Liliana Felipe: "No puedo cantar con los cadáveres enfrente"

Placeres

La artista argentina que hace 40 años está radicada en México se presenta durante cinco noches en el Tasso. Por qué la lucha contra el especismo surgirá de las mujeres y los requerimientos para poder tocar en vivo.

Liliana Felipe habla por teléfono mientras camina en el entrepiso del Torquato Tasso. Es mediodía y las luces del refugio cultural de San Telmo están apagadas. La ventana interior sirve como velador natural para alumbrar la figura de una mujer que se hace bandera en cada lucha que afronta.

Es jueves y en la pasada madrugada, el Senado rechazó el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo que ya tenía media sanción de Diputados. "Para el mundo, ya se ganó. Las mujeres argentinas hicieron una exposición increíble. Lo que queda en ridículo es en manos de quién está el Senado", dice la cantante de las mil luchas. Y agrega que "votar en contra de este proyecto es como no estar de acuerdo con la abolición de la esclavitud". La referencia no es casual. Hace 200 años, en Parque Lezama (a metros de donde sucede la entrevista), se comerciaba con personas.

La artista deja en cada palabra toda su pasión. "En México ya se habla de la posibilidad de eliminar el Senado. Sería bueno saber qué ocurriría con el ejército de zánganos y vividores que tenemos", comenta en relación al país al que llegó hace más de 40 años escapando de la dictadura genocida que, en 1978, hizo desaparecer a su hermana y a su cuñado. Y cita parte de la vida de Henry David Thoreau, el escritor y filósofo estadounidense que durante el siglo 19 "dejó de pagar los impuestos porque servían para que el ejército norteamericano agrediera a los mexicanos. En nuestro caso, los senadores deberían entender que son unos mantenidos y que el mejor Gobierno es el que no hace nada".

Con más de 500 canciones en su haber, la artista lleva editados más de 20 discos en los que siempre dejó en claro su postura en diferentes batallas, con fuertes señalamientos contra el autoritarismo del Estado, la hipocresía de la Iglesia Católica, la cerrazón mediática, el machismo, la desigualdad, el racismo, el sexismo y, en el último tiempo, el especismo.

El especismo, aclara, es la discriminación de los animales por considerarlos seres inferiores. "Hace unos meses en Guadalajara escuché la consigna de 'ni oprimidas, ni opresoras'. Nuestra lucha tiene que incluir a todas las hembras. Siento que los hombres son los beneficiarios de este sistema. Son los que disfrutan de este mundo patriarcal, carnívoro, capitalista y neoliberal. Por eso creo que esta lucha va a surgir del feminismo. Las mujeres, como víctimas de este sistema, debemos entender que tenemos que dar esta lucha para todas".

Periodista: ¿Qué es lo que une a todas las luchas que emprendés?

Liliana Felipe: Lo que une es la discriminación. Siento que los seres humanos no nacemos malos o violentos. Es el andamiaje el que nos va convirtiendo en estos seres tiranos y mediocres que somos. Si ponés a un bebé al lado de una manzana y de un conejo, se va a comer la manzana; nunca se le ocurriría comerse al conejo. Con el conejo va a sentir amor, se van a pelear, va a jugar.

P.: ¿Y en su crecimiento con qué se va a encontrar?

L.F.: Con el aparato malévolo que funciona como una familia. Que sirve para cercenar y corromper. Donde aparecen médicos que te van a proponer eso que te hace mal o nutriólogos que tienen información de hace 150 años. O la Iglesia que tiene todos los días un santo o algún perverso al que hay que festejarlo a través de la muerte de un animal. O aquellos que diseñan las diversiones de los pueblos, comenzando por los pinches pueblos españoles, que torturan animales.

P.: ¿Cuál es la función del Estado en todo esto?

L.F.: Se hacen campañas contra la leche materna. ¿Hay dudas de quien puso a este señor en la presidencia? Fue la suciedad rural. Después de vaciar el país y de pedir una deuda millonaria, terminamos exportando vacas a Japón. Se generan pobres para darle animales enjaulados toda su vida alimentados con lo peor. Entonces, el negocio pasan a ser los pobres. Les damos de comer esto, para que se enfermen y de paso podamos revivir la industria farmacéutica. Y así terminamos haciendo hospitales y cárceles.

P.: ¿Por qué crees que la gente elige comer carne?

L.F.: En el avión que me trajo de México le dieron de comer pollo a la gente. No lo eligieron. Y así la gente dice que le gusta. ¿Realmente le gusta ser el artífice de tanto dolor? ¿Cuánto dolor es capaz de tolerar su cuerpo? ¿No se enteró de lo que come? Los veganos ya somos el 12 por ciento de la población. En México llegamos al 20 por ciento. Es más que la cantidad que la población de toda Europa.

P.: Qué te pasa cuando te piden que seas tolerante con las decisiones de la otra persona.

L.F.:
Está bien que seas vegana, pero respetame. Es lo habitual. Pero es lo mismo que alguien tenga deseos de Justicia, pero dejame que yo meta en la cámara de gas a los judíos. O, está bien que vos seas feminista, pero a mí me gusta violar mujeres. Si vos querés arrancarte una nalga y comértela, está perfecto. Pero no podés elegir sobre otra vida.

P.: Te vas a presentar en el Tasso, un lugar donde se puede comer. ¿Hiciste algún tipo de requerimiento?

L.F.: Fue mi primer requerimiento. En general no acepto cantar donde se come. No puedo cantar con los cadáveres en frente. Si hay algo animal, me levanto y me voy. Es algo que no tolero.

P.: ¿Qué quedó de aquella chica de Las Varillas, Córdoba?

L.F.: Mucho. Pero la verdad es que me hubiera gustado ser antiespecista desde mi nacimiento. Todos hubiéramos sido más felices. Cualquier padre que no le da a su hijo la opción del veganismo, es como si lo educara en el racismo, el fascismo o el sexismo. Es educarlo en la discriminación.

*Liliana Felipe se presenta el 16, 17, 23, 24 y 25 de agosto en el Torquato Tasso, Defensa 1575

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