Testigo de la AFIP develó ordenes, reuniones y detalles que confirman armado de causa Oil Combustibles

Política

Convocado por la querella, relató la confección de informes irregulares con "sugerencias", el afán en buscar "destino" del dinero y la sorpresa que causó que no tuviera "deuda exigible". Apuntó a Santos y Abad.

“Se construyó una base fáctica para sostener una querella en algo que no lo era”. Un testigo, exfuncionario jerárquico de AFIP, revolucionó el juicio oral por el caso Oil Combustibles con una explosiva declaración en la que reveló el contenido de reuniones reservadas en el organismo que comandaba Alberto Abad a fines de 2017 y cómo -para su sorpresa- se había montado una denuncia penal sin tener en cuenta que los planes de facilidades de pago de la petrolera estaban al día, sin deuda exigible, algo que también habría impactado en el abogado Ricardo Gil Lavedra, quien había sido contratado por la AFIP para llevar adelante la causa penal. Oscar Ramos Rivera resultó un testigo “bomba”. Citado por la querella (que luego lo desistió) y reinsertado por la fiscalía tras la declaración de Carlos Bo, convirtió la audiencia de ayer en una reconstrucción –casi forense- de cómo se habían acumulado irregularidades en la investigación inicial del organismo recaudador. Y comprometió, con sus dichos, no solo a Bo –que quedó al borde del falso testimonio-, sino a su exjefe, el director de Grandes Contribuyentes Nacionales, Juan Carlos Santos, al tanto de la mayor parte de las maniobras.

Ramos Rivera también iluminó un aspecto grave: deslizó que recibió amenazas por parte de Santos –a fines de 2018- de desplazarlo de su puesto si eludía comparecer en el juicio, a raíz de una dolencia médica que le obligaba a no someterse a situaciones de estrés. Después de más de 25 años de carrera, renunció a la AFIP en marzo pasado y se definió a sí mismo como el testigo “más imparcial” que puede haber, al no estar en juego su situación actual dentro del fisco. Su negativa, que puso furioso a los jefes, era que no iba a declarar sobre información que no vio ni investigó, algo que hizo que el abogado Alejandro Carrió lo desistiera del juicio. Pero Ramos Rivera se sentó ante el Tribunal Oral Federal N°3 y contó detalles que, en los hechos, implicaron un giro en las preguntas (de todas las partes, incluidos fiscales y jueces) que se dirigieron a la forma en la que se había accionado desde la AFIP ante la causa Oil.

“Lo que tengo presente de Oil es que no había grandes incumplimientos”, aseguró desde su expertise en la fiscalización de empresas, a preguntas de los fiscales. “La investigación hizo un paneo de todo el grupo económico de 130 empresas. Los casos para fiscalizar fueron pocos. Era un Grupo que estaba presentando un cumplimiento razonable de sus declaraciones con contadas excepciones de temas que fueron técnicos”, indicó sobre el monitoreo constante que la gestión de Abad ordenó sobre todo Indalo. Mencionó reuniones semanales y que en algunos casos llegaron a ser tres por semana para embestir sobre la petrolera de Cristóbal López y Fabián De Sousa. “Él estaba al tanto de las situaciones que sucedían y yo notaba a un administrador federal atento y tomando decisiones respecto del caso”, sostuvo.

Pero en su relato, contradijo la declaración de Bo –un hombre señalado como cercano a Elisa Carrió, que había declarado dos audiencias antes- y reveló que él presionaba y hostigaba al equipo de inspectores de la AFIP para que encontraran “algo” en el flujo financiero de Indalo que les permitiera avanzar en una denuncia por “destino impropio”, algo que finalmente nunca pudieron hallar siguiendo los movimientos de la empresa. “Busquen si la plata no se la llevó Cristina (Kirchner)”, dijo Ramos Rivera que era la muletilla favorita de Bo. Con eso dio a entender no solo un direccionamiento de la tarea de AFIP, sino un ensañamiento con fines políticos.

El testigo afirmó que él mismo dio de baja esa estrategia porque “el rastreo financiero y los fondos para encontrar algún destino no tenía mucha posibilidad de éxito. Se sentían agobiados que no les llevaba a ningún lado. Cuando pregunto por qué era que se había llegado a esta situación, la respuesta era que ellos cumplían indicaciones que les daba fundamentalmente Carlos Bo”, declaró bajo juramento. Su preocupación era que con estas acciones se terminó descuidando el padrón de Grandes Contribuyentes que tenía un universo de 750 empresas que representaban el 65% de la recaudación de AFIP.

Bo le había dicho a los jueces que él apenas había escrito una recomendación de pasar Oil a Grandes Contribuyentes y que su informe no era “para ir a la guerra”, tratando de minimizar su rol. Para Ramos Rivera, Bo tuvo protagonismo en todos los pasos que daba la AFIP, pero con aval de “las altas autoridades”, es decir de Abad. “Era una persona que tenía influencias. La gente le tenía miedo”, declaró Ramos Rivera.

Pero lo que verdaderamente sorprendió fue el relato pormenorizado de una reunión a la que concurrió para preparar la querella –Gil Lavedra- que presenció un informe de Fabián Barroso. “La primera vez que escucho sobre el informe fue en una reunión en AFIP en la época en la que la querella la llevaba Gil Lavedra y la dirección de planificación penal presentaba los testigos propuestos. Hizo un comentario que me deja perplejo: que Oil combustibles no tenía deuda exigible al momento del inicio de la causa penal”, dijo. Y luego agregó que el impacto en los rostros que vio fue como si el abogado externo no hubiese sabido ese dato que desbarataba el eje de la acusación. Dijo que lo comentó con otros asistentes a la reunión y que si esto era así, estaban frente a un “papelón institucional”. “Lo que recuerdo es mi sorpresa. Me dio la impresión de que el querellante se estaba enterando en ese momento”, lanzó.

“¿Cómo voy a dar fe de algo que no he visto?”, explicó Ramos Rivera su protesta a ser testigo por la querella. “No voy a ir a decir que el dinero termino en tal lugar si yo no lo vi”, remarcó ante la insistencia –ya en la etapa de Leandro Cuccioli- para que declare como testigo en la causa apuntalando la versión de AFIP contra Oil.

Pero como para terminar de destartalar la acusación, Ramos Rivera recordó otro informe clave para iniciar la causa que fue hecho por Jorge Schiaffini (allanado en la contra causa por asociación ilícita) y pese a las 6 horas que llevaba declarando lanzó otra bomba: “Él me comentó las particularidades del informe, que ese informe fue ´confeccionado´, que lo había delegado en dos equipos y sus supervisores, y que él después hizo una unión y terminó firmándolo. Cuando lo leo, la impresión que me dio es que notaba un cambio de birome y había un párrafo final que causaba sorpresa. Eran varias páginas con datos objetivos y al final había dos párrafos que eran de opinión algo que no era de estilo de las áreas de investigación. Y él me cuenta que ese párrafo le había sido ´sugerido´. No fue su iniciativa. Cuando le pregunté, me dijo que había sido sugerencia de Santos”. En breve, Santos deberá declarar bajo juramento.

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