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En realidad, la discusión del acuerdo y ese vencimiento son sumamente inoportunos para el gobierno de Kirchner, porque llegan cuando el poder real de gobernar en la Argentina sólo se ha disputado en un primer tiempo en los controvertidos comicios del 27 de abril y la frustrada segunda vuelta del 18 de mayo.
Si gana Aníbal Ibarra en la Capital sobre Mauricio Macri, Carlos Rovira sobre Ramón Puerta en Misiones y Hermes Binner (socialista) la gobernación de Santa Fe sobre el candidato de Carlos Reutemann, Alberto Hammerly, y sobre el opositor a Reutemann -pero no principal preferido del presidente de la Nación-, que es Jorge Obeid; el proyecto ideológico del actual gobierno habrá logrado un fuerte impulso. En ese caso, el freno a un vuelco a la izquierda quedaría circunscripto a algunos gobernadores (José de la Sota en Córdoba, el posible triunfador Felipe Solá en la poderosa provincia de Buenos Aires, o los también nada ideologizados Aldo Rico o Luis Patti, Carlos Verna en La Pampa, que tampoco es pro Kirchner, como otros). Es indudable que esos triunfos constituyen la ambición presidencial, aunque algunos candidatos, como Rovira, no sean hombres precisamente de izquierda.
La provincia de Buenos Aires representa ella sola 37% del país, y allí no parece tener chance ninguna línea pro gobierno. La Capital Federal representa 10%. Juntos, ambos estados son medio país, que podrían quedar con la conducción de Felipe Solá y Mauricio Macri, en la alternativa de enfrente. Si agregamos Santa Fe (9% del país en población) y con menor escala poblacional Misiones, si se dieran resultados adversos en esos distritos, influirán mucho en el poder en la Argentina. Eso sobrevendrá desde el 1 de octubre.
Por eso hay quienes acotan dos detalles. El vicepresidente Daniel Scioli sigue modelándose como alternativa, totalmente opuesto a las ideas y formas que desarrolla Néstor Kirchner. La otra observación es la creciente importancia que en el gobierno les están dando a los piqueteros. No sólo por la asiduidad con que visitan la Casa Rosada, sino también por la distribución de planes sociales con fines de captación que lleva adelante Alicia Kirchner, hermana del primer magistrado. A eso se agregan los planes de dar entre 500 y 2.000 pesos para miniemprendimientos que ya están disponibles.
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