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5 de junio 2003 - 00:00

Blair invita al Presidente a cumbre sobre tercera vía

Néstor Kirchner tendrá al fin el escenario grande para manifestar su vocación progresista: lo invitó el inglés Tony Blair a una cumbre en julio próximo en Londres para relanzar junto a Lula y Ricardo Lagos la tercera vía. Será poco después de la visita de Colin Powell al país y le servirá a Kirchner para intentar la equidistancia. Más le servirá a Blair para mostrarle al mundo que no es un seguidista de Bush, pese a la guerra de Irak.

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En efecto, para el 14 de julio el primer ministro de Gran Bretaña piensa reflotar ese producto tomado de la sociología de Anthony Giddens (London School of Economics) al que ya se dedicaron otras reuniones internacionales. Como antes fueron invitados Bill Clinton (EE.UU.), Jean Chretién (Canadá), Alejandro Toledo (Perú), Gerhard Schröder (Alemania), Fernando de la Rúa, Ricardo Lagos (Chile) y Fernando Henrique Cardoso (Brasil), ahora estarán junto a Blair el propio Lagos, Lula y Kirchner, además de otros dirigentes del denominado «progresismo» de los cinco continentes.

Es proverbial la dificultad de Blair para comunicar claramente sus posiciones políticas y la «tercera vía» quedó sometida a esa ambigüedad. Con esa fórmula, pretendió sintetizar las virtudes del liberalismo y la socialdemocracia. Sin embargo la izquierda inglesa le reprochó siempre la baja participación de la salud y la educación en el presupuesto nacional, comparada Gran Bretaña con países como Francia u Holanda. Y la derecha lo castigó por desatender a la disciplina fiscal cuando Blair quiso corregir aquella deficiencia. Finalmente, la agenda de la «tercera vía» huyó hacia zonas más apacibles de la vida pública: la brecha tecnológica, la calidad del medio ambiente, los derechos de las minorías, etcétera. El temario queda cada vez más lejos de países como los latinoamericanos, aquejados por el subdesarrollo de la pobreza extrema, el analfabetismo y las flaquezas institucionales. Por eso las cumbres de Blair fueron perdiendo adherentes y brillo.

Sin embargo la nueva edición debe ser interpretada según las necesidades actuales del primer ministro laborista. La más urgente: recomponer el vínculo con los sectores de izquierda, deteriorados por su asociación con George W. Bush y José María Aznar durante la guerra contra Irak. Reunir a centroizquierdistas puede ser una manera de saltar el cerco conservador en que quedó atrapado Blair con su alineamiento. Con un detalle más: la ironía de que la reunión se realice en el aniversario de la Revolución Francesa. Casi una provocación para Jacques Chirac y hasta para el socialismo francés, que siempre entendió a la tercera vía como un artificio verbal.



Ayer, en el Senado, también se le preguntó a Bielsa por esta polémica. El prefirió pasar por el costado, diciendo que «jamás me van a escuchar decir que esa posición corresponde solamente a Brasil». Tal vez no se lo escuche más con esa propuesta en su carácter de Canciller. La formuló tres días antes de asumir, ante la prensa brasileña, cuando todavía se soñaba ministro de Justicia.

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