14 de noviembre 2003 - 00:00

Avatares

El socialista Jorge Rivas terminó teniendo la razón en su crítica a la desprolijidad con que se trata el Presupuesto en el Congreso. Cuando comenzó el debate el miércoles a última hora planteó la necesidad de pasar a un cuarto intermedio, para continuar el tratamiento por la mañana. Buscaba evitar las lamentables escenas del recinto vacío a la madrugada con un orador hablando casi en soledad. Rivas intentó decir, con lógica, que eso dista mucho de un debate serio. Pero el peronismo se negó terminantemente con declaraciones ampulosas alegando que sus diputados se iban a quedar toda la noche a trabajar. Por lo tanto, Eduardo Camaño fijó las 10 como hora de votación y ordenó continuar el debate. Un rato después la realidad le dio la razón a Rivas. Cuando las cámaras de televisión se habían apagado, hacia las 2.30 de ayer, la sesión debió pasar a cuarto intermedio: había sólo 10 diputados en el recinto y estaban medio dormidos. Descansados y habiendo desayunado retomaron las discusiones a las 9.30.

• Carlos Snopek, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda y miembro informante del oficialismo, demostró en su presentación del Presupuesto 2004 que tiene ideas curiosas sobre los idiomas. Cuando habló de la pauta de crecimiento de la Economía para el año próximo, fijada en 4%, dijo: «Yo prefiero decir PIB (Producto Interno Bruto) en lugar de PBI. PIB es una expresión más criolla, más nuestra. PBI (producto bruto interno) no me gusta porque es la terminología traducida del inglés». Los pocos que entendieron lo que quería decir se asombraron. La sigla del PBI o PIB en inglés es GDP (gross domestic product) y por lo tanto parece un misterio saber cómo entiende Snopek la forma de traducir este tipo de términos, ya que ninguno de los dos coincide con su definición.

Los senadores siguieron ayer el debate presupuestario con el mismo interés como si estuvieran votándolo en su Cámara. Saben que es imposible que el proyecto tenga cambios en el Senado. Nunca sucedió algo similar en la historia reciente y, por otra parte, el interés que tiene el gobierno en apurar el trámite lo impediría. Por eso es que se pasaron protestando cada vez que los diputados introducían un cambio que no estaba concertado entre las Cámaras. El más complicado, y que ayer despertaba intrigas sobre el comportamiento futuro de los senadores, es haber restablecido los superpoderes al Ejecutivo tal como los había pedido el gobierno.

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