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4 de abril 2006 - 00:00

Bolivianos piden que no cierren talleres

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Manifestantes bolivianos se concentraron ayer frente al Parque Avellaneda de la Capital Federal para pedir que los talleres textiles donde trabajan no sean clausurados por falta de seguridad y casos de presunta esclavitud en los empleados.
La comunidad boliviana reclamó ayer, tras el incendio que la semana pasada se produjo en un taller textil provocando la muerte de seis personas de esa nacionalidad, en una gran concentración en el barrio porteño de Parque Avellaneda. Un grupo de organizaciones bolivianas anunció un paro en todos sus talleres textiles hasta que «se aclare la situación de los locales allanados» luego de las denuncias del gobierno porteño sobre fallas en la seguridad y condiciones de esclavitud.

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Los manifestantes reclamaron que no se sigan realizando allanamientos, sino inspecciones, y que los operativos se hagan en forma tranquila y dentro de la ley, en esos lugares donde residen familias muchas veces indocumentadas.

«No nos negamos a las inspecciones, pero queremos trabajar y sabemos de talleres donde se han llevado máquinas», afirmó Rolando Nogales durante una conferencia de prensa, en la concentración que reunió a más de 2.000 personas.

La marcha empezó a la mañana frente a la sede del gobierno porteño, luego siguió hacia el Obelisco para terminar en Parque Avellaneda, sobre las calles Lacarra y Directorio.

Los dos mil manifestantes comenzaron a arrojar huevos contra el centro comunitario que dirige Gustavo Vera, titular de la Unión de Trabajadores Costureros, luego de que éste denunciara las condiciones de esclavitud en la que trabajan y viven los bolivianos en los talleres. Por cierto a Vera ya lo habían denunciado en otra oportunidad, cuando intentaba la expropiación del local que ocupa la asociación que dirige. «Esto no es cierto -negaba Wilfredo Vargas-, si hubiera esclavitud, no habría tanta gente reunida aquí. Este hombre nos humilló diciendo que los bolivianos reducimos a la gente a la servidumbre y que somos ilegales», agregó.

Sin embargo, varios manifestantes se mostraron en contra de las inspecciones que anunció el gobierno porteño tras el incendio en la fábrica textil en Caballito, ya que sostienen que los controles para detectar el trabajo esclavo provocarían el cierre de talleres. Muchos de ellos, que viven en las fábricas en condiciones precarias, tienen miedo de quedar sin vivienda. «Los empleados no somos esclavos, nos están difamando y nos quieren enfrentar.Si todo esto fuera cierto, ¿no seríamos los primeros en denunciarlo?», exclamaba Miguel Villa, quien se manifestaba con el miedo a perder su trabajo.

Se trata de talleres en los que los operarios vivirían en muy malas condiciones y con bajos salarios -de hasta $ 300-, de las que no pueden escapar por estar indocumentados, con jornadas de trabajo de hasta 18 horas, y se dijo que duermen con sus familias al lado de las máquinas.

Otro de los blancos en la manifestación fueron los fabricantes textiles: «Nos pagan muy poco y nos quitan el trabajo que nos encargan si pedimos precios justos», sentenció Carlos Ayala, quien manifestaba en el Parque. «

Nosotros hacemos las prendas y el pago justo es 20% del precio de la prenda, pero no nos respetan, nos dan una miseria», agregó.

El gobierno porteño realizó un amplio operativo de inspección de los talleres textiles que funcionan en toda la Capital Federal para descubrir el trabajo clandestino, la presencia de indocumentados y las condiciones de seguridad e higiene en la que trabajan los empleados.

El gobierno estima que hay «alrededor de 15.000 trabajadores» de origen boliviano repartidos en unos 1.600 talleres textiles, de los cuales 160 más o menos están en condiciones similares al que se incendió el jueves pasado. Los operarios indocumentados «no serán deportados», aseguró el ministro de Producción, Enrique Rodríguez, y prometió que quienes queden desempleados tras las eventuales clausuras recibirán «ayuda del Ministerio de Desarrollo Social» de la Ciudad de Buenos Aires y una vivienda, así como « escolaridad» para sus hijos.

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