaliden un poco más de inflación con un tipo de cambio nominal más alto (más depreciado) de forma tal de mantener el tipo de cambio real lo más cerca posible de los niveles actuales. Pero hay que tener en cuenta la evidencia empírica local e internacional que muestra que resulta muy difícil poder perseguir un determinado tipo de cambio real sin caer en una espiral salarios-preciostipo de cambiopreciossalarios de difícil salida.

3) Riesgos internos de naturaleza política

• Conformismo en la gestión

El alivio que trajeron la estabilidad y la recuperación se transformó en conformismo, pero ello no puede continuar indefinidamente. Si bien el presidente Kirchner mostró tener un espíritu de cruzado, el mismo sólo afloró en la «lucha» dialéctica o ideológica. Por ello, luego de 19 meses de gobierno se necesita que ese espíritu se imponga en la gestión, es decir, en la búsqueda de soluciones a problemas concretos. Además, tanto el Legislativo como la Justicia han mostrado que están dispuestos a acompañar al Ejecutivo. Y no se puede construir un país serio con leyes con olor a viejo y con fallos donde el respeto a la Constitución queda en un segundo plano.

Habrá disputas internas y presiones sindicales y piqueteras en un año electoral. Se está terminado el único año claramente no electoral del gobierno del presidente Kirchner.

Si bien desde hace algunos meses se respira un clima de negociación política, el fragor por el armado de listas

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