12 de marzo 2014 - 01:20

El cambio más profundo en 200 años

Guillermo Marcó, exvocero de Jorge Bergoglio y director de la Pastoral Universitaria del Arzobispado de Buenos Aires.
Guillermo Marcó, exvocero de Jorge Bergoglio y director de la Pastoral Universitaria del Arzobispado de Buenos Aires.
Siempre a lo largo de la historia, durante muchos siglos, el que llegó al papado era porque pertenecía a una familia importante europea o porque eran personas que trabajaban cerca de la Curia romana por eso durante siglos los Papas fueron italianos. El siglo anterior ya trazó una línea de Papas diferentes, desde León XIII, mucho más preocupado por la cuestión social o con otro tipo de sensibilidad.

Pero este es el cambio más profundo que se produce en el Vaticano en sus últimos 200 años de historia. Es un párroco, alguien que ha sido un sacerdote de a pie, de la calle, el que llega al lugar más alto en la Iglesia. Eso es para mí el cambio más profundo, porque las actitudes que uno ve de él, que tanto maravillan a la gente, es lo que hace un cura que está acostumbrado a estar cerca de la gente.

Bergoglio es una cosa rara en el Vaticano, no para nosotros. Para nosotros sigue haciendo las mismas cosas que hacía en la Argentina. El proyecto pastoral en Buenos Aires, antes de que llegara él incluso, tenía sacerdotes en las villas; hay sacerdotes en las cárceles; se hacen misiones en las plazas; o se hacen misas en las estaciones de trenes como se ha hecho en Retiro o Constitución. Todo eso que para nosotros era un plan pastoral habitual, con los focos de Roma es algo maravilloso porque nunca se ha visto desde allá. Esto de una plaza de Francisco, de sus recorridas. Una periodista norteamericana me comentaba emocionada que había visto que en la plaza había un lugar reservado para las personas discapacitadas y como Francisco se acercaba y los saludaba uno por uno con dedicación y amor. Él tiene esa virtud de hacer sentir a cada persona que es importante.

Su elección sigue siendo un impacto fuerte. Es alguien a quien viste, con quien caminaste y hablaste. Acabo de volver de Roma, y la verdad que iba caminando, mirando a la Basílica de San Pedro y pensaba que quien estaba ahí adentro lo conozco y me conoce, es algo muy raro. Después de tantos años trabajando con él, casi tenés que pellizcarte para darte cuenta lo que significa. A los argentinos nos ha hecho muy bien, en la fe y la cercanía con la Iglesia. Pero todavía no tomamos dimensión de lo que significa lo que es su figura para el resto del mundo.

Pero una cosa es estar entusiasmado con su imagen, con lo que el dice, y otra cosa es leer lo que dice, meditarlo, decidirlo y hacerlo. Son cosas diferentes. Y creo que eso es lo que nos falta a todos. Yo veo mucha gente que está fascinada con Francisco, pero después seguir sus actitudes cuesta, nos cuesta a los argentinos. Eso es lo que nos falta. Por ejemplo el mensaje de la cultura del encuentro; yo no sé si los argentinos estamos muy encontrados.

Como puede alguien en la Iglesia cuestionar su mensaje, cuando es cercano al mensaje del creador. Es muy difícil desde donde hacerlo; creo que quienes lo hacen se quedan sin argumentos. Estaban muy acostumbrados a usar un mensaje eclesiástico, mantener tradiciones que eran propias de la Iglesia que les resulta muy difícil rebatirlo. El mensaje de Francisco es un mensaje enviado a la cercanía con los pobres, a la misericordia, a tenderle la mano al otro, está escrito en el ADN del evangelio, muy difícil oponerse a eso.

Él lo está intentado, no cambiando a las personas, sino invitando a esas personas a un cambio en su corazón, que eso es todavía más desafiante. Ahora se llevó a todos lo de la Curia de retiro, una semana de silencio, a meditar, a pensar. ¿Y quién les predica? No les predica un secretario de Estado, o un teólogo muy sabio. Les predica un párroco de Roma.

El cambio está más en dejar de ser una Iglesia oficinista en el Vaticano. Que Roma deje de ser lo que era, una especie de burocracia eclesiástica, para convertirse en un gran motor de la pastoral para el resto de las iglesias del mundo.

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