Eduardo
Duhalde
presentó
ayer a
Jorge Busti
como su
nuevo
aliado en
el armado
de un
peronismo
disidente,
pero,
advirtió,
que juegue
dentro del
PJ formal
que
preside
Néstor
Kirchner.
«Vamos a hablar con los autoconvocados para ver si se acercan más a la política». Esta fue la definición más importante que tuvo el ex gobernador y diputado provincial de Entre Ríos Jorge Busti, al debutar ayer en las filas del peronismo opositor que comanda Eduardo Duhalde. No nombró a ninguna de las estrellas que surgieron a la notoriedad en la guerra del campo, ni al principal de ellos, el activista de Gualeguaychú, Alfredo de Angeli. Quizás porque responde a uno de los principales adversarios internos de Busti, el ex senador Héctor Maya, ausente ayer en la reunión duhaldista, aunque lo representó su hijo, que sufrió cautiverio junto a De Angeli en los calabozos de la Gendarmería kirchnerista (unas pocas horas, en realidad, pero que dividieron la historia).
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La charla se hizo en el piso 11 del edificio de la calle H. Yrigoyen de la Capital Federal en donde funcionan, alternativamente, una fundación de Chiche Duhalde y el Movimiento Productivo Argentino, una ONG que usa Duhalde como frente para su actividad partidaria.
Busti había prometido una charla técnica sobre su especialidad, titulada «La Argentina puede seguir creciendo» y corrieron a escucharlo un grupo integrado por los coroneles del neoduhaldismo (Chiche Duhalde, Daniel Basile, Fernando Galmarini, Jorge Sarghini, Carlos Brown) y una concurrencia que incluyó a monseñor Ramón Bustos (venido de Paraná), el reutemista vicepresidente del PJ de Santa Fe, Angel Baltuzzi; la esposa del orador, la diputada nacional María Cremer de Busti, y un centenar de militantes y curiosos. También estaba Daniel Welchen, ex secretario de Producción de Busti en Entre Ríos y coautor del proyecto de ley alternativo sobre retenciones móviles que presentó Felipe Solá junto a la cobista Laura Montero.
Busti se juntó con Welchen en el despacho del diputado Gustavo Zavallo, ausente en la reunión por vacaciones, y de allí fueron a reunirse con Duhalde.
Adjetivos
Ante ese grupo el ex mandatario retorció todos los adjetivos para llamar al gobierno a que inaugure una nueva etapa temperamental. «Hay que dejar atrás la histeria, hay que ir al diálogo como pide acá el doctor Duhalde», dijo Busti. «He venido de mi provincia en auto y he podido ver las caras distendidas, alegres, de la gente en cada pueblo», se animó el ex gobernador.
«Vengo acá porque quiero,como Duhalde, la unidad del partido. Quiero que el gobierno llame a dialogar a todos los sectores. Si el gobierno no quiere invitarme a mí a ese diálogo, que por lo menos invite a los sectores de la producción, que están esperando una respuesta.»
Se plegó a la propuesta de Duhalde de una reconstrucción del justicialismo, pero dijo que debía hacerse dentro de la estructura formal del partido. «Por cierto que estoy por la construcción de una alternativa política, pero siempre dentro del PJ. Ahí es donde hay que dar la pelea», se entusiasmó.
Como Duhalde, en la presentación que hizo de su personalidad, Busti esquivó hasta la mención de Néstor y de Cristina de Kirchner. El ex presidente sólo la nombró para pedirle que «lea bien lo que pasa en la Argentina».
Empinado, Duhalde dijo al introducir al disertante que la presidente Cristina de Kirchner debe entender que «los argentinos no necesitan más enfrentamientos» y dijo que el país tiene «todas las posibilidades» de crecer. «Que Dios le dé a la Presidente la fortaleza para seguir trabajando, pero entendiendo bien lo que pasa: que los argentinos no necesitamos más enfrentamientos ni pelearnos con nadie, sino trabajar entre todos contra la pobreza y la exclusión social», apuntó Duhalde.
De Busti elogió la «larga historia de trabajo y amistad dentro del justicialismo» que los une.
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