11 de septiembre 2003 - 00:00

Agresivo final de campaña en Capital

Con inusitada agresividad se manifestó ayer la campaña electoral para jefe de Gobierno de la Capital Federal entre Mauricio Macri y Aníbal Ibarra, a 24 horas de su cierre. La aparición de afiches anónimos que los candidatos se adjudicaron mutuamente subió el tono de la pelea que vienen protagonizando con ferocidad los contrincantes. Se dijeron de todo, pero el mayor despliegue gráfico en pegatinas y folletos fue contra Macri, quien calificó la campaña para esta segunda vuelta de «inmunda».

En las últimas horas de la campaña, un afiche en las paredes de la Capital Federal dura, promedio, 20 minutos. Un negocio para los profesionales de la pegatina y un torneo de ansiedades. Los kirchneristas hacen cruzada contra el neoliberalismo (arriba); dos varones unidos civil y gozosamente se besan en el afiche de la discordia, que Macri e Ibarra se atribuyen mutuamente (izq. abajo): Macri responde agresiones (der. abajo), y el zamorismo insiste por la abstención (abajo).
En las últimas horas de la campaña, un afiche en las paredes de la Capital Federal dura, promedio, 20 minutos. Un negocio para los profesionales de la pegatina y un torneo de ansiedades. Los kirchneristas hacen cruzada contra el neoliberalismo (arriba); dos varones unidos civil y gozosamente se besan en el afiche de la discordia, que Macri e Ibarra se atribuyen mutuamente (izq. abajo): Macri responde agresiones (der. abajo), y el zamorismo insiste por la abstención (abajo).
Una campaña feroz y contaminada de agresiones en los últimos días termina hoy en la Capital Federal entre Mauricio Macri y Aníbal Ibarra, los candidatos que competirán el domingo en la segunda vuelta electoral por la Jefatura de Gobierno porteño.

Ayer insistieron los contrincantes en subir el tono y las picardías, lo que terminó con que Macri anunciara que denunciará ante la Justicia la aparición de afiches que cree lo perjudican.

Ese episodio, que dejó un rato de lado la discusión sobre cuánta ayuda del Gobierno recibe la titular del comedor Los Piletones, se desató con la pegatina de carteles de la pareja gay que celebró su unión civil días pasados. Los unidos se dan un beso en la foto que cuenta con la leyenda «Gracias Ibarra» y la firma «Jóvenes K».

Ese grupo, se asegura, es tropa de Gustavo Béliz. Al decir del vicepresidente segundo de la Legislatura porteña, Jorge Argüello -diputado nacional electo por el macrismo-, Nicolás Trotta, secretario del bloque PJ y perteneciente a la agrupación Nueva Dirigencia del ministro de Justicia, salió rápidamente a desmentir que tal creación fuera obra del núcleo que aparece firmando los carteles.

El ibarrismo convocó a organizaciones de Derechos Humanos y a la Comunidad Homosexual Argentina a improvisar una conferencia de prensa para responder al tema, pero Macri se adelantó. El empresario estaba en el Club Español, terminando de saludar al grupo de federales que lo apoyó (ver nota aparte), cuando llegó imprevistamente Argüello a declamar sobre esa «campaña sucia».

Acusaba el ibarrismo a Macri de la impresión de los afiches con la idea de una provocación y en el mismo sentido, el empresario acusaba a Ibarra, en una rara interpretación de las imágenes alusivas a la ley porteña que permite el trámite de seudomatrimonio entre homosexuales o heterosexuales.

Macri
hasta se vio obligado a admitir que está de acuerdo con la norma en cuestión en coincidencia con Ibarra, aun cuando ambos veían en la pegatina una provocación del otro.

• Asociación 20

El macrismo asoció esos afiches a otros que empapelan la Ciudad del tipo Macri=Menem o a una costosa edición estilo diario color desprestigiando al titular de Boca.

Ibarra rechazó esos afiches y retrucó con que su rival cuestionaba a los cartoneros y juzgaba a los homosexuales de «enfermos».


Desde el 24 de agosto, cuando comenzó la campaña por el ballottage, Ibarra y Macri fueron subiendo el tono y terminaron con todo tipo de cruce. Desde «mentiroso» hasta «mafioso» o «trucha de acero», además de las denuncias de discriminación que disparó Macri contra el jefe de Gobierno.

En ese clima terminarán hoy el proselitismo, con la imposición de la veda política que precede a los comicios.

Macri
hará una caravana, del mismo tipo de la que realizó antes de la elección pasada, pero recorrerá aquellos barrios donde fue más desfavorecido por los votantes.

La recorrida del macrismo arrancará al mediodía en la esquina de las avenidas Cabildo y Federico Lacroze, y continuará por los barrios Belgrano, Palermo, Villa Crespo, Almagro, Caballito, Boedo y Parque Patricios.

Antes de ese periplo,
Macri firmará un contrato con la Democracia Cristiana, por el cual se compromete al cumplimiento de sus propuestas de gobierno a cambio del respaldo público de ese partido.

A la noche se despedirá de la campaña con un acto en la sede de su partido Compromiso para el Cambio, en la calle Chacabuco del centro de la Ciudad.

Ibarra
atomizará también su cierre sin gran acto central como el que hizo en el Luna Park ante la primera vuelta. Comenzará el día con una recordación de la caída del chileno Salvador Allende y seguirá con otros actos de poca concentración.

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