Alberto Fernández anunció ayer que denunciará a Patricia Bullrich por “injurias” luego de que la presidenta del PRO deslizara que el Gobierno “pidió coimas” a Pfizer para adquirir sus vacunas, hecho que fue desmentido por el propio laboratorio estadounidense. “La convivencia democrática no puede autorizar que la injuria y la mentira se conviertan en una práctica admitida”, consideró.
A través de un hilo de Twitter, el Presidente dio a conocer que accionará legalmente contra Bullrich, tal como ya había dicho el exministro de Salud Ginés González García en el transcurso del día.
La decisión del Gobierno, más allá de la causa penal y la investigación por injurias, impacta directamente en la interna de Juntos por el Cambio. Bullrich, como mano ejecutora de Mauricio Macri dentro del grupo y en su rol de presidenta del PRO, encarna la mano dura y el contraste más evidente contra el ala moderada de Juntos por el Cambio.
El Gobierno, con la denuncia, también la sube a un ring al que Bullrich viene buscando subirse desde hace tiempo y, por lo tanto, la grieta jugará su cara más profunda en este sentido.
Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal deben ahora contrapesar el protagonismo duro que logra Bullrich representando al votante macrista más cuestionador del gobierno de Alberto Fernández y justo en un momento en el que deben comenzar a cerrarse listas. Hasta el acuerdo con el Gobierno por la prórroga de la fecha de agosto a septiembre en las PASO y de octubre a noviembre en las generales jugará a favor de las posiciones más duras dentro de Juntos por el Cambio. No es un secreto que Bullrich, aunque en lo formal apoyó la decisión de votar a favor del cambio de fecha electoral, hacia adentro del macrismo sigue sosteniendo que esa acción fue una concesión que la oposición en el Congreso le hizo al Gobierno sin sentido político alguno.
“Con asombro he leído las declaraciones de la presidenta del principal partido de la oposición, acusando a nuestro gobierno de pretender cobrar un soborno por la compra de vacunas. Sin medir consecuencias, no ha dudado en afirmar que eso habría ocurrido con mi conocimiento”, dijo ayer Alberto Fernández en su crítica.
En este sentido, el mandatario consideró que “semejante acusación resulta absolutamente falsa y por ende inaceptable, algo que bien sabía quien la formulaba”.
“Dijo lo que dijo sin importarle el daño que causaba no solo a quienes acusaba, si no también en la confianza ciudadana y en la institucionalidad misma de la República”, siguió Alberto Fernández.
En otro tuit, el Presidente expresó que “en ningún país del mundo se toleran tamañas imputaciones lanzadas con tanta liviandad, sin que ello no apareje la inmediata reacción social y de quienes fueran indebidamente injuriados. La angustia que la pandemia genera en nuestra gente, no tolera tanta irresponsabilidad”.
Y cerró: “Por esos motivos, he instruido a mis abogados que el próximo día lunes inicien las acciones legales pertinentes contra quien ha lanzado tan vergonzosa difamación. La convivencia democrática no puede autorizar que la injuria y la mentira se conviertan en una práctica admitida”.
Minutos antes, Bullrich había reafirmado en su cuenta de Twitter la denuncia, aduciendo que el comunicado de Pfizer no la desmiente. “El comunicado de Pfizer no niega nada de lo que yo digo. Por lo tanto, yo reafirmo mis dichos”, escribió.
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