La espiritualidad del santón hindú Ravi Shankar, que visita en estas horas el país, pareció ganar el ánimo de Aníbal Fernández, quien ensayó la teología para (in) explicar los incidentes entre peronistas en el acto del miércoles en Almagro.
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El responsable de la seguridad de la República relató: «Se pelearon sabe Dios por qué cosa». Y agregó: «Son esas cosas indeseables que uno quisiera que no sucedieran». Se escucharon reflexiones más solventes que éstas ayer en las colas de los supermercados. Este Fernández fue el único funcionario que salió a decir algo de los incidentes que empañaron la presencia de los Kirchner en el corazón del conurbano para formalizar su jefatura en el PJ. Al respecto, el funcionario indicó que no fue responsabilidad de la Nación sino de la Policía Bonaerense que depende de Daniel Scioli la seguridad de ese acto, organizado por la intendencia de Tres de Febrero, a cargo del kirchnerista Hugo Curto, dijo que la Policía Federal se encargó « puntualmente de la custodia presidencial», y que esta fuerza no intervino «siquiera en el análisis, del operativo».
Con respecto a la agresión a Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural, por parte de piqueteros oficialistas, dejó caer otra reflexión: allí actuó, dijo el encargado de prevenir estos hechos -y si ocurren, de reprimirlos-, alguien «fuera de sí», aunque no condenó al resto de los manifestantes.
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