Allá por el mes de julio nos preguntábamos ¿Qué pasará si ocurre una mutación del SARS‐CoV‐2? ¿Se volverá este virus más peligroso con el paso del tiempo? ¿Impedirán las mutaciones en el virus a que aparezca una vacuna eficaz?
La cepa británica es más contagiosa, pero las vacunas continúan siendo efectivas.
Allá por el mes de julio nos preguntábamos ¿Qué pasará si ocurre una mutación del SARS‐CoV‐2? ¿Se volverá este virus más peligroso con el paso del tiempo? ¿Impedirán las mutaciones en el virus a que aparezca una vacuna eficaz?
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En aquel momento, investigadores franceses y británicos publicaron en la revista «Infection, Genetics and Evolution», que habían logrado identificar 180 mutaciones genéticas recurrentes en el virus; algunas de estas permiten advertir como el microrganismo puede adaptarse y «evolucionar» en sus huéspedes humanos. También se afirmaba que los virus SARS‐ CoV‐2 de aquel momento compartían muchas características del ancestro común aparecido a finales del año 2019, cuando el virus «saltó» de un huésped animal anterior a las personas.
Tampoco existía en aquel momento el conocimiento que el virus estuviera mutando más rápido o más lento de lo esperado, ni que se estuviera volviendo más o menos letal y contagioso. Sin embargo, los hallazgos mostrados por los científicos que realizaron esa investigación coincidieron en que se hacía indispensable continuar ese monitoreo a medida que se tengan más genomas disponibles y poder realizar investigaciones futuras para comprender exactamente el comportamiento de su variabilidad y la repercusión de esta trasformación.
Hoy el panorama es totalmente diferente aunque igual de incierto. El 14 de diciembre, el Gobierno británico anunció la detección, a través de la vigilancia genómica de Public Health England, de un nuevo linaje de virus COVID-19 alertando de que posee “un número inesperadamente alto de cambios genéticos”.
El B.1.1.7, es la nueva cepa de coronavirus que empezó a propagarse por Londres y el sureste de Inglaterra con inusual virulencia. La aparición de esta variante del nuevo coronavirus en Reino Unido “requiere una mayor vigilancia genómica de manera urgente en todo el mundo”, alertó el pasado sábado en un informe el equipo responsable de vigilar la evolución del SARS-CoV-2 en el Reino Unido, el COVID-19 Genomics Consortium UK (COG-UK). Lo que ha encendido las alarmas es la rápida difusión del nuevo linaje y el hecho de que ese número inesperadamente alto de cambios genéticos, muchos de ellos se registren en la proteína que permite la entrada del virus en las células humanas, proteína S o proteína pico.
El SARS-CoV-2 es un virus de ARN y las mutaciones surgen de forma natural a medida que el virus se replica. Ya han surgido muchos miles de mutaciones, pero es probable que solo una minoría muy pequeña sea importante y cambie el virus de manera apreciable. COG-UK dice que actualmente hay alrededor de 4000 mutaciones en la proteína de pico.
El virus que se detectó por primera vez en Wuhan, China, no es el mismo que ahora se encuentra en la mayoría de los rincones del mundo. La mutación D614G surgió en Europa en febrero y se convirtió en la versión dominante del virus.
Otra, llamado A222V, se extendió por Europa y estaba vinculada a las vacaciones de verano de la gente en España. Sharon Peacock, directora de COG-UK, dijo en la sesión informativa del Science Media Center: “Se esperan mutaciones y son una parte natural de la evolución. Ya han surgido muchos miles de mutaciones y la gran mayoría no tiene ningún efecto sobre el virus, pero puede ser útil como código de barras para monitorear brotes”.
Entonces si los virus mutan todo el tiempo, ¿Por qué preocuparse ahora? Fundamentalmente por tres características presentadas por este nuevo virus:
• La nueva cepa está remplazando de manera rápida a otras versiones del virus.
• Tiene mutaciones que afectan a una parte del virus que probablemente sea importante.
• Algunas de esas mutaciones ya demostraron en laboratorio que aumentan su capacidad de infectar células.
El nuevo linaje apareció por primera vez en una muestra del condado de Kent el 20 de septiembre. Los expertos indican que se ha estado extendiendo durante las pasadas cuatro semanas por todo el país. También hay casos conocidos en Dinamarca, Holanda y Australia.
Reino Unido ha informado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) formalmente acerca de la peligrosidad de B.1.1.7 –también llamada VUI-202012/01, que quiere decir ‘primera variante investigada en diciembre de 2020’–. Según declaraciones del primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, recogidas en medios británicos y en la crónica de Science, la nueva variante podría aumentar la transmisibilidad del virus hasta en un 70 %.
