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24 de julio 2008 - 00:00

Albertistas del Congreso temen ahora represalias

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La salida de Alberto Fernández de la Jefatura de Gabinete complicó los humores dentro de los bloques kirchneristas del Congreso. Más allá de las declaraciones de circunstancia y felicitaciones a Sergio Massa por el nuevo cargo, existe temor entre los diputados y senadores por el futuro de la relación con el gobierno. Durante las peleas que hubo en los últimos tiempos entre el oficialismo del Congreso y la Casa Rosada por las modificaciones a la Resolución 125 que la conducción de los bloques planteaba y Néstor Kirchner rechazaba, Alberto Fernández actuó como verdugo del Congreso pero también de único punto de contacto para negociar.

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Fue a él a quien Agustín Rossi le llevó las propuestas de reformas a las retenciones móviles para evitar un desastre en los recintos. El jefe de Gabinete fue el encargado -no sólo por ser el nexo con el Congreso-de traducir esos pedidos al lenguaje de los Kirchner y negociarlos con la Presidente y su marido. Lo sabe bien la mesa de conducción de la bancada de Diputados: Alberto Fernández fue el primero en saber que el oficialismo tendría problemas para aprobar la ratificación de la Resolución 125, en una reunión en su despacho al día siguiente que Cristina de Kirchner anunció el envío del proyecto al Congreso.

  • Repercusión

  • Por eso ahora el miedo de muchos diputados y senadores que lo tenían como un límite a las extravagancias políticas de Néstor Kirchner, que en los últimos tiempos le había cortado el teléfono a parte de la conducción de los bloques enfurecido por la idea de modificar la polémica resolución.

    Las repercusiones en el Congreso sobre la renuncia del jefe de Gabinete se limitaron a reuniones reservadas en los pocos despachos que tienen habitantes. Por estos días tanto los diputados como senadores están de vacaciones, en un receso de invierno que empezó anticipadamente después de la votación de la Resolución 125 en el Senado.

    Sólo el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, salió a apoyar públicamente el nombramiento de Sergio Massa en el gabinete: «La llegada de Massa al gabinete significará seguramente una brisa de aire fresco, le va a hacer muy bien al gobierno», dijo.

  • Acierto

    En un comunicado de prensa explicó que el nombramiento fue «una decisión más que acertada de la Presidente porque Massa es un hombre inteligente y con demostrada capacidad de gestión y con muy buenas relaciones con distintos sectores de la sociedad». Pero no se olvidó de Alberto Fernández a quien definió como «un hombre absolutamente comprometido con el proyecto político transformador que comenzó a concretarse desde el año 2003. No cualquiera pudo poner el esfuerzo, dedicación y lealtad que puso Alberto a lo largo de estos años», dijo Fellner.

    Aunque ningún kirchnerista del Congreso objetó el nombramiento de Massa, la diferencia de estilos entre ambos genera dudas. Salvo los diputados más cercanos al núcleo íntimo de la pareja presidencial, el resto de la bancada cree que la relación no será igual que con Alberto F.

    Edgardo Depetri estuvo entre los que relativizó la salida de Alberto F: «Más allá de los hombres lo importante es la definición de la política de avanzar en la distribución del ingreso, el recambio va a fortalecer la decisión colectiva, la participación popular y la gestión».

    El resto opina que Massa deberá aprender a compatibilizar las presiones internas del bloque kirchnerista con los pedidos de la Casa Rosada para que los proyectos no se modifiquen en su paso por los recintos, una tarea que, además, se volvió más difícil después de la votación de las retenciones móviles.

    Por eso todo fue cautela ayer. Miguel Angel Pichetto aseguró que es «muy interesante» la designación de Massa: «Tanto al frente de la ANSeS como de la Intendencia de Tigre, Massa ha demostrado una gran capacidad de trabajo y de gestión política», dijo el jefe del bloque kirchnerista del Senado, que no tiene demasiadas simpatías con Alberto Fernández a quien reconoce como uno de los armadores de la Concertación K que le costó perder la gobernación de Río Negro en manos de los radicales kirchneristas. Tanto es el rencor por esa movida de Néstor Kirchner que hasta lo repitió en el recinto del Senado la noche en que se rechazaron las retenciones móviles.
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