Nadie puede hablar de nepotismo, tal vez de fanatismo. Es que la militancia común de Néstor Kirchner con Roberto Perfumo explica su designación en Deportes, ya separada de Turismo, convertida ahora en Secretaría de Estado. Claro que la militancia del Presidente y su nuevo funcionario no es política, sino que comparten amores comunes: Racing Club. No es poco en un país donde no se respetan siquiera esas condiciones.
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Perfumo, un crack de fútbol que también fue famoso a la hora de los reclamos salariales, apenas pudo ejercer como DT debido a ciertas denuncias que hizo sobre los dirigentes, se volvió en los últimos años un apasionado del tango, casi un instructor de apoyo psicológico a empresarios y hasta compartió horas televisivas con Víctor Hugo Morales.
Llega a la nueva secretaría, cargo que juró ayer ante Alberto Fernández -quien seguramente dirá que es de Racing porque vivía cerca de la filial del club en Villa del Parque-, casi de rebote como en tiempos de su actividad futbolística.
En rigor, ni la pasión de Kirchner o de otros consejeros lo habían imaginado en el cargo: más bien pensaron en el periodista Bonadeo (por su tirria con Daniel Scioli) y hasta en otro ex futbolista de Huracán, un peronista de apellido Morresi.
Pero han concluido en su búsqueda con Perfumo, a quien pocos pueden concretar y quien, para contrariar un estilo del gobierno, asumió diciendo: «Trataré de responder a la misión que me encomendaron, sé que debo aprender, sé que quiero ayudar». Un modelo de humildad que no les vendría mal a otros funcionarios colegas, seguramente doctorados en universidades patagónicas. Además de este dato, hay otro a tener en cuenta: pensando en armar una buena defensa, Perfumo dijo que convocará a Silvio Marzolini, con lo que repite la inexpugnable zona del Mundial '66.
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