En paralelo al cierre de la alianza opositora entre Mauricio Macri, Ernesto Sanz y Elisa Carrió, comenzó a circular este fin de semana un incipiente operativo clamor para instalar una eventual candidatura de Cristina de Kirchner en la provincia de Buenos Aires.
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Surgió desde sectores periféricos afines al kirchnerismo que solo una postulación de la líder del movimiento podría desequilibrar las urnas, en pos de un gobierno nacional con amplio respaldo, pero sujeto al control de la mandataria. En ese marco trascendieron extraoficialmente dos posibilidades, que por ahora nadie descarta de cuajo: candidata a diputada nacional por la provincia o gobernadora.
Ante los rumores, fue imposible que Aníbal Fernández no sea abordado por los periodistas que lo esperan desde las 6.30 en la puerta de la Casa Rosada, antes que ingrese a su despacho a trabajar. "Son conjeturas que nada tienen que ver con la forma de pensar de la Presidenta", sostuvo el jefe de Gabinete. "Si algo se fuera a conocer, lo harán por la boca de la propia Presidenta. Es el antojo de alguno que lo inventó y no porque sea la política a seguir", subrayó el todavía candidato a presidente del FpV.
Otro que fue consultado sobre la posibilidad fue el entrerriano Sergio Urribarri. "No tengo la más remota idea de lo que quiere hacer Cristina. Ella seguro que va a estar conduciendo este proyecto, desde el lugar de donde ella quiera conducir", afirmó el mandatario provincial, que también mantiene sus intenciones presidenciales intactas.
"No sé de qué se van a disfrazar pero algo van a inventar para debilitar a Cristina o a Máximo o quien sea", dijo sobre venideras conspiraciones y ataques contra la familia Kirchner.