El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, recibió este viernes en su despacho de la Casa Rosada al embajador estadounidense Noah Mamet, quien concurrió acompañado por Kevin Sullivan, el encargado de Negocios de la embajada extranjera que protagonizó un escándalo con el Gobierno nacional por el "default técnico" provocado por el fallo de Thomas Griesa.
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El encuentro comenzó a las 9.45, y según se informó oficialmente se trató de un evento de "carácter protocolar", de presentación del diplomático ante el flamante jefe de Ministros. De la reunión, también participó el Secretario de Relaciones Exteriores de la Cancillería Argentina, Eduardo Zuahín.
La semana pasada, Mamet había expresado un "profundo optimismo sobre el futuro" del país, así como de la "relación bilateral", entre ambos países.
El embajador estadounidense asumió sus funciones en Buenos Aires a mediados de enero pasado y se mostró a favor de "ampliar la amistad y colaboración" entre ambos países. Meses antes, en septiembre, Sullivan era el jefe interino de la sede diplomática, tras la salida de Vilma Martínez, y con la conducción de la embajada a cargo, se despachó con un comentario sobre la situación económica argentina que enfureció al Gobierno nacional. "Es importante que Argentina salga del default lo antes posible para poder retornar a la senda del crecimiento económico sustentable y atraer la inversión que necesita", dijo el funcionario estadounidense y la reacción no tardó en llegar.
"Consideramos que sus expresiones son incorrectas porque la Argentina paga y cumple sus obligaciones. Las declaraciones son desafortunadas e inapropiadas y constituyen injerencia en la soberanía del país", enfatizó en ese momento Jorge Capitanich, al anunciar la citación que el canciller Héctor Timerman le envió a Sullivan. El periplo se dio por finalizado tras esa reunión, aunque no faltó una rotunda advertencia de expulsión.
"Los dichos sobre un supuesto default por parte del diplomático no tienen ningún asidero fáctico, sino que coinciden con la postura de los fondos buitre. En caso de repetirse este tipo de intromisiones en los asuntos internos de la República Argentina, se adoptarán las más severas medidas estipuladas en la Convención de Viena sobre la conducta de los representantes diplomáticos", expresó la Cancillería.