(El periodista dialoga con una importante dama del círculo de la ministra Felisa Miceli, quien como se sabe incorporó varias mujeres a su entorno como asesoras.)
PERIODISTA: ¿Se diría que están menos complicados que al principio de la gestión?
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Asesora: Siempre hay un proceso de adaptación, es natural. Además, los fundamentos de la economía están intactos y con buenas perspectivas. Eso calma cualquier inquietud.
P.: Les va bien, pero nada cuentan sobre el fondo anticíclico del que tanto se habló.
A.: Bueno, nos puso en un aprieto.
P.: ¿Por qué?
A.: Ocurre que en verdad estamos acumulando, mensualmente en una cuenta del Banco Nación, lo que va a ser el fondo anticíclico con el excedente sobre lo presupuestado en la recaudación. Pero hay situaciones que todavía no hemos definido: pensamos en incorporar un régimen similar al de Chile, por ley, pero eso no se ha definido. Lo único cierto es que se acumulan fondos religiosamente, en dólares, con el objetivo de alcanzar una reserva cercana a 1% del PBI.
P.: Supongo que ese fondo ya debe tentar a muchos.
A.: Bueno, ésa es la razón por la cual todavía no hemos reglamentado este acumulado.
P.: ¿Pero también compra dólares el Banco Central para una cuenta especial?
A.: Sí, eso está relacionado con fondos específicos para solventar vencimientos importantes de la deuda en agosto.
P.: ¿Y el fondo anticíclico no tiene un fin determinado?
A.: Sí, en principio ha sido imaginado para socorrer cualquier alteración en la recaudación, para evitar en principio ajustes del gasto o dificultades que frenen obras de infraestructura.
P.: ¿Existe la posibilidad de que esto ocurra?
A.: Sí, sobre todo porque la principal decisión del equipo económico es mantener alto el superávit fiscal, entre 22 mil a 23 mil millones de pesos por año.
P.: Esa pasión por el superávit y por el ahorro, en dólares o en pesos, parece tener relacióncon pretensiones del presidente Kirchner.
A.: No le quepa duda, aunque tampoco Felisa es mano larga. Al contrario.
P.: Eso nos lleva a situaciones pendientes de pago, la deuda con el Club de París, por ejemplo.
A.: Le cuento que esa negociación ya está encaminada y a fin de año o, a más tardar en el primer trimestre del año próximo, creo que estará cerrado el acuerdo. Ya hubo contactos en Belo Horizonte (donde se realizó la Asamblea Anual del BID) y en Washington (cumbre del Banco Mundial y el FMI).
P.: ¿Y cuál es la base del acuerdo?
A.: Si bien no está definido, estamos hablando de no hacer una quita nominal, sí de refinanciar a largo plazo los pagos. Con esto arreglado con el Club de París, creemos, ya no habrá ningún tipo de dificultad financiera con la Argentina.
P.: Bueno, quedan los holdouts (quienes no ingresaron al canje).
A.: Sí, pero el gobierno no está pensando en ellos por el momento.
P.: A menos que aparezcan cuestiones jurídicas...
A.: A menos, nada. El año financiero no tiene complicaciones, ayer emitimos los BONAR V, y siempre nos queda la financiación de Venezuela.
P.: Quedan otros problemas, la carne, los precios.
A.: Sí, pero en ambos casos trabajamos. Con la carne tenemos el problema de que el sector está dividido y que, inclusive, algunos hasta están en la pavada ideológica o política de plantear reservas porque alguno que otro estuvo en Montoneros. Nos gustaría encontrar consenso para un Plan Ganadero que casi todos, de un modo u otro, comparten.
P.: Bueno, pero las exportaciones seguirán en veremos.
A.: Hay situaciones que no se resuelven de un día para el otro, estamos avanzando en un sistema de cuotas para promediar un precio entre los de «referencia» y los de mercado. No quiero mentirle: a corto plazo no se levantará completamente la suspensión de las exportaciones.
P.: Pasemos a la inflación. Hoy (ayer), Ambito Financiero anunció que liberarán el precio de las tarifas a las empresas en materia eléctrica. ¿No tendrá un fuerte impacto en precios?
A.: Cuando limitamos, se quejan; y cuando liberamos, también se quejan. Ustedes nunca están conformes. Pero sí, para adecuar precios, esa medida está en marcha y la medición de su impacto, en nuestros cálculos, no superará 0,5%. Es fuerte, pero asimilable. Habrá meses de 1, otro de menos, y algunos de más. Esa es una economía con suficiente libertad que, si podemos, oscilará en el año con una suba de precios minoristas entre 8 y 11%. Creo que lo vamos a lograr, el objetivo es tener menos inflación que el año pasado (12,3%).
P.: ¿Y esa tasa con qué rango de crecimiento del PBI?
A.: Suponemos que 7% o 7,5%.
P.: Me está mintiendo.
A.: No, soy cauta, prefiero ser conservadora y no repetir errores de gestiones pasadas.
P.: ¿Un cambio parcial en esas tarifas de electricidad hace suponer que luego se pasará al gas?
A.: No por ahora, pero uno sabe, todos sabemos, que los precios siempre hay que corregirlos cuando se distorsionan. ¿O usted también cree que porque establecimos una canasta referencial sobre 350 productos estamos controlando todos los precios de los artículos?
P.: No vamos a discutir, quiero que me informe. Reconozco, eso sí, que en apariencia han bajado las expectativas.
A.: Ese es un tema crucial para el Presidente; él mismo se ocupa del comportamiento de precios con una obsesión nunca advertida en otros mandatarios.
P.: ¿Y de las inversiones, no se ocupa?
A.: Por supuesto, tanto que le diría que ése es hoy el tema central del Ministerio de Economía. Hasta estamos por crear una agencia relativa al tema, de canalizar planes a contactar en el exterior potenciales inversores. Somos conscientes de esta dificultad, pero también hoy es una preocupación en el mundo (sobre todo, en las empresas petroleras). Se ha fisurado el paradigma de que, a mayores ganancias, más inversiones. Contra eso también tenemos que luchar.
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