• Con tanto pueblo junto, los bombos se quedaron afuera. Retumbaron durante todo el acto desde la calle Paraguay como si pidiera entrar, pero no los dejaron. Apenas una mención autoglorificatoria de Alberto Fernández, que debió sonreír cuando presentaba a Bielsa y dijo: «Soy peronista, todos lo saben». La llamada se hacía en nombre de la transversalidad y no se podía ni mencionar el partido de origen de la mayoría de los presentes. No es una llave para el éxito decirse peronista en la Capital Federal -lo sabía Chacho Alvarez-y por eso un tangazo a todo volumen cerró el acto cuando varios veteranos desmemoriados comenzaron a ponerse de pie agitando el brazo derecho, en alto, al ritmo de la marchita. Se miraron entre sí desconcertados como si no supieran en qué acto estaban.
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