30 de julio 2003 - 00:00

Boletas porteñas parecen hechas para confundir más

Boletas porteñas parecen hechas para confundir más
El diseño de las boletas electorales complicó más a los candidatos porteños que van con varias listas a la elección del 24 de agosto próximo, donde se renovará jefe y vicejefe de Gobierno, 60 legisladores locales y 12 diputados nacionales por la Capital Federal.

La Justicia dispuso que las tres categorías de candidatos a elegir deben tener el siguiente orden: diputados nacionales, jefe de Gobierno y vice, legisladores locales.

De esa manera la boleta, en tres partes, es encabezada por los candidatos al Congreso, no por los postulantes a suceder a Aníbal Ibarra.

Ese diagrama asustaba ayer tanto a los que van con la fórmula Ibarra-Telerman como a los que portan Macri-Horacio Rodríguez Larreta (h).

Es que Ibarra lleva tres listas diferentes, tanto a diputados nacionales como a legisladores de la Ciudad y los propios candidatos, que llevarán el sello Fuerza Porteña, comenzaron el lunes a la noche, en medio del acto de lanzamiento de la campaña oficialista, a urdir una estrategia para competir contra la nómina que encabeza el biógrafo Miguel Bonasso, quien también lleva a la dupla Ibarra-Te lerman.

La competencia entre las listas del macrismo es aun más complicada en ese sentido, dado que Macri con su partido Compromiso para el Cambio lleva una sola boleta de candidatos a diputados nacionales encabezada por el jurista Reinaldo Vanossi, pero cuatro distintas a legisladores porteños. En el cuarto oscuro capitalino, donde se desparramarán 33 boletas diferentes, aparecerá la sábana con Vanossi, en el primer cuerpo, Macri-Larreta, en el medio y finalmente cuatro opciones de partidos que buscan bancas en la Legislatura.

El macrismo está conmocionado con la posibilidad de que la confusión o la desatención de los votantes provoque una sumatoria adversa a las listas oficiales. Ayer el pediatra Lorenzo Borocotó -quien se postula para renovar su banca a legislador junto a
Santiago de Estrada por el Frente de la Esperanza que lleva a Macri-padeció esa guerrilla interna cuando en los cuarteles de campaña le dijeron que debían cambiar el diseño de la boleta: «Tu nombre debe ir más chico», le habían pedido para que, como una de las pocas figuras conocidas de la nómina, no atrajera por eso más votos que la lista que encabeza Gabriela Michelli, por Compromiso para el Cambio.

•Fiscalización

Con otra filosofía se tomaba la cuestión el centrista Juan Carlos Lynch, primer candidato en una de las cuatro tiras a legisladores de Macri. «Nosotros nos ocuparemos de una buena fiscalización en determinadas zonas», explicó el postulante de Alianza de Centro, para graficar que la cuestión mayor estará en el mismo acto electoral, cuando, quién sabe como suele ocurrir, podrían desaparecer del cuarto oscuro las boletas de la competencia, algo que no advertiría el votante al encontrar cualquier lista que lleve al candidato a jefe de Gobierno que quiere elegir. Otro damnificado por la variedad parece ser Jorge Mercado, de la cuarta lista de Macri, quien no logra que los asesores del empresario le aprueben el diseño gráfico de su boleta, lo que ya ve como una picardía.

La otra batalla que comenzó dentro del ibarrismo es entre el economista de la CTA
Claudio Lozano y Bonasso. Los dos encabezan listas a diputados nacionales por lo cual están primeros en la boleta horizontal de tres partes que podría elegir el vecino de la Capital y traccionar así el resto de la lista. Esa puja es vertiginosa entre los candidatos a legisladores, que piensan que un alto porcentaje de confusos puede truncar el ingreso de varios de los candidatos que acompañan a Ibarra en la lista oficial. En esos avatares se encuentra el jefe de campaña del intendente porteño, Carlos Campolongo, quien además es candidato a renovar su banca legislativa, para lo cual ocupa el renglón 19 de la lista, casi el límite de legisladores que creen puede ganar Ibarra.

«Nosotros haremos una campaña para que se identifique bien a los candidatos de Fuerza Porteña»
, explicó Campolongo, escondiendo detrás de la obviedad un borrador con cálculos matemáticos donde cada día registra las posibilidades de su propio ingreso al recinto.

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