Pablo Guidotti, el desafío para la economía argentina es mantener el superávit. «Creo que el Estado va a ver tasas de crecimiento en la recaudación más bajas y va a tener que enfrentar el desafío de controlar el gasto a tiempo», anticipó. El director de la Escuela de Gobierno de la Universidad Di Tella, en una entrevista con Ambito Financiero, habló también de la situación de los mercados internacionales: «Casi todos los países de la región están mejor preparados para enfrentar una crisis. En los últimos años, por ejemplo, los principales países latinoamericanos en conjunto acumularon reservas por más de u$s 200 millones adicionales», señaló.
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Periodista: ¿Qué tan preocupante es la situación de los mercados internacionales?
Pablo Guidotti: Hay dos cuestiones a considerar cuando analizamos la evolución reciente. Primero, hay un período que ya lleva 2 o 3 años de mejora sostenida, especialmente en los emergentes, basado en gran parte en la persistencia de bajas tasas de interés internacionales. Las primas de riesgo en la mayoría de las economías emergentes son inusualmente bajas. Sin embargo, mientras esto ocurría había dudas sobre la evolución de los denominados desbalances globales, en particular el creciente déficit de cuenta corriente en los Estados Unidos y en qué medida las tasas podrían ser bajas en ese contexto. En segundo lugar, la Reserva Federal está actuando frente a presiones inflacionarias generadas por los precios de las materias primas y en particular por el precio del petróleo. Como siempre ocurre luego de períodos prolongados de alza, a nadie sorprendió que hubiese una corrección; lo difícil es saber predecir cuándo se dan estos eventos. Ocurren típicamente cuando no hay grandes noticias que los justifiquen.
Posicionamiento
P.: Y en este contexto, ¿cómo se encuentra posicionada la Argentina?
P.G.: La Argentina, dentro de los mercados emergentes, está en buena situación. Luego de la reestructuración de la deuda, la liquidez quedó en buen nivel. A esto se suma una situación fiscal sólida, por lo que el país, comparado con otros, está más holgado en liquidez y por ende debería dar bastante tranquilidad a los mercados de capitales. En realidad, casi todos los países de la región están mejor preparados para enfrentar una crisis. En los últimos años, por ejemplo, los principales países de Latinoamérica en conjunto acumularon reservas por más de u$s 200 millones adicionales. Quizá la vulnerabilidad más importante en el caso de la Argentina es poder sostener el superávit primario frente a una tasa creciente del gasto y a una posible desaceleración en los ingresos fiscales.
P.: Entonces, la política oficial de acumular reservas sirve.
P.G.: Hay dos cuestiones distintas. Por un lado, desde el punto de vista de la estrategia de financiamiento del Estado, es de interés del gobierno tener más liquidez para afrontar incertidumbres en mercados. Es un aspecto positivo y hace mucho que vengo enfatizando la importancia de contar con una estrategia que reduzca la vulnerabilidad financiera. Por otro lado, hay que entender que hoy en la Argentina la acumulación de reservas está asociada con mantener el tipo de cambio fijo. En ese contexto, la política de acumulación de reservas es más cuestionable. Si se observa al Banco Central, en su deseo de mantener el tipo de cambio fijo compra dólares y luego esteriliza emitiendo pasivos de corto plazo (las Lebac). Entonces, el Central compra dólares emitiendo deuda de corto plazo, lo que no mejora la liquidez y generalmente tiene un costo cuasi fiscal. En ese aspecto, la acumulación de reservas es distinta de lo que enfatizaba antes y que se refería a una estrategia del Tesoro.
P.: Da la sensación de que el gobierno se conforma con 12% de inflación con una economía creciendo a 8%...
P.G.: Es cierto. El gobierno parece haber expresado un objetivo de inflación que para el resto del mundo es alto, de entre 10%-12%. Este objetivo está basado en que el gobierno mira la inflación que existe y la convalida en un marco en el que busca que el peso no se aprecie. En la mentalidad argentina basada en experiencias de alta inflación, 10% luce bajo, pero no lo es. En realidad, al gobierno tampoco le gusta ese 10%-12%, pero sabe que le cuesta mucho mantener menos de 10% con un tipo de cambio alto como quiere.
P.: ¿ Cuáles son los riesgos de la situación actual?
P.G.: Hay muchos. El primero es que estos niveles de inflación reavivan lentamente la cultura inflacionaria que se traduce en las negociaciones salariales. El segundo es que una inflación por encima de 10% es más fácil que suba de golpe por efecto de las expectativas. El gobierno, al estar preocupado, impone controles, genera inflación reprimida y distorsiones. Los controles tienen efectos transitorios y no pueden evitar que la inflación aflore. Es consecuencia de no ir a la base del problema. La política monetaria convive con 10%-12% de inflación y todo un aparato de control de precios. De todos modos, éstos son problemas resolubles. Hoy el desafío más importante es la dinámica fiscal a futuro más que lo monetario. Creo que el Estado va a ver tasas de crecimiento en los ingresos más bajas y va a tener que enfrentar el desafío de controlar el gasto a tiempo. La buena evolución de la economía hasta ahora y el apoyo de la sociedad al gobierno estuvieron anclados en gran parte en un superávit fiscal alto. Si bajara, la sociedad actuaría en forma diferente.
Atraso
P.: El superávit fiscal de las provincias en general ya este año habría desaparecido.
P.G.: Normalmente, en las provincias la situación fiscal se refleja con un atraso. No tienen control directo de los ingresos. Tienden a darse cuenta más lentamente de cambios en la dinámica de la recaudación. Las provincias sienten con efecto retrasado y por eso los déficits fiscales pueden aparecer antes que a nivel nacional. Está claro que el gasto público no puede crecer a tasas más altas que los ingresos. Además, el gobierno tiene que prever que posiblemente algunos ingresos no podrán mantenerse a futuro. Es difícil poder mantener el nivel de retenciones a las exportaciones si persiste el nivel actual de inflación. Si la economía creciera más, independientemente del Banco Central, el tipo de cambio real se apreciará y entonces los sectores perderán competitividad.
P.: ¿Sirve el fondo anticíclico tal como está hoy constituido?
P.G.: El gobierno lo que tiene que hacer es fortalecer su liquidez. Es lo que lo hace menos vulnerable a cambios en los mercados internacionales. De por sí es positivo lo del fondo anticíclico. También es positivo que el secretario de Finanzas (Alfredo Mac Laughlin) haya dicho que tratará ya de cubrir las necesidades financieras de 2007. Como siempre ocurre, es bueno en tanto y en cuanto se destine a financiamiento y no a afrontar aumentos de gastos.
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