24 de marzo 2004 - 00:00

Un ALCA que respete nuestros intereses

El proceso de negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) ingresó, en estas últimas semanas, en su recta final. Y la Argentina, liderando el Mercosur como presidente pro tempore del bloque, ha logrado incorporar en la negociación los conceptos de flexibilidad y equilibrio como ejes de la relación entre los países de la región, permitiendo a los participantes del proceso defender sus intereses prioritarios.

Esta negociación, como las otras siete que lleva adelante la Argentina en el marco de su estrategia multipolar, debe constituir un instrumento eficaz para permitir un incremento de nuestras exportaciones, no sólo en términos de diversificación de mercados, sino también en materia sectorial. De esta manera, estamos concretando la integración productiva de nuestro país con el mundo, basada en la capacidad de colocar nuestros productos en el exterior.

La negociación del ALCA debe ser analizada sin preconceptos ideológicos ni argumentos fundados en falsas premisas que la ubican como una alternativa al Mercosur. No son proyectos comparables, ni apuntan a objetivos semejantes. La negociación hemisférica es una más de nuestras negociaciones comerciales, de importante potencialidad, que puede resultar beneficiosa para nuestro país en la medida en que respete nuestros intereses.

• Aportes

Por eso, a través de una sólida posición técnica, sustentada en un modelo de gestión público-privado, la Argentina ha vuelto a dejar en claro que está en condiciones de hacer aportes sustantivos al proceso, reiterando que sus prioridades esenciales apuntan al logro de una apertura efectiva de los mercados de la región para los productos que integran su oferta exportable, real y potencial. La efectividad de esa apertura depende, necesariamente, de una nivelación del campo de juego que habilite una competencia sustentada en las reales ventajas de cada uno de los países, sin distorsiones artificiales.

La situación actual del hemisferio es despareja; disparidad generada no sólo por la existencia de acuerdos regionales que otorgan preferencias arancelarias para algunos países, sino también por la utilización de prácticas distorsivas del comercio de productos agropecuarios. Los acuerdos de libre comercio firmados por algunos participantes de la negociación ALCA atienden el componente arancelario, pero no solucionan el resto de los problemas.

También la Argentina, individualmente o como parte del Mercosur, ha negociado acuerdos de libre comercio con los países de la región, entre los que se destacan los recientemente firmados con Perú y el resto de los integrantes de la Comunidad Andina, y continúa negociando con México un acuerdo de preferencias recíprocas. La agenda del Mercosur prevé, asimismo, negociaciones con los países del Caribe y América Central, por lo cual la nivelación arancelaria podría alcanzarse tanto en el ALCA como fuera de él. Su valor agregado está dado por el hecho de tener, en la misma mesa de negociaciones, treinta y cuatro participantes. Por ello, apostamos a un proyecto hemisférico que sirva para superar, en la región, las dificultades generadas por los temas postergados en el marco multilateral; particularmente, las cuestiones de acceso a mercados.

Resulta evidente que varios de los elementos distorsivos del comercio no serán totalmente superados por la negociación regional, porque dependen, en gran medida, de compromisos para ser asumidos por actores extrahemisféricos. La Argentina es un negociador realista, que requiere de la región aquellos esfuerzos que ésta está, efectivamente, en condiciones de realizar.

• Exigencia

Reconocer estos límites no implica renunciar a exigir a nuestras contrapartes aquellos movimientos que dependen, exclusivamente, de su voluntad de negociación y compromiso. En esta negociación estamos involucrados actores de diferentes tamaños y niveles de desarrollo económico, en algunos casos, muy superiores a la Argentina. Sin embargo, son estos países los que ofrecen, al mismo tiempo, mayor potencialidad en términos de colocación de nuestros productos. Es así que creemos que la mejor manera de relacionarnos con ellos, en el caso de un actor intermedio como la Argentina, es a partir del desarrollo de reglas de juego estables que permitan evitar la discrecionalidad de estos países.

Para alcanzar un acuerdo satisfactorio, los treinta y cuatro actores debemos demostrar la efectiva vocación regional mediante ofertas concretas de desgravación arancelaria que permitan compensar las distorsiones actualmente existentes. Con este concepto, hemos avanzado en las reuniones realizadas en los últimos días en Buenos Aires, apostando a una reanudación de la negociación hemisférica que se concentre, fundamentalmente, en el intercambio de ofertas de acceso a mercados en bienes agrícolas e industriales y servicios, con el objetivo de alcanzar una liberalización comercial que garantice a los países del hemisferio una apertura preferencial de los mercados de la región.

• Creatividad

La Argentina ha apelado a propuestas alternativas. Con creatividad, ha planteado una nueva forma de compensación de los subsidios agrícolas a la producción, a partir de la eliminación inmediata de los aranceles que gravan a los productos sujetos a este tipo de programas de apoyo. Nuevamente ha primado el realismo y la búsqueda de beneficios concretos para nuestras exportaciones.

Asimismo, nuestro equipo trabaja en lograr la eliminación de los subsidios a las exportaciones agrícolas dentro del hemisferio, pero sabemos que este compromiso no es suficiente si no es entendido en sentido amplio. Por eso, cuando hablamos de subsidios a las exportaciones, incluimos en el concepto el componente de subsidios existente en los programas de crédito, seguro y garantías de crédito a las exportaciones.

La atención a nuestros intereses sólo será mensurable a través de una presentación concreta de las ofertas de acceso a mercados en bienes y servicios. Para ello estamos proponiendo la realización de dos rondas de negociación, que permitan evaluar en forma objetiva cuáles son los costos y beneficios del acuerdo hemisférico. Si, efectivamente, dichas ofertas reflejan una voluntad real de incluir los productos de interés argentino y evidencian una predisposición para nivelar la situación regional, la Argentina habrá alcanzado su objetivo: lograr una mayor inserción productiva en nuestro continente, plataforma fundamental para impulsar la inversión y el empleo.

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