La tormenta de ayer avivó el humor político de los porteños, especialmente de algunos involucrados en la campaña electoral hacia el ballottaje del 14 de setiembre entre Mauricio Macri y Aníbal Ibarra. El macrismo, animado en día de debate, hizo circular en los cuarteles rivales que taparía las bocas de tormenta de la ciudad, todo un riesgo electoral para Ibarra, si se inundaba el distrito. Por las dudas, el Gobierno porteño (que gerencia Ibarra) ordenó a la subsecretaria en la materia, Lía María, una minuciosa higiene de esas piezas de hierro, tarea que se vio realizar contrarreloj durante toda la tarde. Es que para fijar la fecha de elecciones, Ibarra tuvo en cuenta muchos detalles, como que el ballottaje coincidiera con la votación en la provincia de Buenos Aires, que la primera vuelta no cayera en el Día del Niño... pero desconoció la tradición acerca de la tormenta de Santa Rosa, prevista para esta época del año. «Esta fue la tormenta de San Mauricio», rebautizaba el macrismo con ironía y contaba los milímetros caídos como votos conquistados. * * *
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El macrismo consideró ayer que el anuncio de la supuesta revocatoria a la concesión del Correo Argentino podría tratarse de una picardía electoralista. Con la idea que si el gobierno, con su candidato Aníbal Ibarra, el 14 de setiembre obtuviera un resultado adverso, podría abrir sospechas sobre el correo que debe trasladar las urnas y recibir las actas del escrutinio, Mauricio Macri decidió pedir veedores internacionales para el día del cuarto oscuro. El apoderado partidario de Compromiso para el Cambio envió el pedido a Aníbal Fernández para solicitarle «tenga a bien disponer los medios necesarios y, por su intermedio, a quien corresponda, para que la Organización de Estados Americanos (OEA) -organismo que siempre trabajó en el control de comicios transparentes-, se haga cargo a través de «veedores» del proceso comicial del próximo 14 de setiembre». La misiva se fundamentó «en el hecho de que tanto nuestro Candidato, Mauricio Macri, como Aníbal Ibarra, en diversas oportunidades han puesto en duda los procedimientos y resultados del proceso electoral del último 24 de agosto». «Basta detallar como muy importante el hecho de que hubo diferencia entre el escrutinio provisorio y el definitivo», sostuvo José María Torello. * * *
La Legislatura porteña, concentrada en la elección del distrito, olvidó resolver el caso Elena Cruz, quien ayer intentó que alguien le tomara juramento, pero tampoco hubo autoridades en la casa.
El ingreso de Cruz, quien ocupará la banca que liberó Alberto Fernández el 28 de mayo pasado, quedó a juicio de la comisión de Etica de la Legislatura por impugnaciones tras declaraciones de la actriz en favor de Jorge Rafael Videla. Cuando debía resolverse el trámite, los legisladores se sumieron en la campaña electoral y dejaron de sesionar, por lo que el tema se olvidó.
Ayer la polémica actriz golpeó en el despacho de Cecilia Felgueras (presidente del cuerpo), pero no la encontró. Luego fue al despacho del radical Cristian Caram -vicepresidente primero- quien, repentinamente, tomó licencia tras su fracaso electoral. Sin experiencia, Cruz, olvidó reclamar a Jorge Argüello, quien como vicesegundo ocupa el lugar de Caram y en definitiva, debería acogerla en su bloque PJ, ya que Cruz, como A. Fernández, compartieron la boleta en 2000 que llevó la fórmula Cavallo-Béliz, de la cual la mayoría de los que ingresaron integran hoy la bancada peronista. * * *
El escrutinio de la segunda vuelta de las elecciones porteñas será el último que se haga en las instalaciones del Congreso, según acordaron ayer el titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, y la jueza federal María Servini de Cubría. De ahora en más, la Ciudad de Buenos Aires deberá destinar otro lugar para los escrutinios ya que se obstaculiza el normal funcionamiento del Congreso y las sesiones. El escrutinio de la primera vuelta electoral realizado en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso movilizó en forma diaria a unas 500 personas, teniendo en cuenta a los fiscales de los partidos, autoridades electorales y personal de Gendarmería que custodia las urnas. * * *
Aníbal Ibarra se dedicó ayer a criticar a su competidor, Mauricio Macri, por la modalidad en que se pautó el debate televisivo de anoche.
Lamentó el jefe de Gobierno que para la oportunidad «no haya posibilidad de réplica espontánea», porque -según sostuvo-, así lo pidió Macri.
«No hay posibilidades de cruce entre uno y otro, porque son exposiciones de las propuestas de cada uno y no hay tiempos libres para los cruces o debates, con lo cual va a estar bastante limitado», explicó Ibarra, pero aclaró que él hubiese preferido que el debate tuviera «un grado de mayor espontaneidad», e insistió con que Macri «quería ir en estas condiciones» porque, «si no, no había debate».
Anticipó incluso que no sería «divertido en términos de rating».
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