La variante contiene 23 mutaciones genéticas, varias de las cuales afectan la proteína de pico del virus. Representó el 28% de los casos de Covid-19 en Londres a mediados de noviembre, informa el Wall Street Journal. A mediados de diciembre, había aumentado al 62%. "Se está convirtiendo en la variante dominante; está superando a todas las demás en términos de transmisión", dijo el sábado Sir David King, el principal asesor científico del gobierno del Reino Unido.
Uno de los más importantes cambios en el virus es una mutación N501Y en la proteína de pico o proteína S que usa el virus para unirse al receptor ACE2 humano. Los cambios en esta parte de la proteína de pico pueden, en teoría, hacer que el virus se vuelva más infeccioso y se propague más fácilmente entre las personas.
Para Erik Volz, del Imperial College de Londres, si bien es "demasiado pronto para decirlo, pero por lo que se ve hasta ahora está creciendo muy rápido. Está creciendo más rápido de lo que creció (la variante anterior) y es importante estar atentos".
La información disponible sobre la gravedad de las infecciones causadas por la nueva variante del virus es limitada. Hasta la fecha, no hay indicios de aumento de la gravedad de la infección en relación con la variante. Estos datos presentan como limitantes que la mayoría de los casos asociados a la misma se detectaron en personas menores de 60 años, que tienen menos probabilidades de desarrollar síntomas graves.
No hay evidencia que sugiera que el virus es ahora más mortal, aunque esto deberá ser monitoreado. Sin embargo, solo aumentar la transmisión sería suficiente para causar serios problemas a los sistemas de salud. Si la nueva variante significa que más personas se infectan más rápidamente, eso a su vez puede conducir a que más personas requieran aislamiento y tratamiento hospitalario.
¿Cómo afecta esta mutación a las vacunas? No hay datos fenotípicos disponibles, es decir como es realmente el nuevo virus, y no hay tampoco datos valederos con respecto a la capacidad de los anticuerpos generados por las vacunas en uso o en desarrollo para neutralizar esta variante.
La nueva variante de virus presenta varias mutaciones en la proteína S, incluida una en el sitio de unión al receptor. La mayoría de las nuevas vacunas para SARS-CoV-2 se basan en la generación de anticuerpos contra la proteína S. Si bien las vacunas producen anticuerpos contra muchas regiones de la proteína S, es esencial monitorear los cambios en la proteína S entre las cepas circulantes de SARS-CoV-2 y evaluar posibles cambios antigénicos.
La caracterización antigénica de la nueva variante está en curso y se esperan resultados en las próximas semanas. Será importante realizar la vigilancia de efectividad de las vacunas COVID-19 en uso, dado que aún no se sabe con certeza si serán útiles.
La nueva variante también ha sido identificada en países como Italia, Dinamarca, Holanda y Australia y dada su gran capacidad de contagio es probable que surja en otros países. Por este motivo, Francia, Portugal, Bélgica, Países Bajos, Dinamarca, Letonia, España, Arabia Saudita, Canadá, Argentina, Chile, Colombia y Perú entre otros países y territorios han suspendido los vuelos directos desde y hacia el Reino Unido.
Lo que no mutó ni cambió, al menos por el momento, es la forma de contagio del virus, por consiguiente el uso del tapabocas y el distanciamiento social debe seguir vigente. Nuevamente este virus ha evidenciado nuestra vulnerabilidad y hemos de ser muy conscientes de que el mundo funciona como un todo, en especial para los agentes infecciosos.
Al mismo tiempo, si bien sabemos que los posibles paliativos vendrán de la ciencia hoy nadie puede predecir el curso de esta pandemia ni sus consecuencias últimas. Quizás la huella que deje sea más profunda de lo imaginamos pero, en cualquier caso, hemos de tener la convicción de que, al menos desde el punto de vista sanitario, estamos actuando racionalmente, conforme a las evidencias científicas de que disponemos, para afrontar esta pandemia que ha puesto en crisis al mundo entero.
Bibliografía
• European Centre for Disease Prevention and Control. Rapid Increase of a SARSCoV-2 Variant with Multiple Spike Protein Mutations Observed in the United Kingdom – 20 December 2020.
• Weekly report of Genomics Consortium UK (COG-UK)
• ECDC: Stockholm; 2020. J Wise, ‘Covid-19: New Coronavirus Variant Is Identified in UK’, BMJ, 371:m4857 (2020).
• Hongjing Gu and others, ‘Adaptation of SARS-CoV-2 in BALB/c Mice for Testing Vaccine Efficacy’, Science, 2020 ‘BMJ 2020;371:M4857’.
• Erik Volz, of Imperial College of Londres, Faculty of Medicine, School of Public Health
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