Daniel Filmus, Nilda Garré y Graciela Ocaña esperaban anoche la llegada de Alberto
Fernández a la cena en San Cristóbal en un día complicado para el funcionario.
Una veintena de kirchneristas del ala no PJ esperaba anoche en un restorán del barrio de San Cristóbal al principal comensal de la velada, Alberto Fernández. El tema de la reunión intentaba escapar al conflicto con el campo, pero se revelaba el conflicto con el jefe de Gabinete. Al menos era lo que esperaban los invitados a la cita que organizó Graciela Ocaña, en su carácter de titular nacional del sello Partido de la Victoria, un ente electoral que aglutina a los aliados del gobierno de lo que intentó ser la transversalidad.
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Es decir, la situación de Alberto Fernández en el gobierno y en la política criolla buscaba anoche, platos de por medio, alguna respuesta entre amigos y allegados, si es que el funcionario llegaba a los postres para satisfacer las curiosidades.
De paso, la tenida venía a calmar a algunos kirchneristas que se ven desplazados ante el fortalecimiento del pejotismo en la política oficial.
Entre los invitados estaban los legisladores Diego Kravetz e Ivanna Centanaro, la diputada Vilma Ibarra, el titular de Cascos Blancos, Gabriel Fuks, Juan Manuel Abal Medina y referentes del interior, como el intendente cordobés, Daniel Giacomino, ahora alineado con el oficialismo.
Ibarra (Vilma) intentaría postularse a legisladora el año que viene, en una movida en la que impulsa que su hermano Aníbal se postule a diputado nacional. Busca Vilma llevar tropa para la agrupación de su hermano en una batalla interna del kirchnerismodonde otro ex candidato, Daniel Filmus, se esfuerza por heredar la conducción del distrito de Alberto Fernández.
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El ex ministro de Educación, que llegó puntual a la cena, hasta busca aliarse con el partido más enemistado con el gobierno, como es el de Elisa Carrió, para hacer una presentación contra Mauricio Macri. También busca aliados como Roberto Lavagna y hasta promovería una suerte de reconciliación con Jorge Telerman.
Todo en un momento difícil para el gobierno nacional, cuando el kirchnerismo local ve un atajo concentrándose en temas vecinales y haciendo silencio sobre los avatares que aquejan a la Casa Rosada.
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