(El viaje de Néstor Kirchner a San Pablo permitió que, en el breve ocio de los hoteles, entre reunión y reunión, se sostengan diálogos interesantes y se releven puntos de vista que no siempre los funcionarios desarrollan en el ajetreo cotidiano. Por eso importa la charla que el periodista desarrolló con un colaborador del canciller Jorge Taiana (casi su «almohada») en Brasil, hacia la noche del martes. El tema, inevitable: el conflicto con Uruguay por las papeleras de Fray Bentos.)
Néstor Kirchner y Lula da Silva ayer, al retirarse del salón del hotel Sofitel donde discutieron sobre el juego libre de Evo Morales y Hugo Chávez en un Mercosur al que todavía no pertenecen formalmente.
PERIODISTA: Estamos en una instancia en la que el conflicto con Uruguay parece no tener solución, ¿verdad?
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Colaborador: No creo que sea así. Estamos en una situación delicada porque es inédita. Muy pocas veces aparece un conflicto entre dos países por la negativa de una multinacional a ajustarse a ciertas normas de inversión, sobre todo, las que tienen que ver con el medio ambiente.
P.: Es una lectura que exculpa mucho al gobierno de Uruguay, sobre todo el de Batlle.
C.: Uruguay está traicionando una vieja tradición que era un sello de excelencia de su diplomacia. La del apego a la juridicidad. Los uruguayos supieron siempre sacar una gran ventaja del cumplimiento estricto de los tratados y las leyes. Pero es fácil percibir desde hace ya más de 10 años una desatención mayor por esas cuestiones. Es de lamentar por ellos, porque era una política muy inteligente.
P.: Pero usted enfatizaba el peso que tiene hoy en el problema la voluntad de una multinacional.
C.: Sí, me refiero a Botnia. Porque ENCE, por lo menos, hace gestos, suspende las obras, etc. En cambio, la actitud de Botnia es no dar información sistemáticamente. Y el gobierno uruguayo tiene poco para hacer frente a esa negativa.
P.: ¿Por qué?
C.: Porque el tratado de protección de inversiones que firmó Batlle con Finlandia es leonino a favor de Finlandia. No sé más que eso, pero es fácil suponer que Tabaré Vázquez tiene las manos atadas. Tal vez lo amenacen con ir al CIADI (tribunal arbitral del Banco Mundial) y por eso se apuran en avanzar con las obras. Esto lo complica mucho en el frente interno porque él hizo campaña en contra de ese tratado, como todo el Frente Amplio.
P.: ¿Eso justifica que el gobierno uruguayo no consiga información de la empresa para hacer un estudio técnico?
C.: Bueno, eso no lo digo yo. Lo dijo el Banco Mundial en su informe. Pidió nuevos estudios porque la información es insuficiente. Y la información la tiene que proveer Botnia. Fíjese que sucedió algo muy importante que la prensa no destacó lo suficiente y que es una noticia internacional: la ombudsman del Banco Mundial llamó la atención de la Corporación Financiera Internacional diciendo que se estaba financiando un proyecto con ignoranciade muchas reglas que son obligatorias para esas entidades. En un momento en que el cuidado del medio ambiente es una preocupación planetaria.
P.: ¿Esto implica que la únicajugada que le quedaría a la Argentina sería conseguir la suspensión del financiamiento para Botnia?
C.: No, para nada. Hay muchísimas alternativas. Finlandia no puede mirar para otro lado. Ya sé lo que me puede decir: «Botnia es una empresa privada que no puede ser condicionada por el Estado». Es lo que dicen los diplomáticos finlandeses. Pero no dicen que al lado de la planta de Fray Bentos habrá otra más chica para proveerle cloro y que esa planta en 40% es propiedad del Estado de Finlandia. Así que con buena voluntad para superar el conflicto el gobierno de ese país tiene formas de entenderse con Botnia. Pero también la prensa decidió ignorar este aspecto.
P.: Lo noto muy enojado con la prensa... Tampoco ustedes explican demasiado. El tema pasó a ser uno más de la Casa Rosada y tiende a interpretarse este conflicto como una pelea más de Kirchner, que se pelea bastante, ¿no?
C.: Eso no es así. El Presidente dio un discurso en el Salón Blanco muy importante. Dijo que él no estaba con los cortes de ruta. Pero que no va a reprimirlos por la fuerza. ¿Qué quiere que haga? ¿Que abandone a 80.000 personas de Gualeguaychúque suponen que van a vivir contaminadas por el resto de su vida?
P.: ¿Cree que es tan dramático?
C.: Si usted tiene una población levantada en su contra, le piden información para serenar los ánimos y se niega a dar esa información, entonces me hace sospechar más todavía. Eso es lo que sucede con Botnia. Los dos presidentes estuvieron a punto de reunirse en La Anchorena. Y había un papel acordado. Pero ese papel, con un protocolo de prácticas para garantizar la ausencia de contaminación, sólo tenía sentido si la empresa proveía la información necesaria para realizar esos controles. Tenemos que conformarnos con la idea de que ellos no contaminan porque Finlandia tiene fama de no contaminar.
P.: Admítame que la posición argentina tuvo buena calidad técnica mientras Taiana se presentaba en el Congreso y se explicaba la naturaleza del problema y que después se politizó un poco y se confundieron los argumentos.
C.: Eso tampoco es cierto. Taiana es, por temperamento y por formación, un hombre claro. En este tema él está trabajando con la Casa Rosada de manera permanente. Y nosotros en la Cancillería estamos también absolutamente comprometidos con este tema, como se verá cuando hagamos la presentación ante La Haya. Eso sí, todo esto no se ve y, tal vez, no deba verse. No estamos formados en la idea de que las negociaciones deben seguirse por la prensa. Pero no se equivoque respecto del papel de Taiana.
P.: ¿Qué opina de que Uruguay pueda, despechado, suscribir un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y romper el Mercosur?
C.: El comercio que tiene Uruguay con los Estados Unidos equivale a tener un Tratado de Libre Comercio. ¿Cuál es el problema?
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