«Comprendo su inquietud, pero no la comparto: no creo que Irán o Hizbollah tengan influencia alguna hoy en la Argentina.» La presidente Cristina de Kirchner respondió así al planteo principal que llevó Moishe Smith, presidente de la organización judía B'Nai B'rith International. El dirigente llegó a Buenos Aires para tomar parte del Foro Argentino sobre el Antisemitismo Internacional, que su entidad organizó con el CARI (Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales).
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Estaba previsto que la Presidente recibiera a hoy Smith, pero, habiendo cancelado su viaje a Bolivia, adelantó un día el encuentro, del que también participaron el canciller Jorge Taiana; el embajador argentino en Washington, Héctor Timerman -llegado al país especialmente para esta reunión-, y el titular de la filial local de la B'nai B'rith, Boris Kalnicki.
El tema central de la charla con la mandataria fue el eje Venezuela-Irán y la posibilidad de que hubiera células «dormidas» de Hizbollah en Sudamérica y en la Argentina en particular. Según un participante del encuentro, Cristina de Kirchner respondió: «Comprendo su inquietud, pero no la comparto: no creo que Irán o Hizbollah tengan influencia alguna hoy en la Argentina. Admito que existe una relación entre Venezuela e Irán, pero eso no se refleja de ningún modo en nuestro país».
Sin embargo, Smith le dijo al diario: «Debemos estar alerta: después de la Asamblea General de las ONU del año pasado, el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, no volvió a su país, sino que visitó Bolivia».
Elogios
De todos modos, afirmó: «Fue un encuentro muy interesante; la Presidente se mostró encantadora, simpática, cálida y, sobre todo, muy interesada en la lucha contra el antisemitismo. También hablamos de los 14 años del atentado a la AMIA, y nos expresó su firme voluntad de atrapar a quienes lo perpetraron y lo inspiraron. Nosotros le pedimos que le agradeciera a su esposo su esfuerzo para esclarecer ese ataque terrorista».
El dirigente le agradeció al gobierno argentino «su activa participación en la Task Force internacional sobre el Holocausto, y le pedimos que nos ayude a convencer a otras naciones de América latina de que se unan a ese cuerpo. En ese sentido, le dijimos cuánto peso tenía como argumento para convencer a otros gobiernos de la región el hecho de que en la Argentina se conmemorara el 27 de enero el Día del Holocausto. De 19 países en los que está B'Nai B'rith en la región, 14 ya adhirieron a esa recordación».
Otro de los temas que se conversaron en el despacho presidencial fue la posibilidad de que la Argentina impulse la inclusión del antisemitismo como una cláusula «per se» dentro de la Carta de la OEA (hoy existe una condena genérica en el preámbulo a «toda clase de racismo)»; la mandataria habría prometido apoyar la iniciativa.
La conversación continuó después con anécdotas sobre la visita de Cristina de Kirchner a campos de concentración en Alemania (un tema recurrente cada vez que se entrevista con dirigentes judíos) y la necesidad de combatir el antisemitismo.
En el simposio hablaron el presidente del CARI Adalberto Rodríguez Giavarini, el canciller y su vice Jorge Tacetti, el historiador Robert Wistrich, el juez Daniel Rafecas y la ministra de la Corte Suprema de Justicia Carmen Argibay, entre otros.
Este año en Jerusalén se realizó un simposio similar, inspirado por la canciller Tzipi Livni que -a diferencia de la postura histórica de Israel- considera al antisemitismo un tema central para la seguridad del estado hebreo, y no sólo un problema de los judíos de la diáspora. La idea es demostrar que el antisemitismo es igual a discriminación, y como tal un prejuicio movido por la repetición de historias falsas y el desconocimiento del «otro».
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