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La primera de ellas tuvo que ver con el objeto mismo de la convocatoria, realizada por Hugo Moyano: era para darle dos plaquetas a Luis Barrionuevo, ahora diputado del sector por Catamarca. El gastronómico fue agasajado por su voto en contra del mantenimiento del mínimo no imponible de Ganancias. Hacía tiempo que no lo felicitaban por nada, casi desde que Lorenzo Miguel le regaló aquel reloj de acero por el buen trato que le dio desde la intervención a la obra social de los metalúrgicos. Tiempos de Carlos Menem, otra era.
Barrionuevo se pronunció en favor de que el mínimo no imponible se eleve para que no alcance a los trabajadores que cobran menos de 1.800 pesos. Moyano lo celebró con un souvenir plateado. Curioso: el mismo Moyano le había ordenado a su diputado favorito, el laboralista Héctor Recalde, votar en sentido contrario. Tal vez hasta le den una placa. Tan poco importa la lógica hoy en la vida pública argentina. El otro homenaje para el diputado sindicalista provino de Gerónimo Venegas, «Momo», quien lo condecoró en nombre de las «62 Organizaciones».
Si sólo con las plaquetas no se podía mantener demasiado la coherencia, todo estalló cuando comenzaron los discursos. Barrionuevo agradeció y, con media sonrisa, dijo que «todavía tengo la expectativa de ver los camiones y los colectivos en la calle, para defender a los trabajadores, sobre todo ahora que comienza a azotar la inflación y que se comenzó a sospechar de corrupción».
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